FERMENTADOS VEGETALES

jueves, 11 de abril de 2019


La semana pasada no llegué a publicar... se me hizo imposible, pues no tenía ninguna receta de reserva en "borradores" y además, estaba "enfrascada", nunca mejor dicho, en preparar frascos y frascos de fermentados, para el taller sobre fermentados vegetales que dimos, el pasado lunes, mi amiga Sandra y yo. Tengo que contaros que fue una experiencia preciosa, se creó un grupo de unas 20 personas muy participativas y ávidas de aprender y degustar tantas exquisiteces. La verdad, que todos disfrutamos mucho, tanto nosotras que preparamos con mucha ilusión el taller como los asistentes, que se fueron a casa con sus recetarios y "cepas" de kéfir de agua (pronto os enseñaré cómo se hace), para empezar a fermentar esa misma noche en casa. ¡Qué ilusión!


Casi siempre las cosas nuevas nos dan miedo. Pero he de deciros que no debéis tener miedo a fermentar alimentos de origen vegetal en casa. Es un acto tan bonito y creativo a la vez, además, de dar resultados tan preciosos, que pareciera que hemos pintado un cuadro dentro de un frasco, que os entusiasmará y os enamorará desde el minuto 1, que decidáis poner manos a la obra, como me ha pasado a mi.

Comenzar a fermentar en vuestra propia cocina no es difícil, ni costoso, ni peligroso... simplemente, como dice Sandor Ellix Katz (el padre de la fermentación en Occidente) en su libro El arte de la fermentación. "... mi lema es la limpieza, no la esterilidad". Si esterilizas, matas bacterias que pueden ser beneficiosas o necesarias en el proceso de fermentación, otra cosas es, por el contrario, mantener bien limpio y ordenado todo lo que tiene que ver con tus frascos, tapas, verduras y utensilios para fermentar. 

Como apunta Ana Moreno, en su libro Fermentados Vegetales para flexivegetarianos, además de la limpieza debemos tener en cuenta algún que otro detalle para que tus alimentos lleguen a fermentar correctamente:
  1. Utiliza agua sin cloro. Ya sea agua filtrada o agua que has dejado en reposo durante 48 horas para permitir que el cloro se evapore.
  2. Emplea sal marina sin refinar o sal rosa del Himalaya. La sal común está muy refinada y si tiene añadido yodo o antiapelmazantes, es aún peor.
  3. Evita el contacto directo de la luz solar con los fermentados. Colócalos en un lugar tranquilo, no es necesario que esté totalmente a oscuras, donde no haya corrientes de aire, y la temperatura sea más o menos constante entre 20 y 30º C.
  4. Utiliza siempre tarros o frascos de vidrio limpios (yo los meto en el lavavajillas) y preferiblemente de clip o palanca. Y evita las tapas de metal, si las usas, pon un aislante entre el alimento a fermentar y la tapa, como un film transparente o una servilleta de papel. Recuerda que durante la fermentación se genera gas carbónico que empuja la tapa del tarro o el tapón de la botella para salir. En los tarros de conserva tradicionales, que no cierran de modo hermético, lo normal es que supure parte del líquido de la fermentación, así que conviene poner una bandeja o plato debajo del tarro para que no te manche todo el mueble o estantería donde lo hayas colocado. Además, es bueno abrir una vez al día el tarro, para que libere el gas, durante el proceso de fermentación que puede tardar de 3 días a varios meses.



El "lacto" de "lacto-fermentación" hace referencia al ácido láctico que se produce durante esta fermentación y no a que contenga lactosa. Numerosos productos lacto-fermentados están desprovistos de lactosa, como por ejemplo, las verduras. En realidad, se habla de lacto-fermentación cuando las bacterias lácticas producen ácido láctico. Para ello las bacterias transforman los glúcidos presentes de forma natural en los alimentos de origen. ¡No se necesitan para nada los productos lácteos, unas simples verduras son suficientes para empezar!



Los alimentos fermentados son alimentos que se han sometido a un proceso especial, llamado fermentación, por el cual sus propias bacterias, hongos y levaduras que hasta ahora permanecían inactivas, se alimentan de los propios azúcares y almidones que se encuentran en dichos alimentos.

Este proceso, conocido como fermentación láctica, produce ácido láctico, como hemos apuntado más arriba, que actúa como conservador de los alimentos. De hecho, la técnica de la fermentación se utiliza desde hace miles de años. Además, la fermentación láctica genera un sin fin de enzimas, vitaminas del grupo B, ácidos grasos Omega 3 y una impresionante cantidad de probióticos.

Ingredientes:
Para la salmuera
- 1 litro de agua mineral o filtrada (sin cloro).
- 30 gr de sal marina sin refinar o sal rosa del Himalaya.

Preparación:

  • Prepara la salmuera disolviendo completamente la sal en el agua y comienza a hacer tus propias combinaciones de verduras, hierbas frescas, hierbas secas, semillas, especias y condimentos...
  • Aquí te dejo, para empezar y darte algunas ideas de combinaciones posibles que quedan deliciosas:
  • Rabanitos, semillas de mostaza, granos de pimienta negra y eneldo.
  • Pepino, coliflor y zanahoria.
  • Coliflor y curry.
  • Cebollitas y tomillo.
  • Pepinos en láminas, alga wakame y sésamo blanco.
  • Nabos, zanahoria, pimienta en grano y semillas de mostaza.
  • Remolacha, ajo y perejil.
  • Rabanitos, semillas de hinojo y kalonji o nigella (son semillas de cebolla).
  • Zanahoria, calabacín, tomillo fresco y ajo.
  • Zanahorias, pepino, ajo y mezcla de hierbas italianas.
  • Brócoli, ajo, perejil y mezcla de hierbas italianas.
  • Pimientos baby dulces de colores.
  • Pak choi, etc, etc, etc, etc...
Lavamos y cortamos en trocitos, si lo deseamos, la verdura o la combinación de verduras que deseemos, las metemos en el frasco, procurando que quede muy poco espacio vacío, para que no se creen burbujas de aire. Agregamos los condimentos y las hierbas que nos gusten y terminamos de rellenar el frasco con la salmuera. Conviene poner un peso, ya sea una hoja de col o de alguna verdura grande o una piedras, esterilizadas, eso sí, para que no floten las verduras y estén siempre dentro del líquido. Así no se les hará moho o se oxidarán. 

Una vez abierto el envase, tras una semana o más de fermentación, dependiendo de tu gusto, es necesario guardarlo en la nevera, hasta que se termine; donde seguirá fermentando, pero más lentamente. Si vemos que se está quedando seco, solo tenemos que añadir un poco más de salmuera y listo. 



Y tú, ¿has preparado alguna vez verduras fermentadas? ¿Las has probado? ¿Te gustan' ¿Te animarías a hacerlas en casa? ¿Te animarías a venir a un taller de fermentados como el que hicimos? Estoy deseando que me cuentes qué te ha parecido mi post de hoy, nos vemos después de Semana Santa, disfruta con los tuyos y hasta pronto!!

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Mermelada de fresas y chía (sin azúcar)

jueves, 28 de marzo de 2019




Esta mermelada sabe a fresas!! Y pensaréis, qué cosa más tonta nos cuenta hoy Pilar... pero es que es así; no he probado otra mermelada que sepa realmente a fresas y que no tenga una sola caloría de más... pues está hecha sin azúcar. El aporte de dulce es tan mínimo que solo sirve para quitarle un poco la acidez a las fresas y poco más. Pero os aseguro que es todo un placer morder una tostada con esta mermelada sobre la margarina... Mmm... se me hace la boca agua de solo pensarlo.

No es la primera mermelada de fresa que publico en el blog, también publiqué hace años ésta, siguiendo una receta de Jamie Oliver, que también funciona bastante bien y que repetí hasta la saciedad, por aquella época. Pero ahora, os vengo con esta versión, algo más ligera y saludable, pues estoy intentado reducir el consumo de azúcar en mi dieta, no por nada en particular.... bueno sí, por qué no decirlo, porque quiero bajar un poco de peso...

El caso es que el mes pasado me hicieron una analítica completa y estoy estupenda en todos los aspectos, hasta el médico me felicitó por mis niveles en colesterol, por debajo de la media y étc. Si , estoy muy bien por dentro, pero me dijo que quizás, por mi estatura debía perder unos cuantos kilitos de más..., pero amigos... yo sé perfectamente cómo se pierde eso: haciendo más ejercicio y no siendo tan sedentaria, como me he vuelto últimamente, así que tengo que poner manos a la obra, ahora que viene el buen tiempo y los días son más largos... porque durante el invierno mi nivel de ejercicio ha sido nulo... es más, rozando el sedentarismo más absoluto, y mira que contándoos esto, me estoy echando yo misma a los leones, quizás, pero así es la vida y hay que contarla como viene y afrontando, cada uno, nuestra propia realidad, ¿no os parece?

En fin, que como estamos en plena temporada de fresas y este año están buenísimas, el otro día me compré una cajoncito de 2 kilos de rosas, frescas, jugosas y turgentes fresas, de las cuales utilicé unas cuantas para hacer esta mermelada que tenía muchísimas ganas de probar, y definitivamente, se queda conmigo, por eso he querido compartiros la receta, a ver si también consigo que se quede contigo...

Las semillas de chía están de moda, pero para un vegetariano o vegano, eso no es nada novedoso, pues debemos incluirlas en nuestra dieta casi a diario; y aunque tú no seas vegetariano, no te deberías privar de este pequeño "gigante". Estas pequeñas bombas de vitaminas, minerales y ácidos grasos Omega 3,  ayudan a combatir la grasa y regular el peso corporal. Además, no contienen gluten, tienen antioxidantes  y son una gran fuente de fibra. Entre otras propiedades.

Y a ti,  ¿te gusta la mermelada? ¿Sueles hacerla o la compras envasada? Espero que me cuentes si te atreverías a probar la mía... te digo que está para agarrar el tarro y no parar, a cucharada limpia.



Ingredientes:
- 3 tazas de fresas lavadas y picadas.
- 2 o 3 cucharadas de sirope de Arce (Maple sirup).
- 2 cucharadas de semillas de chía.
- 1 cucharada de zumo de limón recién exprimido.

Preparación:
  • Más fácil no puede ser... lavamos y secamos las fresas, las cortamos en trocitos, desechando el pedúnculo verde y las machamos con un tenedor o prensa-patatas (de los que usamos para hacer puré). A mi me gusta que queden algunos trozos.
  • Introducimos el puré de fresas en un cazo, agregamos el sirope y el zumo de limón y llevamos a ebullición de 3 a 5 minutos.
  • Retiramos del fuego, agregamos las semillas poco a poco y removiendo bien y dejamos reposar la mermelada durante 15 o 20 minutos, para que las semillas se hidraten bien.
  • Vertemos la mermelada en uno o dos tarros de vidrios limpios. Cerramos y enfriamos en el frigorífico. Dura perfectamente de 5 a 7 días, siempre refrigerada.

Vamos, a atrévete a probarla y me cuentas la semana que viene, que me haría mucha ilusión... besos y hasta pronto, amigo, nos vemos en siete días.

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Dulce de leche vegano (2 ingredientes)

jueves, 21 de marzo de 2019


Tus meriendas no volverán a ser lo mismo, te lo aseguro. No hay cosa que me guste más que comerme una fruta a media tarde, ahora que empiezan los días más largos, y si le añadimos un toque dulzón, y sin remordimientos, pues mejor que mejor. Digo sin remordimientos, pues hacer este dulce de leche o sucedáneo de dulce de leche... sin azúcar y sin leche es todo una novedad y además, con un plus de energía y sabor.

A mi marido le encanta el dulce de leche, como buen argentino que es..., pero no lo come tanto como quisiera, pues yo no lo compro, jajaja! Sí, es cierto que está delicioso, que es adictivo y que una vez lo pruebas, no te resistes a comer solo un poquito... así, que para no tentar a la glotonería, no se compra tan a  menudo y problema resuelto. El caso es que uno de eso días, que andaba buscando inspiración, me topé con este vídeo y enseguida quise hacerlo, y no contenta con eso, vi este otro y ya la tentación fue tan fuerte que caí rendida a este magnífico dulce de leche o de dátiles, al que no podrás decir que no, ya verás. Al final hice un mix entre ambas preparaciones y quedó un dulce magnífico, nada empalagoso y que duró una semana en la nevera, en perfectas condiciones.

Esta receta no tiene ninguna complicación, así que tienes que probarla, para darte un gustito, que te aseguro que no te arrepentirás, en serio... te doy mi palabra. Hasta un argentino bien gaucho como mi marido, le dio el visto bueno, así que por algo será.



Ingredientes:
- 300 gr de dátiles remojados y sin huesos.
- 200 ml de leche de almendras.
- Pizca de sal rosa del Himalaya (opcional).
- Pizca de canela molida (opcional).
- Chorrito de aroma de vainilla (opcional).

Preparación:
  • Remojamos los dátiles durante unos 30 minutos en agua tibia. Después, los escurrimos y les sacamos los huesos. 
  • Los procesamos en un robot de cocina potente o con tu batidora de toda la vida, junto con la leche de almendras. Opcionalmente, podemos añadir, la pizca de sal, que potenciará los sabores y la canela, junto con la vainilla que le aportarán sabor y aroma. Pero repito, que son opcionales, úsalos o no, según te convenga.
  • Tritura todo muy bien hasta tener una pasta homogénea, que llevaremos, posteriormente, a ebullición, sin dejar de remover durante 10 minutos, al fuego. 
  • Por último, vertemos nuestro dulce de leche vegano en un bote de cristal limpio y seco y guardamos en la nevera durante una semana. 


Os dejo con esta presentación de merienda, saludable, a más no poder y os deseo feliz semana, con este inusual y diferente dulce de leche... ¿qué mejor forma de comenzar la primavera...?

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Fideuá con alga dulse

jueves, 14 de marzo de 2019



Esta es de esas recetas que las haces y no son para el blog, pero, también es de esas recetas, que quedan tan ricas que ya por la rutina de fotografiar todo lo que pones en el plato... acabas por publicar, pues sinceramente, merece la pena probarla. Es rápida, fácil y muy nutritiva, además de sabrosa, por lo que os la recomiendo.

Es también, de esas recetas que sueles hacer el domingo a mediodía, ya tarde, antes de que empiecen las pelís "malas" de hacer la santa siesta del domingo... y que abres el frigorífico y la despensa e improvisas totalmente, pues no la tenías planeada, para nada, y al final quedas satisfecha con el resultado... y te ves, en menos de 30 minutos con dos súper platos y dos ensaladitas, bien apañadas, en la mesa y lista para pasar la tarde dominguera, sin que nadie se atreva a molestarte... jajaja!

Y, ojo, con presentar una fideuá sin ali-oli, porque eso no es fideuá, ni ná... este ali-oli lo haces en 0,2 segundo y es vegano, no cuesta ni 0,2 céntimos y está perfecto, por eso no lo puedes obviar, así de simple...

Pin, pan, pun... y en un tris tienes la comida resuelta; para mí las fideuás, son mi As en la manga, literalmente, cuando tengo prisa por ir a la mesa y no muchas ganas de cocinar, hago fideuá y todos felices.

Y tú, ¿qué tal te llevas con la fideuá? ¿Te gusta? ¿La sueles hacer o eres más de paella? ¿Cuál es tu As en la manga de la cocina del día a día? Cuéntamelo, que me apetece mucho saberlo.



Ingredientes:
- 300 gr de fideos mediano.
- 1 cebolla.
- 4 dientes de ajo.
- 1 tomate rallado.
- 1/2 taza de soja texturizada fina.
- Un buen puñado de alga dulse.
- 1 pastilla de caldo vegetal biológico.
- 3 tazas de agua caliente o caldo de verduras.
- Aceite de oliva, sal y toque de pimienta negra recién molida.
- 1 hoja de laurel.

Ali-oli vegano:
- 100 ml de leche de soja sin azúcares añadidos.
- 200 ml de aceite de girasol.
- 1/2 cucharadita de sal rosa del Himalaya.
- 1 buen diente de ajo.

Preparación:
  • Primero, preparamos el ali-oli, del mismo modo que te expliqué hace años la veganesa, pero con los ingredientes que te he indicado más arriba. Una vez hecha, te recomiendo que la guardes un ratito en el frigorífico.
  • Ahora comenzamos con la fideuá. En la sartén o paellera limpia, sin aceite, donde la vayamos a hacer, echamos los fideos y los tostamos a fuego medio-lento, hasta que se vean dorados y crujientes; tenemos que removerlos continuamente con una cuchara de madera para que no se quemen. Este paso nos llevará más o menos unos 10 minutos. Reservamos los fideos dorados en un plato a parte, y nos ponemos con el sofrito.
  • Mientras estamos dorando los fideos, podemos poner a hidratar la soja texturizada en agua caliente o en caldo de verduras.
  • Para el sofrito, colocamos 2 o 3 cucharadas de aceite de oliva, en la misma paellaera donde hemos dorado, previamente, los fideos y pochamos la cebolla en brunoise y los ajos en láminas. Una vez estén doraditos, agregamos el tomate rallado y sofreímos 5 minutos más.
  • Ponemos la hoja de laurel, la soja escurrida, y los fideos. Removemos para integrar todo y vertemos el agua o caldo para terminar de hacer nuestra fideuá. En este momento también añadimos el alga dulse en pedacitos, para que se hidraten con el caldo del guiso y dejen todo su sabor en la preparación.
  • Hervimos a fuego lento, removiendo de vez en cuando, durante unos 10 o 15 minutos, hasta que se haya absorbido todo el caldo y los fideos se vean tiernos.
  • Apagamos el fuego y dejamos reposar durante 10 minutos más, mientras ponemos la mesa, hacemos la ensalada y vamos a comer.
  • Opcionalmente, pero muy recomendable, es ponerle un toque de pimienta negra recién molida y perejil fresco, si tenéis, antes de ir a la mesa.

Las fotos son muy de andar por casa, pero tienen un aire casual, y despreocupado, que, al final, me han gustado y todo... ¿y tú qué opinas? Sé sincero, por fa...

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