Tofu con salsa Satay y "falso arroz" de brócoli

jueves, 15 de abril de 2021




Hoy hace un mes que no he publicado nada en el blog... Hoy hace un mes que falleció mi madre y aún estoy de duelo... Intento estar bien, seguir con mi vida, hacer nuevas actividades que me mantengan la mente y el cuerpo ocupados... pero aún se me hace un nudo, una especie de pellizco en el estómago, cada vez que soy consciente de que ella ya no está... de que ha descansado, pero ya no está aquí para poder decirle: "Mamá, te quiero mucho".


Gracias a todos los que me habéis dado el pésame, por las redes sociales, por WhatsApp o en persona. Ahora es momento de continuar y seguir compartiendo con vosotros, como cada jueves, ricos y sencillos platos vegetarianos y veganos, como el de hoy. Espero que sigáis acompañándome.

...

La salsa Satay también puede llamarse salsa de cacahuetes. Es un condimento típico de varias cocinas asiáticas como Indonesia, Malasia y China. El principal ingrediente, lógicamente, es el cacahuete en forma de mantequilla, acompañado principalmente con salsa de soja y algún que otro condimento picante e ingredientes varios, según la zona del Sudeste asíatico donde se prepare.

La verdad que yo, al final, he preparado mi propia versión... añadiendo o quitando ingredientes a conveniencia, por lo que no es "exactamente" una salsa Satay, si es que algún purista me lee. Es simple y llanamente mi versión... o una salsa de cacahuetes muy rica. 

Es una salsa muy cremosa al paladar... a la que hay que acostumbrarse, si es que nunca la has probado, pero que estoy segura que te cautivará desde el principio, como me pasó a mí: esa mezcla de sabor a frutos secos (por el cacahuete) y a fermentados (por la salsa de soja salada) es una sensación sorprendente y excitante al mismo tiempo. Sin dejarnos atrás el toque de limón que nos ayuda a desintoxicar un poquito el paladar de la untuosidad del cacahuete.

Es una receta baja en hidratos de carbono y alta en grasas saludables, no saturadas. Es una receta sencilla, práctica y diferente, para salir de la monotonía en la que, a veces, se puede convertir nuestro menú semanal, así que te la recomiendo, por si quieres sorprender a tu familia, ya verás. 




Ingredientes:
Del falso arroz de brócoli (PUEDE SER TAMBIÉN COLIFLOR)
- 1 brócoli (sin el tallo).
- 2 dientes de ajo.
- 2 cucharadas de aceite de sésamo/ oliva.
- Sal rosa del Himalaya.
- Pimienta negra recién molida.

Del tofu salteado
- 250 gr de tofu firme.
- 1 cucharada de aceite de sésamo/ oliva. 
- 1 cucharadita de sal.
- Perejil fresco o cilantro para acompañar.
- Semillas de sésamo para decorar.

De la salsa Satay 
- 4 cucharadas de mantequilla de cacahuetes.
- 2 cucharadas de salsa de soja.
- 250 ml de agua filtrada.
- Zumo de un limón recién exprimido.
- 1 cucharadita de salsa picante o pasta de ají molido.
- 1 cucharadita de miel o zumo concentrado de manzana. 
- 2 dientes de ajo prensados (opcional).
- Sal al gusto (con moderación).

Preparación: 
Del falso arroz de brócoli (PUEDE SER TAMBIÉN COLIFLOR)
  • LAVAR el brócoli.
  • SECAR el brócoli.
  • RALLAR o procesar el brócoli, hasta que parezca granos de arroz.
  • SALTEAR el brócoli, en una sartén amplia con el aceite de sésamo/ oliva, los ajos prensados y un poco de sal y pimienta al gusto. Hasta que se empiece a ver dorado.
Del tofu salteado
  • SECAR el tofu envuelto en varias servilletas de papel absorbente. 
  • CORTAR el tofu en cubos del tamaño de un bocado.
  • DORAR en una sartén con una pizca de sal y un lágrima de aceite de sésamo o de oliva.
  • Cuando de tofu esté bien dorado, tardará unos 20 o 25 minutos, REGAR con la salsa Satay, mezclar bien y ya estará listo.

De la salsa Satay
  • MEZCLAR todos los ingredientes de la salsa, en un bol pequeño o en el procesador de alimentos. 
SERVIR el "falso arroz" de brócoli y encima unos trocitos de tofu con su salsa Satay, adornar con perejil o cilantro bien picado y semillas de sésamo. Es muy recomendable, también, exprimir unas gotas de limón sobre el plato, justo al momento de comer.




Gracias, como cada semana, por estar ahí, leer y hacer mis recetas y apoyar mi trabajo. 
Nos vemos en siete días.


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Fritters de espinacas con feta y parmesano

jueves, 11 de marzo de 2021


Esta receta salió de la improvisación más absoluta (el día de mi batch cooking) y, también en mi intento de terminar varios productos de los que me quedaban restos por el frigorífico y la despensa; léase: dos paquetes de espinacas frescas, con los que no tenía ni idea de qué hacer... porque los compré pensando en cocinar espinacas con garbanzos, y resulta que cuando me puse al lío... no tenia garbanzos cocidos, así que tuve que echar mano de otra opción para gastar esas espinacas que aún estaban buenas, pero que si las dejaba uno o dos días más, en el frigorífico... ya no servirían.

También quería gastar un resto de harina integral y un resto de copos de avena finos... de esos paquetitos, inútiles que se te van quedando en el fondo de la despensa y cuando los descubres, ves que han puesto todo perdido de polvo, porque (al no cerrar bien el paquete) se ha salido un poco de su contenido.

En fin, que a lo que quiero llegar es que llevo un par de semanas intentando reorganizar mi despensa. Primero, un lunes por la tarde, saqué todo de los cajones, estanterías y muebles, para hacerme a la idea de cuántos comestibles tenía en casa... ¡Ay, madre mía! ¿Cómo se puede llegar a acumular tanta cosa... y tantos restos, en paquetitos, de esto y de aquello...? Así que primero tomé un gran bol donde puse todo lo que estaba caducado que tenía que usar sí o sí, porque aún no se había echado a perder y, en definitiva, fueron un puré de patatas envasado, que ni me acuerdo cuándo lo compré y unos copos de arroz inflado con ágave, para el desayuno; que como a mi marido no le gustan, me los tendré que comer yo solita.

Por otro lado, cogí otro bol grande y puse todos los paquetes de comestibles que tenía a la mitad o con restos... De estos, ya si fueron varios, y llevo algunos días intentándomelos sacar de encima, gastándolos en recetas que voy preparando, para empezar de nuevo. 

Estos dos boles, los coloqué encima de la mesa de la cocina y, he decidido que hasta que no gaste todo lo que hay en ellos, no pienso comprar nada más de esos productos. Así me obligo, a mi misma, a ser más ordenada y consciente de las compras que hago y de lo que voy a gastar o no, en los próximos meses. 

También he tomado la decisión, en este sentido, de volverme un poco minimalista y no quiero comprar comestibles de más para tener acumulados. Además, como a 5 minutos de mi casa tengo una tienda muy chula (me encanta) que venden todo ecológico y a granel... desde hace meses ya no compro nada empaquetado, sino que voy a a Tot a granel y compro allí mis semillas, cereales, frutos secos, harinas y demás. Y es un auténtico placer, pues así no acumulo nada y uso siempre productos frescos, para que no se enrancien en mis armarios.

Mi nuevo "proyecto" es lograr convertir mi despensa en una de esas preciosas que se ven por Pinterest, con botes todos iguales, con etiquetas y con todo bien clasificado por categorías, y demás... pero esa historia, te la contaré en otro post.




Ingredientes:
Para los fritters de espinacas
- 600 gr de espinacas frescas.
- 100 gr de queso Feta.
- 100 gr de queso Parmesano.
- 2 huevos de gallinas felices.
- 4 cucharadas de harina de trigo integral.
- 4 cucharadas de copos de avena finos.
- 1 cucharadita de polvo para hornear (tipo Royal).
- Sal rosa del Himalaya.
- Pizca de pimienta negra recién molida.
- Algo de aceite de oliva para freírlos.

Para la salsa de tomates kumato
- 1 kg de tomates variedad Kumato muy maduros.
- 1 cebolla pequeña.
- 1 diente de ajo.
- 1 cucharadita de Sal rosa del Himalaya.
- 1 cucharadita de azúcar moreno (para quitar la acidez del tomate).
- Orégano y albahaca secos.
- Pizca de pimienta negra recién molida.
- 3 cucharadas de aceite para hacer el sofrito.

Preparación:
De los fritters
  • LAVAR las espinacas y escurrirlas muy bien en el centrifugador de hojas.
  • CORTAR la cebolla en brunoise menuda.
  • SOFREIR la cebolla en una sartén grande con dos o tres cucharadas de aceite de oliva.
  • AGREGAR las espinacas cortadas menudas y dejar marchitar con la cebolla, hasta que se hayan reducido por completo.
  • ESCURRIR en un colador grande las espinacas con la cebolla para que suelten toda el agua acumulada.
  • MEZCLAR con los quesos rallados y los condimentos, poner poquita sal, pues ambos quesos (Feta y Parmesano) ya son saladitos de por sí.
  • En un bol grande, TERMINAR de hacer la pasta para los fritters añadiendo a la mezcla anterior harina y copos de avena, además de los huevos hasta obtener una masa blanda, pero no suelta. sino manejable.
  • DEJAR reposar al menos media hora.
  • Con una cuchara ir tomando porciones de la masa, del tamaño de una pelota de ping pong y dorarlas en una sartén con un poco de aceite, para que no se peguen.
De la salsa suave de tomates Kumato
  • ESCALDAR los tomates durante 30 segundos, en agua hirviendo, habiéndoles hecho, un corte en cruz en la base, para poder quitarles mejor la piel. 
  • PICAR los tomates y reservar.
  • SOFREIR la cebolla picada con el ajo en un poco de aceite, cuando comience a transparentarse, agregar los tomates, la sal, el azúcar y un toque de pimienta (opcional). 
  • PONER también las hierbas secas: orégano y albahaca.
  • DEJAR hervir hasta que el tomate esté frito. Unos 35 o 40 minutos. Removiendo de vez en cuando.
  • PASAR la salsa de tomate por la batidora para que quede más suave y sin grumos. 
Servir los fritters de espinacas, en un plato llano con una base de tomate frito. Quedan deliciosos, recién hechos. Crujientes por fuera y suaves y cremosos por dentro.



Gracias por acompañarme una semana más... Y tú, ¿cómo llevas el tema de tu despensa? ¿Compras a lo loco o eres súper organizado/a? 
Cuéntame, te leo. 


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Arroz a la cubana

jueves, 4 de marzo de 2021



Desde que empecé el blog, hace ocho años, siempre he querido incluir esta receta en mi índice. Sí, sé que todo el mundo es capaz de hacer un arroz a la cubana, posiblemente sea una de las primeras recetas caseras que todos aprendemos cuando nos ponemos a cocinar... pero, en mi caso, he querido darle una vueltita a la receta original, o más bien a la que todos conocemos, para hacerlo aún más rico, atractivo y saludable.

Normalmente, el arroz a la cubana se compone de arroz blanco redondo cocido, tomate frito casero o envasado y huevo frito, después hay quien le pone plátano macho maduro frito o salchichas tipo Frankfurt, o ambas cosas a la vez.

Lo más curioso es que, a pesar de su nombre, el arroz a la cubana es un plato de origen español, muy típico en las Islas Canarias y que ve su origen en los tiempos de la Cuba española. 

Dejando a parte el origen de este plato tan sencillo y que gusta a todos, tanto grandes como pequeños... es hora de ir dándoles cambios a la idea original, para hacerla más apetecible, nutritiva y sabrosa.

Los cambios que he realizado son los siguientes: cambiar el arroz blanco refinado, por un rico y saciante arroz integral basmati; después cambié el típico tomate frito de bote, por una aromática y completa samfaina con verduras naturales y, por último, le añadí el plátano macho maduro frito, junto con un huevo frito de gallinas felices. A mi parecer, todos estos cambios han mejorado y le han dado al arroz a la cubana una categoría más apetecible, si cabe, que la original, y tú, ¿qué opinas?

Para beber te ofrezco, kéfir de naranja, hecho en casa por mi maridito... un refresco muy saludable, probiótico y original, ¿te lo vas a perder?


Ingredientes:
Para el arroz integral cocido
- 1 taza (150 gr) de arroz integral basmati.
- 1 diente de ajo.
- 1 hoja de laurel.
- 2 cucharadas de aceite de oliva.
- 1 cucharadita de sal rosa del Himalaya.
- 2 1/2 tazas de agua filtrada.
Para la samfaina
- 1 cebolla.
- 2 dientes de ajo.
- 1/2 pimiento rojo.
- 1/2 pimiento verde.
- 1/2 pimiento amarillo.
- 1 berenjena.
- 1 lata de tomates enteros al natural (800 gr).
- Aceite de oliva.
- Sal rosa del Himalaya.
- Pimienta negra recién molida.
Para el plátano frito
- 2 plátanos macho maduros.
- Un poquito de aceite de oliva.
- Un toquecito de sal rosa del Himalaya.

Preparación:
Del arroz cocido
  • En un cazo REHOGAR el arroz integral durante 5 minutos con el aceite, el ajo y el laurel.
  • AGREGAR el agua y llevar a ebullición.
  • COCER a fuego lento de 20 a 40 minutos, dependiendo de la dureza de tu arroz.
  • APAGAR el fuego y dejar reposar otros  10 minutos, sin destapar.
  • AIREAR el arroz con un tenedor antes de servir.
De la samfaina
- CORTAR todas la verduras en bruonise.
- REHOGAR con un poco de aceite de oliva todas las verduras, durante unos 10 minutos.
- AGREGAR el tomate natural entero, partido en trozos, y los condimentos.
- COCER todos junto, dando unas vueltas de vez en cuando, a fuego medio-bajo hasta que el tomate esté frito  y las verduras tiernas.
- RECTIFICAR de sal o pimienta y reservar hasta el momento de servir.

Del plátano macho y el huevo frito
- El plátano macho debe estar muy maduro para usarlo en este plato.
- CORTAR el plátano en rodajas de medio centímetro de grosor o en tiras más largas.
- FREIR con poco aceite en una sartén antiadherente, hasta que esté dorado por ambos lados.
- FREIR el huevo en el punto exacto que a cada uno le guste.

Servir como más nos guste, con el arroz suelto como he hecho yo, o al modo ochentero con el arroz en molde.



Este plato siempre me recuerda a mi niñez, a los largos días de verano, de bici, de piscina y de juegos interminables, tanto en mi casa como en casa de mis amigos... creo que no nos quitábamos el bañador en todo el verano y pedaleábamos, a toda pastilla, de una casa a la otra para nadar, jugar al Monopoli y hacer manualidades. A la hora de comer, si nuestras madres nos llamaban a la mesa y había arroz a la cubana, la felicidad era completa. Y a ti, ¿a qué te recuerda el arroz a la cubana? ¿Lo asocias a algún recuerdo especial, o era simplemente el plato que tu madre hacía cuando había prisa...?


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Pastel de fresas y frambuesas Y FELIZ 8º CUMPLEBLOG!

jueves, 25 de febrero de 2021



Pues se dice y se escribe pronto: La Olla Vegetariana, ya cumple 8 años... ¡Qué increíble! Pero es cierto, y lo más cierto es que durante estos 8 años compartiendo recetas con vosotros han pasado muchas cosas, el blog y yo misma hemos ido evolucionando, siendo autodidactas, en este mundo blogueril, y por el camino hemos conocido y seguimos conociendo a personas virtuales maravillosas, entrañables, que siempre tienen un halago, una palabra amable y que te dejan un buen sabor de boca, y esas personas, no son ni más ni menos que vosotros, todos vosotros que venís a verme, leerme y comentarme cada semana. ¡Gracias de corazón, queridos bloggers, os quiero mucho! 

Al principio era todo un poco caótico... en mi afán de publicar muchas recetas, para tener pronto contenidos en el índice, a lo mejor publica tres o cuatro recetas seguidas el mismo día, o una cada día de la semana, después hubo un tiempo que publicaba dos recetas a la semana y, por último, como hago en la actualidad una receta a la semana: ya sabéis #larecetadelosjueves

Además, tampoco tenía muy en cuenta el aspecto de las fotos, lo mismo las hacía de noche con luz amarillenta y horrible, como de día sin ningún tipo de "revelado",  posterior... Tal cual salían así se quedaban y así eran subidas al blog. Y podréis estar pensando que lo importante, en un blog de cocina es que la receta sea fiable, que esté rica, que sea saludable y que al hacerla tengamos buenos resultados, pero os aseguro que el aspecto y la imagen de nuestros platos semanales y de nuestros blog, en este mundo tan competitivo y que cada vez va más en declive... es fundamental, ¿estáis de acuerdo?




Ya los blogs no están de moda, ahora lo que prima es la imagen audio-visual, la inmediatez de Instagram de Tik Tok... de Youtube, etc. Somos pocos y cada vez menos los nostálgicos a los que nos gusta leer recetas, compartir recetas y comentar recetas, ¿no creéis lo mismo? O soy solo yo la que ha notado que han bajado bastante las visitas semanales al blog y ya no os digo nada de los comentarios...

En fin, que mientras tenga ganas, motivación y deseos de veros todas las semanas, por aquí seguiré porque me gusta encontrarme con vosotros, y sobre todo me gusta compartir con vosotros mi cocina vegana, vegetariana y algunas veces, ovo-lacto-vegetariana, ¿me vais a seguir acompañando en esta travesía?


Bueno, una última cosita, no menos importante, antes de pasar a la receta. He de decir que esta receta no es mía... y diréis... vaya celebrar su cumpleblog con una receta copiada... pues sí, así soy yo y, sobre todo, porque esa persona me cae muy bien y hace una repostería que me encanta y tiene un blog, con unas fotos que admiro mucho. Es por eso, que he querido "emular" su receta para celebrar este día. 

Ella es Isabel, del blog Cakes para ti y su receta es pastel de frambuesa y chocolate blanco... Yo lo hice al final a mi estilo, cambiando algunos ingredientes, pero el resultado me gustó mucho. Muchas gracias Isabel, por tu amistad y por este pastel, tan inusual, pero rico a la vez y, ante todo fácil. Tus fotos son más bonitas que las mías, pero he hecho lo que he podido... ya sabes que no estoy especializada en repostería como tú... jajaja!! 


Ingredientes:
- 300 gr de fresas frescas.
- 3 huevos ecológicos.
- 100 gr de azúcar.
- 100 gr de harina blanca de trigo.
- Zumo de medio limón.
- Un poco de mantequilla o margarina para engrasar el molde.
- Azúcar glasé para decorar y unas frambuesas.

Preparación:
  • PRECALENTAR el horno a 210º C, calor arriba y abajo.
  • Con la minipimer BATIR las fresas hasta obtener un puré (podéis colarlo o no, para descartar las pepitas de las fresas).
  • En un bol grande, BATIR el azúcar con los huevos hasta que blanqueen y tripliquen su volumen.
  • INCORPORAR el puré de fresas y el zumo de limón. 
  • MEZCLAR muy bien, con movimientos envolventes.
  • TAMIZAR la harina dentro de la mezcla y seguir mezclando con movimientos envolventes.
  • ENGRASAR un molde de 18 o 20 cm. con margarina, mantequilla o aceite vegetal.
  • ENHARINAR también el molde, si no es de silicona, para que no se quede adherido el pastel.
  • HORNEAR durante 15 minutos a 210ºC, después bajar la temperatura del horno a 180 º C y seguir horneando hasta que esté cuajado, esto es, cuando al pincharlo el palillo salga limpio. 
NOTA: no sé donde estuvo mi error, pero Isabel dice en su receta que se hornee por 10 minutos más, y estará listo, pero mi pastel, con ese tiempo aún seguía crudo, así que lo tuve que hornear por unos 40 minutos más, hasta que estuvo bien cocido por dentro... como podéis apreciar, en las fotos, la superficie tiene como muchos agujeros, pues son de cuando le metía el palillo para comprobar si estaba cocido... Creo que mi masa era demasiado líquida y al no poner el chocolate, se quedó poco consistente y al llevar poca harina... le costó cuajar bastante... en fin, que una serie de factores se unieron, para que tuviera que estar más tiempo en el horno, pero al final, salió riquísimo y con una textura entre pastel húmedo y tarta de queso, os lo aseguro, que nos gustó bastante.




Muchas gracias por estos 8 años de compartir cosas bonitas y seguimos viéndonos, la semana que viene. Besos a todos y cada uno de vosotros de los que seguís pasando por aquí.


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