Mi hamburguesa vegana definitiva... de momento.

jueves, 21 de junio de 2018


¡¡ES-PEC-TA-CU-LAR!! Si tuviera que elegir solo una palabra de nuestro amplio y rico vocabulario para definir esta hamburguesa sería esta, sin ninguna duda. 

No podrás parar de comerla y casi no notarás la diferencia entre esta hamburguesa y una de carne... sinceramente, palabra de La Olla Vegetariana, que sabéis que no miento, nunca. La única y mejor diferencia es que ésta te aporta un sin fin de nutrientes beneficiosos a tu cuerpo, casi nada de grasa, y un montón de fibra por las espinacas y la avena, que te dejarán satisfecho y con ganas de repetir, en otras ocasiones.


Cuando las pruebes sabrás por qué te lo digo... es una hamburguesa vegana, con todos sus ingredientes de origen vegetal, pero cuya textura, sabor, olor y gusto es totalmente distinto a otra muchas hamburguesas vegetales que podamos preparar. Además, la textura, como digo, es bien firme... sin ser dura ni gomosa (cosa que a veces te puede pasar cuando haces gluten, si no estás muy puesto en este tema... como me pasaba a mí al principio). 


Ya verás cómo te gustan, se convertirá en un comodín para tener congeladas y sacar en casos de urgencias... A tus hijos les encantarán y le estarás dando espinacas, por ejemplo, sin que se den cuenta alguna... pues ni se notan, al ir trituradas. Las espinacas las puedes sustituir por cualquier otra verdura que tengas ese día en tu nevera: brócoli, coliflor, calabacín, zanahoria, etc. Con todas te quedarán una hamburguesa más que sabrosa.



Ingredientes:
- 1 1/2 taza de gluten de trigo.
- 2 tazas de espinacas frescas (pueden ser acelgas, kale, col lombarda... etc.).
- 1/2 taza de copos de avena remojada en agua caliente.
- 1/2 taza de soja texturizada fina rehidratada.
- 1/2 cebolla (yo siempre uso una variedad que se llama de Figueras).
- 1 diente de ajo.
- Especias: pimentón de la Vera, tomillo o romero, comino, sal. Todo al gusto.
- Salsa barbacoa vegana para pintar.

Preparación:
  • En primer lugar ponemos a hidratar los copos de avena y la soja texturizada por separado y con agua caliente. Con unos 15 minutos es suficiente.
  • En un robot de cocina o procesador de alimentos ponemos las espinacas, la cebolla cortada en trozos, el ajo, y los copos de avena rehidratados. Mezclamos bien hasta obtener una pasta.
  • Mezclamos esta pasta con la soja texturizada hidratada y escurrida y las especias al gusto. Formamos una masa a la que iremos añadiendo gluten de trigo, comenzando por una taza, hasta obtener una masa apropiada para hacer las hamburguesas. Si os hace falta, añadidle un poco más de gluten, pero no demasiado, pues os podría quedar una masa muy dura. Dejadla reposar durante al menos 1 hora.
  • Al cabo de la hora, formaremos las hamburguesas,  y las vamos colocando sobre la placa del horno, cubierta con papel vegetal y un poco de aceite de oliva.
  • Las horneamos durante 1/2 hora a 180ºC, dándoles la vuelta a los 15 minutos. Y entonces, al darles la vuelta, pintamos con salsa barbacoa la parte de la hamburguesa que queda hacia arriba.


No me digáis que no  tienen buen aspecto y que no se ven apetecibles...  Te las recomiendo, para que experimentes esta semana en tu cocina... ahora me despido, hasta dentro de siete días. Besos.

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Pudin de zanahorias y tomates secos

jueves, 14 de junio de 2018




En 2016 compré un librito del que me enamoré en seguida... Comida sana en fiambrera, para llevar al trabajo, en él vienen recetas fáciles de hacer, sin complicaciones y económicas. Todas realizadas con ingredientes procedentes de la agricultura ecológica y de proximidad.

Clea, su autora, es una de las bloggers más famosas de Francia, además está diplomada en Ciencias Sociales de la Alimentación, por lo que nos brinda recetas equilibradas, libres de calorías vacías y bien sabrosas. Para esta obra se ha inspirado en los bento japoneses (de los que ya os hablé hace tiempo), en las lunch-box ingleses y en las casse-croûtes francesas. Por lo que el abanico de posibilidades para preparar tu comida diaria se multiplica, viajando, cada día a un país distinto... a la hora de tu almuerzo. En fin, que me compré este libro en el 2016 y desde siempre había tenido ganas de escribir una reseña y hacer alguna receta para que lo conozcáis, si es que aún no  habéis oído hablar de él, pues hoy es el día.


La idea es tener recursos que no nos compliquen la vida, a aquellos que vivimos lejos de nuestros trabajos y que cada día tenemos que cargar con el tupper, si no queremos dejarnos el sueldo, y la salud en el bar o restaurante de la esquina de nuestra oficina.

Sinceramente, desde que me tomo un poco de tiempo los domingo, como unas dos horas,  para cocinar y almacenar en tuppers algunas cosas como cereales (arroz integral, quinoa, mijo, pastas de distintos tipos...), verduras asadas al horno, alguna salsa de tomate o un sofrito adelantado... me ha cambiado la vida a la hora de abrir la fiambrera y ver lo bien que voy a comer ese día y además, sabiendo perfectamente cómo está elaborado y qué ingredientes lleva, pues lo he comprado yo misma en mi verdulería y en mi supermercado de confianza. Fijándome en las etiquetas para saber lo que me llevo y lo que no me quiero llevar a la boca.


Comer cada día es una necesidad y más, a mediodía, pero puede convertirse en un suplicio o una monotonía insulsa y sin gracia si no tenemos ideas frescas, saludables, ligeras y bonitas, esto es, que nos entren por los ojos antes que por el estómago, ¿no estáis de acuerdo conmigo?

Os recomiendo tomaros un ratito del domingo, por ejemplo, para planificar los menús semanales y así no andar improvisando cualquier cosa a última hora. Vuestra salud y vuestro paladar os lo agradecerán  y mucho.


Vaya lo bien que sienta abrir el tupper y encontrar algo rico, saludable, ligero y que huele a gloria, para comer en un parque entre sol y sombra, por ejemplo. A mí es algo que me encanta. No hay cosa que me guste más que un picnic, en serio, pero eso será tema de otra entrada...



Animaos a hacer este pudin, es bien fácil y queda genial, tanto para comer un domingo en familia como para llevártelo al trabajo el lunes... serás la envidia de tus compañeros, ya verás.

Solo tienes que echarle imaginación, a la receta... ésta es una idea que te doy, pero creo que un pudin de este tipo puede hacerse con cualquier combinación de verdura que te guste.


Ahora vamos con la receta que estoy tardando más en los preliminares que en hacerla... Sinceramente, nunca había sido de preparar este tipo de comidas, pues no son muy comunes en España, al menos para mí, y el entorno donde me he criado, pero quedó tan rico y suave al paladar que lo hago muchas veces, y no me explico aún por qué no había puesto antes la receta en el blog.

No creas que esta va a ser la última idea que te de para tus comidas semanales en el curro... prometo que esto es solo un adelanto de las que vendrán. ¿Qué, te apetece que te de más ideas como esta? ¿Tú eres de las que planifica tus menús semanales o vas improvisando?  Cuéntame y dame más o ideas y tu opiniones sobre este tema, pues últimamente estoy muy interesada en ampliar mis impresiones en este aspecto.


Así queda la masa, es tan fácil y aromática que te va a encantar. Los tomates secos, hidratados en aceite de oliva, con ajo y orégano le dan un toque sublime. Y los puedes hacer tú mismo. Yo, por ejemplo, compro los tomates ecológicos secados al sol y los hidrato en casa, como 1 hora en agua caliente, y después los pongo en un botecito con los condimentos que me apetece en ese momento y los baño, hasta cubrirlos, con un buen aceite de oliva... después te pueden durar meses en la encimera para poder añadirlos a las preparaciones que más te gusten, como por ejemplo este pudin que sin tomates seria otra cosa totalmente distinta, os lo aseguro.


Ingredientes:
- 250 gr de pan integral del día anterior.
- 250 gr de zanahorias ralladas.
- 250 gr de caldo vegetal o de verduras casero.
- 6 u 8 tomates secos rehidratados en aceite de oliva.
- 2 huevos de gallinas felices (del campo de mi padre).
- 2 cucharadas de mostaza de Dijon.
- 1 cucharada de levadura química.
- 1 cucharadita de pimentón dulce de la Vera.
- 1 cucharadita de sal.

Preparación:
  • Encendemos el horno a 180º C, para precalentarlo.
  • Cortamos el pan a trocitos con las manos o usando un cuchillo. Lo hidratamos con el caldo caliente.
  • Mientras tanto, rallamos la zanahoria y batimos los huevos con el pan y el resto de los ingredientes, menos los tomates secos, que los añadiremos al final cortados a trocitos. Añadimos un poco de sal, no mucha, mejor probarlo, pues los tomates secos suelen ser saladitos.
  • Vertemos la preparación en un molde, tipo de los que usamos para hacer bizcochos, el cual te aconsejo que los engrases con aceite y que cubras con papel vegetal, para facilitar el desmoldado posterior. 
  • Llevamos al horno, que ya tenemos precalentado, durante 45 minutos a 180º C.
  • Al pincharlo y ver que está completamente cuajado por dentro, lo sacamos, dejamos enfriar unos 10 minutos dentro del molde y después con mucho cuidado lo sacamos ayudándonos con el papel vegetal. Esperamos a que se enfríe por completo o, también, lo podemos comer tibio.

Con este pudin, mi marido y yo, comimos el domingo a mediodía, el lunes en el trabajo y el martes, con otro trocito que me quedó, lo corté a cuadritos y lo añadí a una ensalada que hice para cenar por la noche. Así que si sois 3 o 4 de familia, coméis bien al mediodía o por la noche, sin problemas. Lo ideal es acompañarlo con una ensalada de hojas verdes bien frescas y tomates, más otras verduras como pepino, maíz, rabanitos, etc. No sé, lo que se os ocurre y lo que más os guste.

Espero que lo probéis y ya me contaréis qué os ha parecido. Nos vemos la semana que viene, hasta entonces, pasadlo bien y disfrutad cocinando.


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Clafoutis vegano y sin gluten con frutos del bosque

jueves, 7 de junio de 2018





Como es bien sabido este postre es de origen francés y, en su versión más clásica, va elaborado con cerezas (ya empiezan a verse en los mercados) mantequilla, azúcar, huevos, leche o nata y harina blanca... pero, como sabéis que me gusta darle la vuelta a todo... vi una versión vegana de la que  me enamoré perdidamente al instante y después, hice mis propios ajustes y cambios en los ingredientes y el resultado fue espectacular; así que no dudé en hacerle algunas fotos para publicarlo, pues es un postre tan fácil que lo tenéis hecho en menos de una hora, y solo tenéis que esperar a que se enfríe bien, para poder disfrutarlo en todo su esplendor.



El clafoutis es un postre típico de verano. Aunque, podríamos hacerlo durante todo el año, usando la fruta de temporada que más nos guste. Esta versión de mi amiga, Marina, de Recetas París Finas, me gusta bastante desde que la vi y no descarto prepararla algún día; por eso, aunque ya sé que el mio no es de lo más ortodoxo y que me he saltado más de una regla de la repostería tradicional francesa, sé que ella también es muy innovadora, y me gustaría dedicárselo. 



Poner este postre en la mesa, acompañado de un buen helado de vainilla, por ejemplo, puede convertir una comida sencilla, en todo un acontecimiento. Es muy suave al paladar, aromático y está buenísimo. Además de ligero. Os animo a probarlo, si aún no lo habéis hecho porque os gustará tanto que seguro lo repetís más de una vez, pues os garantizo que no da ninguna pereza hacerlo, prácticamente se hace solito. La magia de meter unas frutas frescas en una fuente bonita (apta para hornear) y cubrirlas de una suave masa líquida, parecida a la de las tortitas y que a los pocos minutos salga un pastel tan jugoso y agradable al paladar no tiene precio. Es una fiesta para nuestros sentidos, os lo aconsejo para uno de estos domingos que tienes gente a comer y no sabes qué poner para el postre.



Ingredientes:
- 300 gr de frutos rojos: yo usé arándanos frescos, fresas y moras.
- 70 gr de harina de arroz (también puede ser harina blanca pero ya no sería sin gluten).
- 50 gr de azúcar.
- 8 gr de polvo para hornear (levadura tipo Royal).
- Un pizca de sal.
- 100 ml de leche vegetal (yo usé de soja).
- 30 ml de mantequilla de cacahuete o almendras (también puede ser tahini, o crema de sésamo, pero he notado que con un sabor algo amargo... será porque mi tahini es muy concentrado).
- 3 ml de aroma de vainilla.
- Aceite vegetal o margarina vegana, para engrasar el molde.
- Azúcar glacé para decorar (opcional).

Preparación:
  • Escogemos y lavamos las frutas. Las colocamos en el fondo de una fuente bonita apta para hornear.
  • A continuación, preparamos la masa mezclando en un bol todos los ingredientes: harina de arroz (también puede ser fécula de maíz, por ejemplo), azúcar, polvo para hornear, pizca de sal, leche, tahina o mantequilla de cacahuete y esencia de vainilla. Mezclamos bien, vertemos sobre la fruta y llevamos a un horno, precalentado, a 180ºC, durante 20 o 25 minutos. Y listo!!
  • Dejamos enfriar por completo a temperatura ambiente, después llevamos al frigorífico, por al menos 2 horas y ya lo puedes disfrutar. Y si lo acompañas con algún helado... ya es el no va más.


Como veis es un postre muy sencillo y agradecido y a vuestros hijos les volverá locos, ya veréis. Hacedlo y me contáis qué os ha parecido... 
Besos y hasta la semana que viene.



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Untable de anacardos & Open sandwich vegetal

jueves, 31 de mayo de 2018


Podrás ver mil y una versiones de este paté, que muchos llaman "queso" crudivegano de anacardos; pues aquí te presento la mía. Aunque me ha parecido más correcto llamarlo untable de anacardos, pues sinceramente, de queso no tiene nada...

La cuestión es que se suele hacer este tipo de patés de frutos secos o semillas para reemplazar al queso blanco cremoso o queso untable, que personalmente no me gusta, y prácticamente no compro nunca. Sí, lo he comprado alguna vez para hacer rellenos, o ponerlo en la masa de algún pastel, pero para untarlo en sí, como es su propósito original, sinceramente, poco lo he hecho.

Este untable es muy suave, cremoso y agradable al paladar. Además de muy aromático. Se lo dí a probar a mi compañero de trabajo, que es omnívoro, y se enamoró absolutamente de la receta; así que me la pidió enseguida, para preparárselo a su chica y darle una sorpresa. Por eso, pensé en publicarlo, para que, si os animáis, lo podáis preparar y sorprender a los vuestros con algo rico, saludable y diferente. 



No dejes de probar esta delicia, pues no solo está riquísimo, sino que es muy beneficioso para nuestro cuerpo. El ingrediente principal es el anarcardo (o castaña de cajú). Un fruto seco algo caro, para qué nos vamos a engañar, pero que merece la pena darse un gustito de vez en cuando por la cremosidad y el sabor tan original que tiene. 

Muchas personas evitan los frutos secos debido a su contenido graso, pero todos tienen un lugar en una dieta sana si se consumen en cantidades adecuadas. El anacardo destaca como uno de los más sanos debido al gran aporte de nutrientes para nuestro cuerpo.

Es una semilla muy rica en minerales esenciales como el hierro, fósforo, selenio, magnesio y zinc, además de representar una buena fuente de fitoquímicos, antioxidantes y proteínas.




A la hora de presentar este paté o untable de anacardos, se me ocurrió hacer un sándwich abierto, es decir con una sola rebanada de pan... y quedó tan rico, jugoso y espectacular, que al final. hice un par de ellos para cada uno y ese fue nuestro almuerzo del domingo.




Ingredientes:
Para el untable de anacardos
- 1 taza de anacardos crudos (castañas de cajú).
- 3/4 taza de agua filtrada.
- 2 cucharadas de levadura de cerveza.
- 2 cucharadas de aceite de oliva.
- 1 cucharada de zumo de limón.
- 1 cucharadita de sal rosa del Himalaya.
- 1/4 de cucharadita de hierbas provenzales.
- Un toque de pimienta negra recién molida.
- Para adornar, cebollino fresco recién cortado.

Para el open sandwich vegetal
- 1 buena rebanada de pan integral rústico.
- Brotes tiernos de hojas verdes.
- Unos tomates cherry.
- Unas láminas de rabanitos.
- Lonchas de aguacate.
- Mix de semillas.
- Germinados caseros de semillas de trigo blando, azukis y mostaza.
- Un poco de cebollino y Fleur de sel de Camargue para espolvorear.

Preparación:
  • Dejamos remojando los anacardos durante toda una noche, unas 8 horas.
  • A continuación, los escurrimos y los enjuagamos muy bien en un colador grande. 
  • Los ponemos en el vaso de la batidora con el resto de los ingredientes y batimos hasta obtener un paté suave y cremoso. Si vemos que está muy espeso y lo queremos un poco más cremoso, para después poder untarlo más fácilmente, solo tenemos que añadir un poco más de agua, pero con moderación, pues recordemos que estamos haciendo una especie de paté o queso de untar.
  • Ahora ya lo podemos utilizar a nuestra conveniencia, guardado en un bote limpio de cristal, en el frigorífico, dura hasta una semana en perfecto estado. Aunque quizás los sabores se acentúen un poco.
  • Para realizar el sándwich abierto solo tenemos que untar una buena rebanada de pan, tostada o no, según nuestro gusto y poner encima lo que más nos guste. Yo lo hice todo vegetal y quedó exquisito. 


Como siempre espero que te animes a probar, en tu cocina, a preparar este untable y, después, me cuentes qué te ha parecido. ¿Has probado los anacardos alguna vez? ¿Los sueles usar en algunos de tus platos o postres? ¿Y en paté o "queso untable", los has probado? Son una delicia, ya te lo he dicho anteriormente y a nosotros nos encantan... 

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