En la vida pensé que se pudiera llegar a hacer un paté o una terrina, 100% vegetal, a partir de una idea tomada de otra... 100% cárnica. Adoro la originalidad y la imaginación de las personas que son capaces de transformar estas delicatessen en otras delicatessen, para mi gusto, aún mejores, y así, todos podamos disfrutar de la cocina tradicional, o al menos de reminiscencias de ellas.
Al ver la versión vegetal de la rillete, en el libro Mi pequeña carnicería vegana, de Sebástien Kardinal y Laura Veganpower, en seguida supe que quería hacerla y probarla. Me volví loca, literalmente y no me equivocaba, ¡¡por favor qué cosa más rica!!
A ver, no es algo para estar comiendo todos los días, pero para prepararte unos canapés apañados o un sándwich, algo especial... es la receta perfecta, la mires por donde la mires, si no... lee los ingredientes, lo fácil que es de hacer y ya me contarás.
A ver, no es algo para estar comiendo todos los días, pero para prepararte unos canapés apañados o un sándwich, algo especial... es la receta perfecta, la mires por donde la mires, si no... lee los ingredientes, lo fácil que es de hacer y ya me contarás.
Les rilletes son un tipo de charcutería francesa, consistente en una especie de paté blando, graso y hebroso, nacida en el siglo XV en la zona de Le Mans. Donde pronto se hicieron famosas y donde se siguen produciendo, en la actualidad, de forma más industralizada. Esta es una receta que comúnmente se hace con carne desmenuzada (generalmente de cerdo) cocida en su propia grasa y condimentada con sal, pimienta y especias. Se venden en tarrinas de cartón, cubiertas por una película de grasa, y se consumen habitualmente en bocadillos o sobre tostadas.
Ingredientes:
- 200 gr de lentejas cocidas.
- Un bote pequeño de corazones de alcachofas en conserva.
- 1 cebolla pequeña en juliana.
- 50 gr de aceite de coco fundido.
- Sal y abundante pimienta negra al gusto.
Preparación:
- Es tan fácil cómo lavar y escurrir bien las lentejas y las alcachofas.
- Después las machacamos, con un tenedor, dentro de bol grande, tratando de no romper demasiado la fibra de los alimentos.
- Picamos la cebolla en juliana y la sofreímos en una sartén hasta que esté doradita y blanda.
- Mezclamos todos los ingredientes, en el bol, con 30 gr de aceite de coco derretido, y reservar los 20 gr restantes, para más tarde.
- Sazonamos con sal y abundante pimienta negra al gusto, ir probando, hasta lograr el sabor deseado. El toque picantito de la pimienta le viene genial.
- Introducimos en un bote de cristal, llenando hasta un centímetro del borde, y terminamos de rellenar el bote con el aceite de coco restante. Éste, al enfriarse, dará a nuestra rillete un aspecto más creíble, a parte de un sabor y una cremosidad, y parecido a la original.
Serviremos acompañada de unos encurtidos como cebollitas, pepinillos y alcaparras, además de unas buenas rebanadas de pan, yo usé pan de centeno artesanal. El tema de acompañar este paté con encurtidos, es para limpiar la boca de esa sensación algo grasienta que deja el aceite coco en el paladar. A parte de que realza el sabor del conjunto. Dura de una semana a diez días en el frigorífico, tapado en un bote hermético.
Nos vemos la semana que viene con la última receta de este 2018, hasta entonces, deseo que sigáis disfrutando con los preparativos de estas fiestas.















