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Barra de pan crujiente sin amasar

jueves, 26 de mayo de 2022




Pane stirato, una barra de pan, estilo italiano, muy crujiente por fuera y suave por dentro, ideal para los que nunca han hecho pan, pues es muy fácil de hacer, por el hecho de que literalmente no lleva amasado... Este pan es ideal para cualquier momento del día, tanto para el desayuno como para el almuerzo o para prepararte un rico bocadillo para el recreo o la oficina... te aseguro que serás la envidia de todos tus compañeros.




Hacer pan, ya lo he dicho otras veces, me apasiona... aunque últimamente no lo he hecho tanto como quisiera, pues sabéis que la luz está por las nubes, así que intento encender el horno lo menos posible. Estas barras de pan las hice el verano pasado en casa de mis padres, pues a mi padre y a mi hermano les encanta, que cuando voy a visitarlos les haga pan casero. Así que ahí aprovecho para amasar algunos días, y sacarme las ganas... En realidad no iba a publicar esta receta, pues al hacer las fotos me di cuenta de que no había hecho ninguna del pan cortado... para ver el interior, pero el otro día, haciendo limpieza de la memoria del teléfono, vi que, realmente, estas fotos eran muy bonitas (al menos a mi me lo parecen) y que era una forma de recordar la casa de mi padre, a la cual hace ya mucho que no he podido ir... por eso, me invadió la nostalgia y me dieron ganas de publicar esta receta. Pues, aunque no muestre el pan cortado o por dentro, sinceramente, recuerdo que nos gustó mucho a todos los que lo comimos ese día. 






Ingredientes:
- 400 gr de harina de fuerza (con 11- 13% de proteínas).
- 6 gr de levadura fresca o 2 gr de levadura seca instantánea.
- 300 a 320 ml de agua a temperatura ambiente.
- 7 gr de sal.

Preparación: 
  • DISOLVER la levadura, en un bol grande, con el agua a temperatura ambiente.
  • TAMIZAR la harina sobre la mezcla anterior.
  • AÑADIR la sal.
  • MEZCLAR toda la masa con una cuchara de madera, sin tocar con las manos, hasta que la harina esté totalmente húmeda e hidratada.
  • UNTAR un bol con un poco de aceite y colocar dentro la masa. 
  • TAPAR el bol y GUARDAR la masa en la nevera entre 12 y 14 horas. Esto se hace para que el pan acumule más sabor y aroma.
  • SACAR la masa de la nevera.
  • ESPOLVOREAR la mesa con harina y VERTER la masa ayudándote de una espátula.
  • ESTIRAR la masa en un rectángulo de 20x 25 cm. 
  • TRATAR la masa con cariño para no deshincharla mucho.
  • ENROLLAR la masa por el lado más largo.
  • CORTAR en dos el rollo obtenido.
  • CERRAR las puntas y TAPAR las piezas con un paño limpio y dejar leudar por al menos una hora.
  • PRECALENTAR el horno a máxima potencia, 250º C. Calor solo abajo.
  • En el fondo del horno PONER una bandeja para echar agua. 
  • PONER las piezas de pan sobre un papel para hornear y estirarlas de ambos lados a lo largo, con cuidado.
  • METER el pan en la bandeja del horno a media altura. 
  • ECHAR un vaso de agua hirviendo sobre la bandeja que colocaste en el fondo del horno y cerrar la puerta rápidamente, para generar vapor.
  • Después de 10 minutos, PONER el calor del horno arriba y abajo y HORNEAR el pan otros 10 o 12 minutos más.
  • SACAR el pan del horno, ENFRIAR sobre una rejilla y si no te lo comes todo, córtalo y a CONGELAR bien envuelto.



Esta receta la encontré en el YouTube Recetas de Esbieta, un canal que me encanta por lo bien que explica esta chica todas sus recetas. Con ella, realmente, puedes aprender a hacer pan casero.


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Chapati o pan indio sin levadura y en sartén

jueves, 24 de marzo de 2022





Pues hacía tiempo que no publicaba una receta de pan para el blog. Aunque para nosotros este pan plano... no sea exactamente pan... sino más bien una especie de tortillas de trigo. El chapati es un tipo de pan plano indio que se prepara desde tiempo inmemoriales y que, normalmente, ellos utilizan a modo de "cuchara" para llevarse los alimentos a la boca.

La verdad que no conocía esta tradición, o mejor dicho todo su significado profundo... solo sabía que los hindúes y algunos musulmanes, muchas veces, usaban el pan para comer y siempre con la mano derecha... pero, a este hecho hay que añadirle un par de detalles interesantes que he descubierto en la Wikipedia.





Los hindúes estrictos sólo pueden tocar la comida con la mano derecha, al considerar la izquierda una mano sucia, también según las costumbres indias, sólo se debe llevar a la boca un trozo de comida apropiado, sin morder los alimentos. Por tanto para poder comer un chapati es necesario previamente trocearlo, sólo con la mano derecha, de manera que se coloca sobre el plato y se aguanta con el dedo anular y meñique, mientras que con los dedos pulgar y medio se separa el trozo que se llevará a la boca. El dedo índice no se utiliza, porque la ortodoxia hindú considera que es “el dedo sucio de la mano limpia” y no debe tocar la comida, ya que se utiliza para señalar o para rascarse el oído (y otro orificio profundo que también tenemos en la cara...jajaja!!).

En fin, que para ellos no solo es un alimento básico, sino un instrumento básico para poder comer. Sin embargo, para nosotros el chapati es un pan plano que está riquísimo, es muy fácil de hacer y nos sirve para combinar con un montón de preparaciones. Yo por ejemplo, los hice para comerlo con un curry de garbanzos y espinacas, que estaba espectacular, cuya receta os dejé aquí en el blog, la semana pasada.




 
Ingredientes:
- 500 gr de harina de fuerza.
- 240 ml de agua tibia.
- 60 gr de aceite de girasol.
- 1 cucharadita de sal rosa del Himalaya.

Preparación:
  • MEZCLAR todos los ingredientes en un bol.
  • AMASAR hasta integrarlos ingredientes y obtener una masa lisa y suave, algo pegajosa.
  • REPOSAR unos 15 minutos.
  • DIVIDIR la masa en 16 porciones iguales.
  • ESTIRAR en la encimera con un rodillo y ayudándonos con un poco de harina para que no pequen en la superficie de trabajo.
  • En una sartén bien caliente, sin aceite, IR DORANDO, los panes un minutos más o menos por cada lado. Dándoles unos tres vueltas a cada uno. En la segunda vuelta, el pan se debe hinchar como un globo.
  • GUARDARLOS uno sobre otro sobre un plato y tapados con un paño limpio de cocina.



Y tú, ¿conocías este pan? ¿Has comido alguna vez chapati? ¿Te gustaría probarlo?





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Bizcochitos veganos para el mate

jueves, 3 de junio de 2021



Hace dos semanas viajamos a Ecuador, la semana pasada a Italia y esta semana nos vamos a Argentina...
Esa es la magia que tiene la comida, que puedes viajar a través del mundo sin moverte de tu casa. Solo cerrando los ojos y dejando que los olores, sabores y texturas te transporten, imaginariamente, al lugar de origen del plato que estés comiendo, que gran maravilla, ¿no os parece? 




En mi día a día intento comer variado y, sobre todo, para mostraros en el blog, mis recetas intento que sean atractivas, factibles y deliciosas. Espero conseguirlo, dejádmelo saber en los comentarios, por favor, ¿Qué os gustaría que os cocinara en versión vegana o vegetariana? Así me dais ideas para seguir publicando contenido diferente y divertido.

Ya sabéis que la cocina argentina es una de mis grandes pasiones, y siempre la traigo, una y otra vez a mi blog, al igual que el mate, ¡que adoro! Todo su ritual, el compartir y los buenos momentos que se pasan alrededor del termo, el mate, la bombilla, la yerba, la forma de cebar el agua... son irremplazables. 

Desde que comenzó el Covid 19, cada uno debe usar su propio mate, por razones obvias de higiene y sanitarias; pero eso no es problema para poder disfrutar de esta bebida tan sugerente y popular entre los argentinos. 

Otro tema es todos aquellos bocados, tanto salados como dulces, que se pueden llegar a preparar para acompañar el mate. Tanto es así que existe un hashtag, o más de uno, dedicado a ello #paraelmate 

Así que #paraelmate traigo hoy estos bizcochitos, o panecillos/galletitas saladas como las llamaríamos aquí. 

Estos bizcochitos son muy sabrosos, populares y rápidos de hacer y, normalmente, en Argentina los preparan con grasa de vaca, de ahí su nombre original: "bizcochito de grasa". Pero yo, lógicamente, que no consumo este tipo de grasa, además aquí en España tampoco se encuentra, (solo la manteca de cerdo, que no es igual), opté por hacer una versión vegana, más ligera aunque igual o más sabrosa, si cabe, que la original, y para ello me guie por varias recetas que vi por la red. 



Ingredientes:
- 250 gr de harina blanca de trigo ecológico.
- 50 gr de margarina vegana.
- 50 gr de aceite de coco sólido.
- 1 1/2 cucharadita de sal rosa del Himalaya.
- 10 gr de levadura fresca.
- 65 ml de agua tibia.
- 1 cucharadita de azúcar.

Preparación:
  • MEZCLAR en un bol pequeño, la levadura frescas o seca, con una cucharadita de azúcar y el agua tibia. 
  • TAPAR con film transparente y dejar "esponjar" unos 10 o 15 minutos.
  • MEZCLAR en un bol grande, la harina con la sal.
  • AGREGAR la margarina, el aceite de coco y mezclar con las manos hasta conseguir una especie de arenado.
  • AÑADIR la "esponja" de levadura que estará bien espumosa.
  • AMASAR hasta conseguir una masa lisa, suave y elástica. 
  • EXTIRAR con un rodillo, en forma más o menos rectangular, ayudarnos con un poco de harina o maicena e ir doblando haciendo capas, doblando y estirando la masa varias veces. Esto lo hacemos para lograr un efecto de "hojaldre" en los bizcochitos.
  • CORTAR con cuchillo o con cortador de galletas.
  • UNIR los restos y seguir cortando, hasta acabar la masa.
  • PINCHAR con un tenedor cada bizcochito dos o tres veces.
  • HORNEAR en horno precalentado, a 200 º C, durante 20 minutos. 
  • Deben verse dorados por la base y medio blanquitos por encima.



Disfruta estos bizcochitos de pan solo o con dulce de leche, mermelada o margarina vegana y como siempre unos buenos mates y muy buena compañía. Espero que los hagas... y si no tomas mate, pues disfrútalos, con un té, infusión o lo que más te guste. ¡Ahh... por cierto, si quieres ver otra versión con mucha más fibra, con harina integral y con semillas, de estos bizcochitos... no tienes más que ir a mi otra receta.

Nos vemos la semana que viene.

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Pan rústico de remolacha

jueves, 8 de noviembre de 2018



Con lo frío que está siendo este otoño, no me digáis que no apetece ponerse a hacer pan y repostería a todas horas... ya sé que ésta es una afirmación retórica, pues no hay más que ver la blogosfera para ver como nuestros hornos y cocinas no paran de funcionar, sacando a nuestras mesas manjares a diario de lo más pintorescos, aromáticos, ricos y otoñales.

Hacia mucho tiempo que no publicaba una receta de pan y me apetecía mucho. Pues amasar me fascina, me relaja y me inspira;  y más el olor del pan recién horneado, eso no tiene punto de comparación con nada, es alucinante. Y engancha. No es que no haya hecho algún que otro pan en todo este tiempo... sino que no me parecían interesantes para publicarlos, hasta que hice éste con harina de espelta, semolina y remolacha. Su miga, ya la veis, es esponjosa (casi como si se tratara de un bizcocho), es suave, es tierno, es aromático y muy, muy jugoso y sabroso. Es uno de los mejores panes que he probado en mucho tiempo... La receta salió, en serio, sobre la marcha. Reconstruyendo varias recetas de pan que ya tengo publicadas en el blog y lanzándome a la piscina probando a mezclar varios restos de harinas y sémolas que tenía en la despensa y había que acabarlos, sí o sí.

La excusa perfecta para hacer este pan la tuvo un botecito de mermelada de pétalos de rosa, una mermelada gourmet, que me regaló mi querida amiga Iolanda. Ella me dijo que es una delicatessen rumana, pues es de este país y estoy segura de que lo es, pues está deliciosa, es fresca, aromática, y para nada empalagosa, al contrario es dulce en la justa medida y te deja un sabor muy agradable en el paladar al comerla, acompañando este rico pan.

Nunca había probado el pan de remolacha, y qué queréis que os dicha... se ha convertido en mi favorito, con diferencia y llevando la delantera con muchos otros. Os animo a probarlo, que os va a encantar. Es el pan perfecto para desayunar el fin de semana, sin prisas, con una buena margarina o mantequilla y su mermelada correspondiente. Mmmm... solo de pensarlo se me hace la boca agua.




Es una tarea muy gratificante y agradecida el amasar y hornear tu propio pan, así que si aún no lo has intentado, te aconsejo que lo hagas cuanto antes. No te arrepentirás. ¿Qué, te animas a meter las manos en la masa? Pues vamos a ello.



Ingredientes:
- 300 gr de harina de fuerza.
- 200 gr de harina de espelta.
- 100 gr de sémolina (sémola de trigo duro).
- 315 ml de agua templada.
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
- 1 sobre de levadura para pan (instantánea, 7 gr).
- 1 cucharadita de azúcar integral de caña o azúcar de coco.
- 1 cucharada de sal rosa del Himalaya.
- 1 remolacha mediana fresca, rallada.

Preparación:
  • En un bol grande mezclamos la harina de fuerza y la harina de espelta, tamizadas, con la sal.
  • En una taza grande mezclamos el agua, el azúcar y la levadura instantánea.
  • Hacemos un hueco en el centro de las harinas y al rededor colocamos la remolacha rallada. En el centro vertemos el líquido y las dos cucharadas de aceite de oliva. Comenzamos a mezclar con un tenedor de dentro hacia a fuera, hasta lograr integrar todo. 
  • Vertemos la pasta en la encimera espolvoreada con la semolina y vamos amasando hasta integrarla por completo. De 5' a 10'. 
  • A continuación, devolvemos la masa al bol, previamente engrasado con aceite de oliva, y lo tapamos con un film transparente. Dejamos leudar por dos horas, en un cálido y fueras de las corrientes de aire. Yo lo pongo dentro del horno, solo con la luz encendida.
  • Sacamos el bol, del horno, una vez pasadas las dos horas y lo encendemos, para precalentarlos a 180º C. 
  • Mientras se caliente el horno, desgasificamos la masa y la dividimos en dos, si queremos hacer dos panes. Yo los puse en dos moldes metálicos, tipo bol, para darles forma redonda, pero lo podemos hacer, perfectamente sin molde. Solo dándoles forma redonda y dándole un corte en cruz en el centro. Pintamos con agua y espolvoreamos con harina de fuerza o de espelta por encima.
  • Llevamos al horno y horneamos durante 35' a 40';  5' a 200ºC y el resto del tiempo a 180ºC, hasta que estén dorados y al golpearlos por la parte inferior suenen a hueco.


Me despido, deseando dar un buen mordisco a esta rico pan y nos vemos la semana que viene... hasta entonces, sed felices, y cocinad para los que más os quieren.

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Crackers salados

jueves, 15 de febrero de 2018


En mi cocina no se tira nada... se aprovecha todo y un buen trozo de masa que me sobró de la quiche de la semana pasada, se fue directamente al horno, en forma de crackers, galletas saladas o masitas para el mate... como más y mejor os guste llamarlas.



Entre argentinos... o si estás casada con un argentino que adora el mate, y todo el ritual que él mismo conlleva... siempre es una buena hora para tomar y compartir unos mates; ya sea en pareja o con amigos... por eso, aprovecho la ocasión para mostraros este juego "matero" que me regaló mi querida amiga Sandra, el agosto pasado. Estuvo de viaje en Argentina, para visitar a su hija y vino cargada con esta hermosura de "yerbero", azucarero y mate... todo en un color amarillo, que sabe que me vuelve loca y que guardo y atesoro con mucho amor, para las ocasiones especiales.



Al quedar un resto de masa, decidí hacer unas galletitas de agua, sin levadura, para disfrutarlas a la tarde o a la mañana siguiente... acompañadas, además, de unas frescas frutas... Adoro compartir un buen momento entre mates, risas y una buena y constructiva conversación... así que la excusa estaba en bandeja y los mates corrieron de mano en mano hasta mucho después que se acabaron las galletitas, incluso.

Y... si no tomáis mate, pues tampoco hay excusas para no hacerlas y tomarlas con una infusión, un té, un café, un refresco y untarlas con algún paté, fiambre o crema de frutos secos, en fin, que son muy versátiles y nunca están de más... a sabiendas de que están riquísimas por su textura crujiente y su aroma a hierbas provenzales que inundará toda vuestra cocina al ser horneadas.




Ingredientes:
- 50 ml de aceite de oliva virgen extra.
- 100 ml de agua hirviendo.
- 1/2 cucharadita de sal de mar o sal rosa del Himalaya.
- 2 cucharaditas de mezcla de finas hierbas.
- Harina integral, la cantidad que admita la masa.

Preparación:
  • En un bol ponemos el aceite, las finas hierbas, la sal y agregamos el aceite y el agua hirviendo.
  • Mezclamos bien con un tenedor, hasta emulsionar un poco. A continuación, vamos agregando poco a poco harina integral hasta obtener una masa muy suave y blanda que no se pegará a las manos, debido a la cantidad de aceite que lleva. Ésta es una masa muy noble que uso desde los anales del blog, en prácticamente todas mis tartas vegetales, quiches, cocas e incluso pizzas... añadiéndoles algo de levadura... y que no me canso de hacer, pues es muy sabrosa, sencilla y admite multitud de variantes, como la de hoy, añadiéndole finas hierbas, por ejemplo.
  • Cortamos las galletitas, yo lo hice en forma de triángulos, y las llevamos a horno, precalentado a 180º C, durante 20 minutos, hasta que comiencen a verse doradas por los bordes y se hayan hinchado un poco.
Estos crakers quedan muy crujientes y deliciosos, os aseguro que son adictivos.



Y vosotros, ¿conocéis el mate... lo habéis probado alguna vez...? ¿Os gusta dulce o amargo...? Yo lo tomo solo con una pizquita de panela, pues no uso prácticamente azúcar en casa... Se la pongo solo al principio, pues los primeros mates me parecen muy fuertes... pero conforme se va lavando la hierba, ya me va gustando más... hasta que acabamos un termos de litro y medio de agua... eso sí, sin hervir, a unos 75 u 80º C, como dicen los tomadores de mate expertos, para que la yerba no se "queme", ni se "lave" enseguida... en fin, que para hablar de mate, creo que mejor os lo cuente un argentino, entusiasta de este arte, pues yo solo soy una simple aficionada... jajaja!!

Nos vemos la semana que viene con una receta fantástica, ya veréis, hasta entonces... besos y sed felices.


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Bollitos tiernos, esponjosos y bio para cualquier ocasión.-

miércoles, 7 de diciembre de 2016





Quizás, alguno de vosotros ya me echabais de menos... o no, quién sabe.

Llevo ausente del blog casi cuatro semanas y, eso, después de llevar un ritmo de publicación de dos recetas a la semana es mucho... ¿no os parece?

Pues, la verdad, es que estoy bastante desanimada por dos razones importantes. La primera se refiere a mi salud personal y la segunda es a causa de la salud de mi mascota, Chato.

En cuanto a mi salud personal he de contaros que hace dos años y medio me operaron de urgencia del ojo derecho, a causa de una catarata más grande que la del Niágara y un glaucoma, que actualmente está totalmente controlado... pero no así la catarata, que ahora me ha aparecido en el ojo izquierdo, en teoría mi ojo bueno.... y una inflamación continua que me tiene tres veces al día echándome corticoides en ambos ojos... y a consecuencia de ello, veo menos (como me dicen algunos... para quitar hierro al asunto) que "... un gato de escayola"; pero aún no me pueden operar pues la lente que me colocaron en el ojo derecho parece ser que está "sucia" y la tienen que limpiar haciéndome láser en el ojo, práctica que no os recomiendo porque aunque te echan, previamente, unas gotas que dicen que son un tipo de anestesia... cuando te dan el "disparo" de láser duele como si te estuvieran clavando una aguja en el ojo... literalmente. Y no te lo hacen solo una vez... sino varias veces repetidas y tú, por dentro, te acuerdas de toda la familia cercana y lejana del médico que te lo está haciendo... pero no puedes decir nada, pues sabes que si sale bien es para tu propio beneficio; pero si sale mal... más tarde o más temprano te lo tendrán que repetir y vuelta a empezar. Así que ante esta situación de baja visión... por llamarlo de alguna manera lo único que puedo hacer es tener paciencia y no desesperarme, y cada vez que me canse, ocularmente hablando, descansar... y os aseguro que el ordenador cansa y mucho... y más cuando es tu máquina de trabajo, de lectura y de todo... pues olvídate de leer en papel... a no ser que la letra sea más grande que una catedral... pues las letras normales de los libros convencionales se me juntan y no tengo ánimo ni para leer una página seguida, pues me mareo en seguida.

Chato ingresado en el hospital veterinario, tenía oxigeno por la nariz y una vía que le suministraba diuréticos, adema´de otros medicamentos.


La otra causa de mis desvelos es mi pequeño Chato, un schnauzer miniatura, que es el amor de mi vida y de mi marido... nuestro bebé, nuestro niño mimado, nuestro pequeño y peludo hijo. como no tenemos hijos desde que llegó a nuestras vidas hace 9 años se convirtió, en el centro de todo. Ahora Chato está enfermo del corazón, tiene la válvula mitral dañada y a consecuencia de ello, sus pequeñso pulmones se "inundaron" de líquido de tal forma que no podía respirar bien y tuvo que pasar un par de días ingresado en un hospital veterinario. Debe tomar medicación de por vida para su corazoncito que late más deprisa que nunca y estar muy controlado... pero la mala noticia, si aún puede haber otra mala noticia, es que a la larga, el uso de estos medicamentos que controlan y estabilizan su corazón irán dañando su hígado y sus riñones, por lo que su esperanza de vida, según los veterinarios, es de año a año y medio... así que como os podéis imaginar cada vez que lo veo a mi se me parte mi corazón de verlo decaído y sin la energía que antes irradiaba... Su vida ha cambiado, y mucho, debe hacer una dieta baja en sodio y no alterarse demasiado... en fin, no me digáis que no es como una persona... 

Por todo ello, es que no he tendido mucho tiempo ni ganas de publicar y pasar por vuestras cocinas... aunque espero que la rutina vaya surgiendo de nuevo y la normalidad vuelva a nuestra vidas y así poder continuar cocinando para el blog y visitándoos, pues es algo que me encanta. 

Para reiniciarme os enseño una receta de panecillos que son tiernos como ellos solos y que os encantarán, seguro. Estos panecillos son muy versátiles y fáciles de hacer, además son una opción más, saludable, aún siendo de harina blanca refinada que los comprados, por eso os los recomiendo. Tibios, con una buena margarina y esta rica mermelada de ciruelas casera,  que me regaló Isabel,  son el desayuno perfecto para un domingo sin prisas...




Hermoso y entrañable regalo el de Isabel, de Cakes para ti: una mermelada casera de ciruelas, una crema de castañas casera (que ya os mostraré próximamente en otra entrada), unas almendras de su propio campo y un paquete cacao en polvo ecológico. Si no conocéis a Isabel y su precioso blog os recomiendo que no tardéis en visitarla pues es una chica amable, sincera y amiga incondicional. 




Gracias Isabel por tus lindos regalos... el saquito tejido por ti con el nombre de "La Olla Vegetariana", sabes que me llegó al corazón. Por eso hoy, para no demorarme más quiero dedicarte estos bollitos qqe con tu mermelada quedaron exquisitos. 



Ingredientes:
- 750 gr de harina de trigo Bio.
- 10 gr de sal rosa del Himalaya.
- 30 gr de azúcar integral de caña.
- 25 gr de levadura fresca para panadería.
- 100 gr de margarina Bio de soja.
- 350 ml de agua tibia.

Preparación:
  • En un bol grande mezclamos muy bien todos los ingredientes secos: harina, sal, azúcar y la levadura bien desmenuzada.
  • A continuación, agregamos la margarina de soja y mezclamos, con una mano, de nuevo para ir obteniendo una especie de arenado.
  • Ahora, vamos agregando el agua poco a poco con la otra mano, mientas vamos amasando, hasta incorporar del todo el agua. 
  • Sacamos del bol nuestro bollo de masa, que aún estará sin forma y sobre la encimera, con poquísima harina, vamos amasando, al menos por unos 10 minutos hasta que tengamos una masa, lisa, suave y totalmente homogénea. 
  • Dejamos leudar en el bol, la masa tapada con film transparente. hasta que doble su volumen, como mínimo 1 hora y máximo 2 horas.
  • Desgasificamos la masa, hacemos bollitos de unos 70 gramos, a mi me salieron 18 unidades y las colocamos en una fuente para horno, previamente engrasada, muy sutilmente. Dejamos que los bollitos crezcan y cuando haya pasado más o menos una !/2 hora, los aplastamos con la mano para que se toquen entre ellos. De nuevo, los dejamos leudar otra 1/2 hora y, después los llevamos al horno, precalentado a 180º C, durante unos 15 o 20 minutos. 
  • Los sacamos, los pintamos con margarina de soja, para que brillen y ya están listos. Dejarmos enfriar sobre una rejilla y a disfrutar.



Para conservar este tipo de pan, al menos unos 4 o 5 días, si es que os llegan... lo mejor es envolverlos individualmente en papel de cocina o servilletas y meterlos en una bolsa de plástico tipo zip en el frigorífico e irlos sacando conforme los vamos a consumir, Entonces los tostamos o los calentamos levemente sobre una sartén y podremos hacer unos estupendos bocadillitos o sándwiches para irnos de picnic a la montaña, al campo o al parque de la esquina. 









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