Carbonara vegetariana

jueves, 23 de enero de 2020



A veces, y todos lo sabemos, lo más sencillo es lo mejor. Prueba de esta afirmación es este plato de pasta. Hacía mucho tiempo que no publicaba una receta de salsa y, encontré una sencilla de carbonara, a más no poder (que nos encantó) y quise darle mi toque personal, por eso he querido traértela, pues es tan fácil que la tendrás lista en menos 15 minutos, no te miento.

¿Sabíais que la carbonara en sí, en Italia, no está considerada una salsa, sino un plato? Sí, ellos hablan directamente de carbonara para referirse a la pasta acompañada con yemas de huevo, queso rallado pecorino o parmesano, bacon o panceta y pimienta... mucha pimienta negra... y para nada la receta original lleva cebolla o nata, eso es un agregado, posterior, de los españoles. Así que aquí os dejo mi versión, vegetariana, que a mi me ha gustado muchísimo, pues es suave, ligera y cremosa a la vez.



Ingredientes:
- 1 cebolla blanca (yo usé la variedad de Figueras, típica de Cataluña).
- 1 zanahoria.
- 1/2 calabacín.
- 2 yemas de huevo de las gallinas felices del corral de mi padre (ecológicos).
- 200 ml de nata vegetal (usé de soja).
- Unos 80 gr de parmesano o pecorino rallado.
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
- Sal y abundante pimienta a tu gusto.

Unos 250 gr de pasta, la que tú quieras, la más común son los spaghetti, aunque yo usé los tagliatelle.
Un toque de perejil o cebollino fresco para espolvorear.

Preparación:
  • PONER  a  hervir la pasta en agua salada, el tiempo que indique el paquete.
  • SOFREIR la cebolla y el calabacín en juliana fina, junto con la zanahoria en medias lunas. Hasta que la cebolla esté transparente, pero no dorada.
  • AGREGAR la nata vegetal, las yemas de huevo, la sal y la pimienta al gusto. MEZCLAR fuera del fuego y SERVIR en seguida bañando la pasta, ya escurrida. En el plato, rectificar de pimienta si os gusta más. 
  • ESPOLVOREAR con cebollino o perejil frescos.
Nota: las verduras deben quedar algo al dente, al igual que la pasta, si te gusta. Recuerda que cuanto más pequeños cortes los vegetales más rápidos se harán.


Estoy enamorada de este plato, y se ha convertido en un "clásico" por su sencillez y rapidez al hacerlo, así que espero haberte convencido también a ti. Nos vemos la semana que viene, hasta entonces sed inmensamente felices.

P. D. Sabéis que ya el año pasado me marqué una meta... la de renovar algunas de mis recetas anteriores, de las más antiguas del blog, haciendo fotos nuevas y revisando los textos y, parece, que este año lo he cogido con más ganas, así que si os apetece podéis pasar a ver mis recetas de carbonada vegetariana (un plato típico de la cocina hogareña del noreste argentino, de dónde es mi marido), o bien, mis riquísimas hamburguesas de tofu y almendras, sencillísimas de hacer y que te sacan de un apuro con 4 o 5 ingredientes que siempre andan por casa. 


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Migas veganas camperas para recibir el 2020

jueves, 16 de enero de 2020



Parece que desaparecí, y no era mi intención... Resulta que se me echó el tiempo encima y con mil y una cosas... "y la casa sin barrer"... y el trabajo excesivo antes de las vacaciones, los preparativos de mi viaje para pasar la Navidad en familia... y yo sin recetas y sin tiempo, material, para cocinarlas, hacer las fotos, editarlas y escribir los posts... así que al final, me rendí y decidí tomarme un respiro bloguero, pues la vida no me daba para más.

Ahora vuelvo renovada, en serio, ¡qué falta me hacía y qué poco me daba cuenta...! Qué falta me hacía, digo, el descansar y disfrutar de los míos sin preocupaciones, sin presiones y sin mirar el reloj, os lo aseguro. Después de estos días de asueto total... he podido reflexionar, recargar las pilas (y las ganas, dicho sea de paso) y pensar qué nuevas ideas puedo introducir en el blog para "innovar", si es que aún es posible y seguir con este proyecto adelante, pues me gusta, pero reconozco que, a veces, hay que renovarse y desempolvarse un poco, para no cansar ni aburrir... ¿no os ha pasado alguna vez esto?

En fin, que con nuevas ideas y proyectos en mi cabecita, aquí estoy para estrenar este flamante 2020. Ya os iré contando, conforme pasen las semanas, y las publicaciones, qué cambios, reformas y novedades voy a ir introduciendo en La Olla Vegetariana... ¿te apuntas a descubrirlas conmigo?

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Para comenzar, he querido traer una receta que hacía "siglos" tenía ganas de hacer para publicarla en el blog, las migas de toda la vida, pero en versión vegana. Como ésta es una de las comidas, que en familia, hacemos para inaugurar el Año Nuevo, desde hace décadas... no podía faltar en mi repertorio. Estas, en concreto, las hice el día 1 de enero de 2020 con mi hermana Chari, en casa de mis padres, en el campo... y ¡qué ricas estaban! Quedaron espectaculares, muy sabrosas (a pesar de no llevar chorizo o tocino... ) y muy jugosas; así que vamos con la receta que es muy sencilla y me trae buenísimos recuerdos de momentos vividos entre los que más amo en este mundo.



Ingredientes:
- 1 bollo de pan de pueblo.
- Agua en cantidad necesaria para humedecer el pan.
- 4 o 5 dientes de ajo, bien gordos.
- 2 pimientos rojos (tipo italiano) del campo de mi padre.
- 1 pimiento verde (tipo italiano) del campo de mi padre.
- 5 salchichas estilo Frankfurt, veganas. Podéis poner chorizo vegano, que sería mucho mejor, pero yo no tenía y era 1 de enero (todo cerrado).
- 1/2 vaso de aceite de oliva virgen extra.
- Sal y una buena cucharada de pimentón de la Vera ahumado.

Preparación:
  • CORTAR, el bollo de pan, en rebanadas desiguales, del tamaño de un bocado.
  • DEPOSITAR en un bol con un poco de sal y agua necesaria, para humedecer ligeramente el pan.
  • TAPAR con un paño limpio y dejar reposar toda la noche.
  • Al día siguiente, MACHACAR los ajos con piel y todo, dándoles un golpe seco con el torso del cuchillo. CORTAR los pimientos en trocitos pequeños.
  • SOFREIR en el aceite los ajos, los pimientos y las salchichas o el chorizo vegano hasta que estén dorados. RETIRAR de la sartén o perol, dejando el aceite sobrante en la misma y PONER algo más si es necesario, para hacer las migas.
  • ECHAR el pan reposado de toda la noche y comenzar a sofreir, a fuego medio, dando vueltas constantemente con la espumadera, procurando que no se sequen ni se quemen las migas.
  • AÑADIR el pimentón ahumado al gusto, esto le dará el sabor característico de las migas con chorizo de toda la vida.
  • AGREGAR el sofrito anterior, CONTINUAR dando unas vueltas, y PROBAR hasta que no sepa a pan crudo y las migas estén esponjosas, jugosas y bien hechas.


Fotos más rústicas y auténticas de la vida misma, creo que no puede haber... están tomadas, a la ligera, un día 1 de enero... en la tapa del pozo de la casa de mis padres, deseo que las disfrutéis y las hagáis algún día, pues realmente están riquísimas. Nos vemos la semana que viene.

P.D. Si tenéis un ratito y os apetece probar una comida casera, hogareña y real, pasaros a ver las fotos renovadas de mi antigua salsa boloñesa vegana.


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Beet latte for Christmas

jueves, 12 de diciembre de 2019





Hacía mucho tiempo que deseaba traer esta bebida caliente al blog. ¿Y qué mejor ocasión que la Navidad? Por el color tan bonito que tiene...

Compré un sobre de remolacha en polvo, de superalimentos Salud Viva Eco y ahí andaba en la despensa de un lado para otro, hasta que caí en la cuenta que un día había visto un precioso chai latte rosado, en algún sitio llamado Pinterest y, en seguida, se me encendió la bombilla para preparar mi propia versión para esta Navidad, aunque, a decir verdad, podríamos tomarlo durante todos los días del invierno, de lo rico que está y lo reconfortante que es.

A parte de sorprender a tus invitados, una tarde navideña con esta hermosura de beet latte (leche de remolacha) vegana, también disfrutarás de los increíbles beneficios de la remolacha, que tan buena es, por ejemplo, para la vista.

Además, la remolacha tiene un gran aporte de folatos y ayuda a la formación de glóbulos rojos y blancos en el organismo. También contiene tres veces más compuestos fenólicos que la carne, la espinaca y el brócoli; vitaminas del grupo B, y vitamina C, yodo, sodio, potasio y corotenos, entre otros minerales. Al tomarla así en polvo, disuelta en un líquido, está mucho más concentrada, por lo que no te recomiendo que tomes más de 5 o 10 gramos al día, como indica el paquete.

Al tomar este beet latte, no solo estarás tomando una bebida caliente, reconstituyente y saciante, sino que, además te estarás nutriendo bien desde dentro... así, que te animo a probarlo. 




Ingredientes:
- 1 taza de leche de soja caliente (sin aditivos ni azúcares añadidos).
- 1 cucharadita de especias para Pumpkin Pie (tarta de calabaza). Si no tienes sustitúyela por una mezcla de canela, clavo, cardamomo, jengibre y nuez moscada, todo molido, por ejemplo.
 - 1 cucharada de polvo de remolacha ecológico).
- 1 o 2 cucharadas de sirope de arce (Maple syrup).

Preparación:
  • CALENTAR la leche de soja, hasta llegar a punto de ebullición.
  • En una taza o vaso PONER las especias, el polvo de remolacha y el sirope de arce a tu gusto. 
  • ESPUMAR la leche de soja, yo lo hice con un espumador manual que me regalaron o puede ser también con la batidora, aunque no le saldrá tanta espuma.
  • MEZCLAR con el contenido de tu taza y a DISFRUTAR.


Espero que lo puedas probar y disfrutar estas fiestas con tus familiares y amigos... a mi me ha encantado y es tan fácil de hacer que no te podrás resistir...


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Cappuccino de calabaza asada al jengibre y espuma de leche de coco

jueves, 5 de diciembre de 2019



Pues nada... que ya casi está aquí la Navidad 2019. Ya todos andamos planeando lo que haremos en este último mes del 2019 y, entre tanto, los bloggers, nos metemos en la cocina para sacar a relucir nuestras mejores e inspiradoras ideas, para vestir las mesas festivas con la mejor calidad, gusto y gracia.

Vi, en una revista,  una idea parecida a los "cappuccino" que os traigo hoy, y me gustó tanto, que en seguida pensé en preparar mi propia versión para esta Navidad. Aquellos eran con crema de batatas y zanahoria y yo os lo muestro con crema de calabaza asada... una idea que surgió casi sin pensarlo, pues había asado una calabaza entera, para preparar un pastel y, al final, pasaban los días y no tenía tiempo de ponerme a ello, por lo que la estupenda calabaza asada, se convirtió en esta crema que es la más rica que he probado en mucho tiempo.

No me digáis que no quedan monas las tacitas de "cappuccino salado"... con ellos en la mesa sorprenderéis a vuestra familia, muchísimo, y con lo ricos que están también, ya veréis.

Además, aprovechando que nuestra querida amiga Angélica, nos convocaba de nuevo a su 4ª Parrandón de Recetas navideñas, como el año pasado participé y me gustó tanto... decidí hacerlo de nuevo este año.



Este año la temática, propuesta por Angélica, se basaba en "Cocina Navideña del Mundo" y la idea era hacer una receta típica de esta época en el país elegido, que sería aquel que añoramos conocer o  que ya hemos visitado antes y quisiéramos regresar una y otra vez; de allí que mi país escogido sea Italia (como el de la anfitriona), pues aunque ya he estado varias veces... solo he tenido la oportunidad de conocer Roma, y estoy deseando viajar a otras ciudades y regiones de tan maravilloso país.

Tenía muchas opciones de recetas navideñas que podía adaptar a mi cocina, para traeros hoy... pero, al final, me decidí, por este insólito y atractivo "cappuccino salado", porque... ¿qué hay más italiano que un cappuccino? Se ha convertido en una bebida caliente internacional, pero os aseguro que el mejor cappuccino (y de paso sea dicho... el más caro) que me he tomado en mi vida, jajaja!) ha sido frente a la Fontana di Trevi en Roma; recordando a Anita Ekberg y Marcello Mastroianni en la mítica escena de La Dolce Vita. ¡Oh... cómo me gusta el cine clásico en blanco y negro! ¡Eso eran películas... y no las de ahora! Así, que con mi receta de hoy, además de participar en este Parrandón de amigas... quiero rendir un pequeño homenaje al cine clásico, que tanto me gusta.



Ingredientes:
Para la crema
- 1 calabaza butternut asada.
- 1 cebolla.
- 2 dientes de ajo.
- 1 trozo de unos 2 cm. de jengibre fresco rallado.
- 700 a 750 ml de agua o caldo vegetal.
- Sal y aceite de oliva.

Para la espuma
- 1 lata de leche de coco o nata de coco (si la encontráis).
- Pizca de sal y pimienta blanca.

Preparación:
  • LAVAR la calabaza, entera. CORTARLA por la mitad, a lo largo y ASARLA boca abajo en el horno, a 200º C durante unos 40 o 45 minutos, hasta que esté dorada y tierna.
  • SOFREIR la cebolla, el ajo y el jengibre con un poco de aceite de oliva.
  • AGREGAR la calabaza asada en trozos, sin pelar. 
  • PONER el agua o el caldo de verduras. 
  • SALPIMETAR al gusto.
  • COCER durante unos 15 minutos, para integrar los sabores. BATIR. 
  • MONTAR la nata de coco o BATIR la leche de coco para que le salga espuma.
  • SERVIR en tazas de cristal transparente y ADORNAR con semillas, cebollino, perejil o cualquier otra hierba fresca a gusto.


¿Os gusta la idea? ¿Qué os ha parecido? ¿Lo haríais para probarlo? ¿Qué pensáis que os dirían vuestros familiares y amigos? Yo os puedo decir que está riquísimo, el toque de la leche o la nata montada de coco, le da una cremosidad especial y que nos ha encantado. 

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