Habas tiernas en su jugo.-

lunes, 13 de junio de 2016




Este año, como estamos recogiendo habas a cascoporro en el huerto... ya no sé ni como cocinarlas, jajaja... Es broma. El haba es una legumbre tan agradecida y noble que se presta para prepararla de mil y una formas. 

Hoy os presento un guiso facilísimo y a la vez lleno de aroma y sabor. Lo podéis comer tal cual o cuajándole unos huevos que también les dan un toque especial. 

Para acompañar este sencillo guiso lo mejor es hacerlo con algún cereal hervido como la quinoa, el mijo, el arroz integral o por qué no... el trigo tierno en grano. En fin, lo dejo a vuestra elección. 

Como éstas eran unas habas tiernísimas y muy, muy frescas decidí hacerlas con la cáscara, pues estaban tan brillantes y sanas que me daba pena quitárselas. 




Pensaréis que estoy muy "pesadita" con las habas... pero en esta temporada las estoy descubriendo y disfrutando tanto que deseo experimentar con ellas en la cocina y descubrirles todos sus matices de aromas y sabor... espero que después de esta lista de recetas con habas que os voy a ir enseñando... alguno de vosotros se anime también a ponerlas en el plato. 

La mejor amiga de las habas es la hierbabuena fresca, así que cada vez que la vayáis a cocinar tanto en frío como en caliente no olvidéis incluirla en la receta, pues el sabor y el olor cambia y mucho, ¿eh?

La hierbabuena relaja los músculos lisos en el tracto digestivo, por lo que ayuda a aliviar dolencias de estómago. También es efectiva contra el mal aliento y previene los problemas orales. Tiene muchas propiedades beneficiosas para nuestra salud, así que si quieres saber más sobre ella, aquí te dejo un enlace que te puede interesar. 



Ingredientes:

- 500 gr de habas frescas (ésta ecológicas y de mi huerto).
- 2 cebolleta tiernas y frescas.
- 2 dientes de ajo.
- Un buen manojo de hierbabuena fresca.
- Pizca de comino molido, sal y aceite de oliva virgen extra.
- Agua en cantidad necesaria.

Preparación:

  • Lavamos las habas con agua fría y les quitamos las puntas y los hilos de los costados con un pelador de patatas. Las cortamos en trocitos dejando los granos enteros dentro de las vainas.
  • Cortamos la cebolleta fresca en cubos o en juliana y los ajos en láminas. Los ponemos a sofreir juntos en una olla con un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
  • Una vez que están tiernos, pero no dorados agregamos las habas y damos un par de vueltas. Les añadimos como media taza de agua y tapamos la olla dejando que las habas se hagan al vapor, en el propio jugo que sueltan. Como a loas 15 minutos destapamos y agregamos el comino y la sal, poco pues la haba es una verdura que admite poca sal... 
  • Probamos para ver si ya están tiernas y revisamos de jugo para que no se queden muy secas. Si están secas agregamos otro medio vaso de agua y seguimos cociendo tapadas hasta que estén listas. No remover con cuchara, sino con movimientos simbreantes de la olla, para que las habas se mantengan lo más enteras posibles. 
  • Una vez listas las podemos servir tal cual o con un huevo cuajo o revuelto dentro. Lo dejo a vuestro criterio.










 photo firma_zps424f3bc9.png







Cuadraditos de piña con coulis de cerezas.-

jueves, 9 de junio de 2016




Hacía tiempo que no preparaba un postre crudi-vegano... y el otro día, que compré las primeras cerezas de la temporada, lo hice pensando en que tenía muchas ganas de hacer algo rico y saludable con ellas... entonces, se me ocurrió preparar estos cuadraditos que resultaron ser un autentico placer para los sentidos. Los había visto de otra forma y con otras frutas en Pinterest... y al final hice toda la receta totalmente a mi gusto y manera.

Entonces, recordé algunos de los postres crudiveganos que ya tengo publicados, como los muffins crudivegnos de zanahoria, o la tarta crudivegana de plátano y chocolate, o los dulces corazones de cacao... y sin ir más lejos también mi propia tarta de cumpleaños de este año. 





Este tipo de postres son muy refrescante y saludables, aunque no deben comerse trozos tan grandes como de los que comeríamos si se tratara de una tarta convencional... más bien, en las porciones pequeñas es donde radica la elegancia y la sutileza de sabores, aromas y texturas de estas pequeñas delicias dulces.

Además, otro punto a su favor que tienen, es que son fáciles de hacer, no llevan harinas, ni azúcar, ni lactosa, ni huevo... ni colorantes o saborizantes artificiales, sino que todo es natural y saludable. Eso sí... si tienes intolerancia o alergia a los frutos secos no debes comerlos. 

Yo los hice con piña y cerezas que son frutas de temporada, pero lo puedes hacer con cualquier fruta que te guste más. Por ejemplo, con melocotones o albaricoques... o con pera y kiwi (aquí tendrás que tener en cuenta que este tipo de frutas se oxidan con facilidad...) o con nísperos y fresas... en fin que puedes hacer la combinación de frutas que más te guste. 





Con esta receta participo en el Recetario Mañoso que tanto me gusta. Sus creadoras proponen para esta temporada de verano 2016, como ingredientes: la cereza, el tomate rosa de Barbastro y el pollo o la gallina. Yo me he decantado por la cereza, una fruta de plena temporada y que estoy segura que a todos nos gusta...





Ingredientes:
Para la base
- 1 taza de nueces (puedes sustituirlo por 1 taza de copos de avena finos, aunque así ya no sería crudivegano, yo de todas formas lo hice con avena y quedó buenísimo).
- 1/2 taza dátiles sin hueso (puedes sustituirlo por pasas de Corinto o pasas rubias).
- Un trozo de jengibre fresco rallado, de 2 cm más o menos.
- Pizca de sal rosa del Himalaya.
- 1 cucharada de aceite de coco (en su estado líquido, solo si lo hacéis con copos de avena).

Para el relleno
- 1 taza anacardos crudos (remojados en agua fría durante al menos 2 horas).
- 1/2 taza piña fresca.
- 2 cucharadas de  aceite de coco (en su estado líquido).
- 2 cucharadas de sirope de ágave.
- Zumo de 1/2 limón. 

Para la cobertura: coulis de cerezas
- 1 taza de cerezas frescas sin hueso.
- Sirope de ágave cantidad necesaria.
- Unas gotas de limón.
- Apenas un chorrito de agua (opcional).

Preparación:
  • En la processadora de alimentos, o picadora,  trituramos las nueces o los copos de avena, la ralladura de  jengibre y sal. Agregamos los dátiles a trocitos y sin hueso (o las pasas) y seguimos moliendo hasta que se incorpore todo y podamos formar bolitas con la masa. Yo como lo hice con avena y me costó un poco unirlo, le añadí una cucharada sopera de aceite de coco y se solucionó en seguida el inconveniente.
  • Colocamos la masa de la base en un recipiente cuadrado (aproximadamente de  20 x 20 cm). Os aconsejo colocar antes un papel vegetal o film transparente para poder desmoldarlo con facilidad. Acomodamos la masa con los dedos y repartimos uniformemente, la masa de la base, por toda la superficie del molde. 
  • En el vaso de la batidora o en la processadora de alimentos colocamos todos los ingredientes del relleno y trituramos hasta tener una pasta homogénea. Colocamos esta mezcla dentro del molde, encima de la base y repartimos homogéneamente con una espátula de silicona. Lo tapamos con film y lo dejamos en el congelador por un par de horas o hasta que vayamos a consumirlo.
  • Cuando vayamos a consumir nuestro postre, lo sacamos del congelador, lo  cortamos en cuadraditos y reservamos, a un lado, mientras hacemos la salsa de la cobertura. 
  • Para hacer el coulis de cerezas primero tenemos que lavarlas y quitarles el hueso. Una vez están sin hueso las ponemos en el vaso de la batidora y añadimos unas gotitas de limón y un chorrito de agua, si veis que la salsa está muy espesa. A continuación, lo endulzamos a gusto con sirope de ágave. Debe quedar una salsa líquida pero consistente. A mi no me hizo falta usar agua.









 photo firma_zps424f3bc9.png







Habas frescas en aceite.-

lunes, 6 de junio de 2016



Fave sott'olio o habas frescas en aceite son  una conserva muy típica de Italia que, en realidad, podemos encontrar en muchos supermercados, pero que si tenemos la posibilidad de preparar en cada, de forma casera, no tiene ni punto de comparación... además así podemos usar las especias que más nos gusten y especialmente un buen aceite de oliva virgen extra que después, cuando se nos haya acabado nuestra conserva nos servirá para aromatizar nuestras ensaladas o guisos, por ejemplo.


Habas frescas recién cosechadas



Las habas nutricionalmente hablando son muy completas y nutritivas debido a su contenido en vitaminas A, del grupo B (B1, B2, B3, B6, B9), C y por los minerales que posee, destacando en particular el hierro, calcio, fósforo y potasio.

Son beneficiosas para mejorar los casos de anemia, colesterol, hipertensión, dietas de adelgazamiento, y en general para mantener una buena salud.

Las habas tienen índice glucémico bajo, siendo ideales para las personas con diabetes o que quieras cuidar los niveles de azúcar en sangre.

Su aporte en potasio hace que estas legumbres sean  beneficiosas para las personas con hipertensión, mala circulación sanguínea o que padezcan de retención de líquidos.


Yerbabuena

Con el fósforo que nos aportan las habas nos ayudan a mantener un cerebro sano, también proporcionan una mayor resistencia física, así como una piel, dientes y huesos fuertes.

Gracias a la fibra de las habas mejoramos el tránsito intestinal, evitamos estreñimiento y colaboramos con nuestro organismo para prevenir la diabetes y el cáncer de colon.

Al igual que otras legumbres, las habas son una fuente sana y completa de proteína vegetal al combinarlas con cereales.

Espero que después de leer toda esta maravilla de propiedades y beneficios que nos aporta a nuestro organismo el consumo de habas os animéis a preparar ésta y otras recetas con ellas.

Ingredientes:
- 1 kg de habas frescas limpias.
- 3 o 4 dientes de ajo grandes.
- 1 cucharadita de especias italianas: mezcla de peperoncino (guindilla) con otras especias (sal, ajo, tomate seco y perejil). 
- Hojas de hierbabuena fresca (de mi huerto).
- 2 tazas de agua.
- 1/2 taza de vinagre de manzana.
- 1 cucharadita de sal.
- Aceite de oliva virgen extra. 





Preparación:
  • Pelamos las habas quitándoles las vainas y dejando los granos a parte. Los lavamos bien bajo el chorro de agua fría y reservamos.
  • Hervimos 2 tazas de agua con 1/2 taza de vinagre de manzana, es el que yo uso siempre, pero podéis usar vinagre de vino blanco también. Agregamos una cucharadita de sal.
  • Una vez que el agua está hirviendo vertemos las habas dentro de la olla y cuando comience de nuevo a hervir las cocemos unos 10  minutos. Escurrimos bien, las enjuagamos con agua fría y las dejamos secar sobre papel de cocina, en la encimera por unos minutos. 
  • Mientras en frascos limpios, los míos estaban recién salidos del lavavajillas; ponemos en el fondo la mitad de una cucharadita de peperoncino, unas hojas de hierbabuena y 2 ajos pelados y sin el germen del centro. Vamos llenando el frasco casi hasta el borde con las habas y más condimentos si lo deseamos. Una vez lleno el bote le vamos echando aceite de oliva virgen extra hasta cubrir nuestras habas. 
  • Cerramos bien el bote, lo agitamos un poco para que todo se mezcle bien y lo dejamos reposar en un sitio fresco y seco durante una semana como mínimo. Entonces, abrimos el frasco y ya podemos disfrutar de esta rica conserva sobre tostaditas, en ensaladas, sobre una pizza o como acompañamiento de un arroz o una pasta cocida... las posibilidades de uso son infinitas. 










 photo firma_zps424f3bc9.png







Grilled polenta.-

martes, 31 de mayo de 2016



La polenta (sémola de maíz) es un cereal que me vuelve loca... si la acompañamos además con una sabrosa salsa de tomate aromatizada con hierbas frescas, se convierte en un bocado exquisito. Su textura suave y su sabor medio dulzón hacen que este plato sea todo un descubrimiento en nuestros menús semanales. 

Si no la conocéis, que me imagino que sí, os aconsejo que la probéis de esta forma, pues es una de las maneras más ricas que la he comido, con diferencia, desde hace tiempo. Este plato es vegano y sin gluten así que los celíacos podréis comerlo sin problemas. 

La salsa es a vuestra elección, yo usé una salsa típica de tomate casera aromatizada con albahaca, pero también queda genial con otras salsas como una veganesa o salsa de champiñones... en fin, que esto va a vuestro gusto.

El toque que le da el dorado a la sartén o, mejor aún, a la barbacoa os conquistará desde el primer bocado, pues esa cobertura crujiente esconde en su interior un bocado suave, delicado y delicioso. No dejéis de probar este plato pues es fácil, económico y muy saludable.




Ingredientes:

- 1 taza de polenta (o sémola de maíz).
- 4 tazas de agua.
- 1 cebolla grande.
- 200 gr de champiñones.
- 2 dientes de ajo.
- Un buen manojo de perejil fresco.
- Sal, 1 pastilla de caldo de verduras y aceite de oliva.
- Para servir usaremos una salsa de tomate casera.

Preparación:
  • En una olla amplia ponemos un chorrito de aceite de oliva y pochamos la cebolla finamente picada hasta que esté blanda. Agregamos los champiñones cortados por la mitad y laminados. Salteamos y agregamos una pizca de sal.
  • Ponemos una pastilla de caldo vegetal y agregamos el agua. A continuación, vertemos la polenta en forma de lluvia y removemos. Ponemos otro toquecito de sal. Una vez que comience a hervir,  agregamos el ajo y el perejil picado y dejamos a fuego lento, removiendo de vez en cuando para que no se pegue al fondo, durante 25 minutos. 
  • Cuando la polenta se despegue de las paredes y el fondo de la olla fácilmente, ésta estará hecha. Entonces, en la bandeja del horno, previamente mojada con agua fría,  la extendemos en una fina capa y la igualamos con cuidado con una espátula de silicona. Procurar que quede de la misma altura por todos lados. Dejar enfriar a temperatura ambiente por completo. 
  • Cortamos en rectángulos y después en triángulos y los pasamos,  en una sartén con un hilo de aceite, hasta que estén bien dorados.
  • Serviremos con una salsa de tomate casera aromatizada con albahaca. 

No os asustéis pues sale mucha cantidad de polenta, pero estos triángulos los podemos guardar en un tupper bien cerrado durante al menos una semana en la nevera, o bien, los podemos congelar y tenerlos listos hasta el momento en que los vayamos a consumir, los doramos para que estén calentitos y tendremos un buen plato en pocos minutos. A mi me encantan con salsa de tomate, pero también le va bien cualquier otra salsa de vuestra preferencia. Recomiendo, por otra parte, acompañar estos ricos y jugosos triángulos de polenta con una fresca ensalada, así tendremos un almuerzo o cena espectaculares.











 photo firma_zps424f3bc9.png







Bollitos de espelta al cardamomo y la naranja..-

jueves, 26 de mayo de 2016




Esta receta es para Gloria, mi querida amiga del blog Ytreats.com. Sí, Gloria, no pongas ojitos redondos... jajaja! es que te la mereces. Pues eres la promotora de que preparara estos bollitos que quitan "...er sentió", de lo bueno que están y lo bien que huelen.

Gloria, un día, publicó unas ricas magdalenas de naranja y cardamomo molido y a mi me enamoraron a primera vista... y resulta que no tenía cardamomo molido; y entrar en la "tarea" de moler las semillitas que vienen dentro de sus vainas es un trabajo tan meticuloso y complicado... para que te quede bien, que ella, con la amabilidad y el cariño que la caracterizan en seguida me dijo que me mandaba un paquetito de cardamomo molido... y así fue, dicho y hecho, a los pocos días ya tenía un sobrecito en mi buzón, de su parte.

Qué alegría me dio Gloria, y lo sabes... así que busqué y busqué una forma digna y original de darle uso a esta rica especia, y entre un poquito de allí y otro poquito de allá salieron estos estupendo bollitos que son la gloria bendita... jajaja!!!




Se pueden comer en el desayuno o la merienda con rellenos dulces o salados y a su vez pueden estar tibios (como a mí más me gustan) o fríos... Además, los podemos tostar levemente y congelar si es que son muchos... en fin, que son versátiles y sanísimos, pues llevan harina ecológica de espelta semi-integral, levadura ecológica y son veganos... ya veis, una bomba de salud para el paladar.

Por otra parte, la mermelada que veis en la merienda que me preparé es una de naranja y zanahorias, ecológica, que venden en ALDI y está de vicio... os la recomiendo.

La harina que usé es de primera calidad, obsequio de Conasi... ya se me terminó así que tendré que hacer un pedido en breve, pues es increíblemente buena y sana... no tiene ni punto de comparación con la blanca refinada que usamos normalmente, os la recomiendo, probadla que os enamoraréis al primer mordisco...




Ingredientes:
- 1 sobre de levadura seca de panadería , cortesía de Conasi.
- 1 cucharadita de cardamomo molido, regalo de mi querida Gloria.
- 95 gr de azúcar moreno integral de caña ecológica.
- 1/2 cucharadita de sal rosa del Himalaya.
- Zumo de una naranja (unos 60 ml).
- 200 ml de leche de soja sin azúcar añadido.
- 100 gr de aceite de oliva o girasol de primera prensada en frío.

Antes y después de salir del horno...

Preparación:
  • Mezclamos todos los ingredientes y amasar primero con un tenedor y después con las manos, agregando un poco más de harina sobre la encimera, hasta obtener una masa suave, blanda y lisa. 
  • Metemos en un bol ligeramente engrasado y tapamos bien con film transparente. Dejamos leudar la masa toda la noche en el frigorífico.
  • Al día siguiente, sacamos la masa del frigorífico, al menos 1 hora antes de hacer los bollitos para que se vaya atemperando. 
  • Ahora hacemos bollitos de entre 50 y 55  gr y los ponemos en una bandeja de horno, cubierta de papel vegetal o engrasada. Dejamos una pequeño espacio entre ellos. Aunque después al volver a crecer se unirán... pero esto es lo bonito de estos bollitos.
  • Los cubrimos con un paño limpio y los dejamos leudar de nuevo hasta que doblen su volumen, Más o menos una hora. 
  • Mientras precalentamos el horno a 180º C y los metemos durante unos 15 o 20 minutos hasta que estén dorados. Si lo prefieres, puedes pintarlos con leche de soja antes de meterlos al horno y espolvorearles unas semillas de amapola, sésamo o cualquier otra semilla que te guste. Yo no lo hice, simplemente al salir del horno... aún calientes los pincelé con margarina vegetal. 


Están para morirse de buenos y son súper aromáticos y esponjosos. Os recomiendo que como salen muchos los congeléis de uno en uno, una vez fríos, envueltos en papel film y metidos en una bolsa de congelación... así los podréis disfrutar cuando queráis en el desayuno o en la merienda. Siempre acordándonos de sacarlos antes para que se descongelen. 








 photo firma_zps424f3bc9.png







Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...