Untable de anacardos & Open sandwich vegetal

jueves, 31 de mayo de 2018


Podrás ver mil y una versiones de este paté, que muchos llaman "queso" crudivegano de anacardos; pues aquí te presento la mía. Aunque me ha parecido más correcto llamarlo untable de anacardos, pues sinceramente, de queso no tiene nada...

La cuestión es que se suele hacer este tipo de patés de frutos secos o semillas para reemplazar al queso blanco cremoso o queso untable, que personalmente no me gusta, y prácticamente no compro nunca. Sí, lo he comprado alguna vez para hacer rellenos, o ponerlo en la masa de algún pastel, pero para untarlo en sí, como es su propósito original, sinceramente, poco lo he hecho.

Este untable es muy suave, cremoso y agradable al paladar. Además de muy aromático. Se lo dí a probar a mi compañero de trabajo, que es omnívoro, y se enamoró absolutamente de la receta; así que me la pidió enseguida, para preparárselo a su chica y darle una sorpresa. Por eso, pensé en publicarlo, para que, si os animáis, lo podáis preparar y sorprender a los vuestros con algo rico, saludable y diferente. 



No dejes de probar esta delicia, pues no solo está riquísimo, sino que es muy beneficioso para nuestro cuerpo. El ingrediente principal es el anarcardo (o castaña de cajú). Un fruto seco algo caro, para qué nos vamos a engañar, pero que merece la pena darse un gustito de vez en cuando por la cremosidad y el sabor tan original que tiene. 

Muchas personas evitan los frutos secos debido a su contenido graso, pero todos tienen un lugar en una dieta sana si se consumen en cantidades adecuadas. El anacardo destaca como uno de los más sanos debido al gran aporte de nutrientes para nuestro cuerpo.

Es una semilla muy rica en minerales esenciales como el hierro, fósforo, selenio, magnesio y zinc, además de representar una buena fuente de fitoquímicos, antioxidantes y proteínas.




A la hora de presentar este paté o untable de anacardos, se me ocurrió hacer un sándwich abierto, es decir con una sola rebanada de pan... y quedó tan rico, jugoso y espectacular, que al final. hice un par de ellos para cada uno y ese fue nuestro almuerzo del domingo.




Ingredientes:
Para el untable de anacardos
- 1 taza de anacardos crudos (castañas de cajú).
- 3/4 taza de agua filtrada.
- 2 cucharadas de levadura de cerveza.
- 2 cucharadas de aceite de oliva.
- 1 cucharada de zumo de limón.
- 1 cucharadita de sal rosa del Himalaya.
- 1/4 de cucharadita de hierbas provenzales.
- Un toque de pimienta negra recién molida.
- Para adornar, cebollino fresco recién cortado.

Para el open sandwich vegetal
- 1 buena rebanada de pan integral rústico.
- Brotes tiernos de hojas verdes.
- Unos tomates cherry.
- Unas láminas de rabanitos.
- Lonchas de aguacate.
- Mix de semillas.
- Germinados caseros de semillas de trigo blando, azukis y mostaza.
- Un poco de cebollino y Fleur de sel de Camargue para espolvorear.

Preparación:
  • Dejamos remojando los anacardos durante toda una noche, unas 8 horas.
  • A continuación, los escurrimos y los enjuagamos muy bien en un colador grande. 
  • Los ponemos en el vaso de la batidora con el resto de los ingredientes y batimos hasta obtener un paté suave y cremoso. Si vemos que está muy espeso y lo queremos un poco más cremoso, para después poder untarlo más fácilmente, solo tenemos que añadir un poco más de agua, pero con moderación, pues recordemos que estamos haciendo una especie de paté o queso de untar.
  • Ahora ya lo podemos utilizar a nuestra conveniencia, guardado en un bote limpio de cristal, en el frigorífico, dura hasta una semana en perfecto estado. Aunque quizás los sabores se acentúen un poco.
  • Para realizar el sándwich abierto solo tenemos que untar una buena rebanada de pan, tostada o no, según nuestro gusto y poner encima lo que más nos guste. Yo lo hice todo vegetal y quedó exquisito. 


Como siempre espero que te animes a probar, en tu cocina, a preparar este untable y, después, me cuentes qué te ha parecido. ¿Has probado los anacardos alguna vez? ¿Los sueles usar en algunos de tus platos o postres? ¿Y en paté o "queso untable", los has probado? Son una delicia, ya te lo he dicho anteriormente y a nosotros nos encantan... 

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COMER CRUDO PARA VIVIR SANOS, RAW FOOD

jueves, 24 de mayo de 2018


Este libro cayó en mis manos, como se suele decir, casi recién salido del horno... Pues a mediados de febrero de este año 2018, Ediciones Obeliscos, se ponía en contacto conmigo para preguntarme si estaría dispuesta a recibir, esta obra, y preparar una reseña en el blog. Por supuesto que enseguida dije que sí y prácticamente en menos de una semana tenía un flamante ejemplar en mis manos.

Después, una serie de sucesos personales me han impedido poder escribir esta entrada como se merece, en primer lugar la Editorial, por haber confiado en mí, para tan importante tarea y después el autor del libro, René Andreani,  a quién no conocía, pero que me ha dejado gratamente sorprendida por los conocimientos tan exhaustivos que ha plasmado en su obra, casi una tesis (diría yo) sobre la alimentación saludable, cruda (es decir sin apenas procesos de cocinado), ecológica, de temporada, de proximidad (Km. 0) y consciente.

Esta obra es todo un manual de educación alimentaria para vivir con plena salud, como indica en el subtitulo. Y bien adecuada es esta definicíón, pues a lo largo de sus casi 80 páginas el autor no cesa en el intento de explicarnos y convencernos de que hemos de avanzar a una alimentación cada vez menos procesada y más natural y ecológica y así nuestro alimento será nuestra medicina (como decía Hipócrates).


A lo largo del libro, el autor, nos introduce en el método (ideado por él) MRA o método René Andreani con el "estilo de vida Slowater" MEJOR PREVENIR QUE CURAR. ¿y en qué consiste este método? Como él lo define, en la página 7, "el método consiste en alcanzar el bienestar holístico (o total: cuerpo, mente, espíritu) solo con métodos y prácticas naturales, tratando de utilizar siempre el sentido común y experimentando cada cosa antes de hacerla propia".

Además de respirar, beber, comer, caminar y llevar una vida correcta consiguiendo así el bienestar físico, para alcanzar el bienestar holístico (total) es importante buscar también el bienestar emocional, el mental-intelectual, en las relaciones sociales y espirituales.

Lo que, personalmente más me ha gustado de este manual ha sido la gran cantidad de tablas, pirámides alimenticias, etapas de transición al cambio (sobre todo alimenticio, si es que lo deseamos realmente) e información bien detallada y exhaustiva sobre las distintas dietas y, especialmente la combinación de los alimentos, un tema tan importante para evitar las malas digestiones o las fermentaciones en el estómago que nos causan problemas digestivos, posteriores.



Andreani, nos invita a hacer un cambio en nuestra vida y, concretamente en nuestra forma de alimentarnos, pero no nos fuerza o nos obliga a hacerlo, solo nos aconseja que aunque sigamos comiendo las mismas cosas, a las que estamos acostumbrados, seria interesante que cambiemos el orden al ingerir los alimentos en cada comida importante; asegurando que el resultado será excelente, pues: "digerirás mejor y, si es necesario, perderás peso".

Para mejorar nuestra salud y comenzar a curarnos por los alimentos, nos da las siguientes pautas:

  1.  Comer un 70 % de alimentos crudos, ecológicos, de proximidad y de temporada.
  2.  Comer un 30% de alimentos cocidos (ya sea al vapor, a la plancha, guisado... aunque cuanta menos exposición al calor y a altas temperaturas mejor, pues una vez que el alimento, al cocinarlo supera los 42º C, se pierden la mayor parte de las enzimas, minerales, vitaminas y nutrientes que posee).
  3. Beber de 1-2 litros de agua diarios, entre las comidas. Tenéis un resumen sobre este teme en mi anterior post. Que coincide con lo que él dice.
  4. Empezar las comidas con fruta cruda y seca, seguir con verdura cruda, brotes o germinados, flores comestibles, algas acompañadas de nueces y semillas.
  5. Comer con moderación, fruta y verdura cocida, legumbres y cereales cocidos.
  6. Y, a ser posible, descartar totalmente de nuestra dieta: los quesos, embutidos, carnes rojas y blancas, pescado y alimentos muy salados, procesados y bebidas alcohólicas, además de las excitantes como el café, y el té negro.
En fin, toda una serie de pequeños cambios que podríamos ir introduciendo en nuestro estilo de vida para vivir más y mejor como indica el título. En líneas generales es un manual muy completo y al alcance de todos por la simplicidad y claridad de exposición que tiene de principio a fin de todos y cada uno de los métodos, conceptos y fases de transición hacia el cambio. Así, que si estás pensando en hacer algún que otro cambio en tu vida, tu alimentación y tu relación con tu entorno y el medio ambiente, en general, siendo más consciente en todo lo que entra por tus sentidos, éste podría ser un buen manual, para iniciarte.




A continuación, para hacer un homenaje a la cocina cruda, he preparado un ceviche, a mi estilo, que estaba realmente delicioso, ¿te animas a probarlo?

Ingredientes:
- 1/2 brócoli.
- 1/2 calabacín.
- 1/4 pimiento rojo.
- 1 cebolla de Figueras (pequeña, también puede ser roja).
- Un puñado de tomates cherry.
- 1/4 de mango.
- 1/2 aguacate.
- Mix de semillas crudas.
- Sal rosa del Himalaya, limón recién exprimido y aceite de oliva virgen extra primera prensión en crudo.

Preparación:

  • Las verduras, preferentemente, deben ser de procedencia ecológica y de proximidad, Km 0.
  • Lavamos y cortamos todas las verduras en trocitos pequeños, de un bocado.
  • Las mezclamos en un bol, las aliñamos con sal, limón y aceite de oliva.
  • Agregamos el mango y el aguacate, también. Volvemos a mezclar. 
  • Tapamos el bol con film transparente y lo dejamos reposar en el frigorífico, al menos 30 minutos, antes de consumirlo. 
Es muy importante masticar muy bien cada bocado, ah... y comerlo con cuchara, pues se disfruta más. Al ser todo crudo, es importantísimo, como indica el autor en su obra, que se mastique bien cada bocado, pues la digestión empieza en la boca ayudándonos con la salivación y la fricción de los dientes sobre la comida, así llegará lo más triturado posible al estómago, para facilitarnos muchísimo la digestión.



Me despido hasta la semana que viene deseándoos lo mejor para esta semana y esperando haber despertado en vosotros la curiosidad por la alimentación cruda.


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Ensalada de cuscús integral y berenjena

jueves, 17 de mayo de 2018




Una ensalada fresca, ligera y diferente, con un toque cítrico de limón que, sin duda alguna, hace toda la diferencia. Combínala como más te guste, con las verduras que tengas en tu frigorífico, eso sí, la berenjena salteada le da un toque que me ha sorprendido bastante lo rico que está.


Amo el cuscús desde la primera vez que lo probé en Marruecos, y por eso es un cereal que no falta nunca en mi despensa. 

Esta ensalada me trajo recuerdos del sol, el verano, la playa, las largas tardes en la piscina y las frescas noches con el canto de los grillos, en el jardín de la casa de mis padres... ay, cómo los echo de menos. Pero ya falta poco para poder revivir estos momentos donde las cenas son todo un acontecimiento cada noche y no hay prisa para hacer la sobremesa. Te aconsejo que prepares esta ensalada y te sientes a charlar con tus seres queridos, planificando las próximas vacaciones... ¿qué, te apetece?




Ingredientes:
- 250 gr de cuscús integral ecológico.
- 2 berenjenas medianas.
- 1 cebolla roja o de Figueras.
- 100 gr de tomates cherry, tipo pera.
- Perejil fresco. (También le vendrá muy bien la hierbabuena).
- 2 o 3 cucharadas soperas de mix de semillas (sésamo blanco y negro, pipas girasol, pipas calabaza, lino dorado y amapola).
- Sal, aceite de oliva y limón a gusto.

Preparación:
  • En primer lugar, ponemos el cuscús en una fuente o bol grande y lo cubrimos con la misma cantidad de su volumen de agua hirviendo con una cucharadita de sal y chorreón de aceite de oliva. Tapamos con film transparente y dejamos reposar de 10 a 15 minutos. 
  • Mientras reposa y se hidrata el cuscús cortamos las berenjenas a cuadraditos de un bocado y las salteamos en una sartén grande con dos cucharadas de aceite de oliva, removiendo de vez en cuando, hasta que estén doradas y blandas. El fuego debe ser medio-bajo, para que no se quemen y sí se doren.
  • Cortamos la cebolla en juliana fina y la hidratamos en agua caliente por unos minutos para que suelte un poco el sabor fuerte.
  • Cortamos los tomates cherry por la mitad y picamos el perejil.
  • Ya estará nuestro cuscús, así que lo destapamos y lo aireamos bien con un tenedor. Mezclamos las berenjenas salteadas y agregamos la cebolla y los tomates picados. Por último, agregamos las hojas de perejil, hierbabuena o cilantro fresco. Puede ser bien picadito o en hojas enteras como hice yo. 
  • Servimos con un mix de semillas por encima, para darle un toque crujiente. Y no olvidarnos del toque de aceite, sal y zumo de limón recién exprimido.


Como veis, más sencilla no puede ser y se presta a que utilices las verduras que tengas en casa... para nada es una receta hermética que si la cambias no sale igual; ni mucho menos, al contrario, adáptala a tus gustos personales y deja volar tu imaginación. Eso sí, no obvies el perejil, el cilantro o la hierbabuena, bien frescos (lo que prefieras o todos juntos) y el zumo recién exprimido de limón... muuuucho limón!!!

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Strawberry Chia Pudding o Pudin de chía y fresa

jueves, 10 de mayo de 2018




Un desayuno, una merienda , o un postre de lo más apetitoso es lo que os muestro hoy. A estas alturas seguro que todos sabemos hacerlo, pues es fácil, rápido y está súper de moda entre los que seguimos la alimentación healthy (saludable), pero en fin, cada uno le da su toque personal o le pone los toppings que en ese momento tenga más a mano en la despensa. El pudin de chía es una preparación que me encanta y del modo que la he preparado esta mañana aún más: con leche de coco y fresas batidas.

Es una crema suave, aromática, fresca y deliciosa. Muy sencilla de hacer, relativamente económica (depende del precio de las semillas de chía) y sobre todo saludable, digestiva y versátil. Así que creo que lo tiene todo para que te animes a probarla, si aún no lo has hecho.

La leche de coco le aporta una cremosidad que no había logrado con otra leches vegetales y me ha gustado muchísimo el resultado. Cierto es que esta leche tiene más grasa que otras leches vegetales, pero como es grasa de la buena, por comerla un día o dos... no nos pasará nada. Así podremos disfrutar de un desayuno o postre, cremoso, que de verdad que merece la pena. Aprovechemos, además,  ahora que es tiempo de fresas y están en su mejor momento para disfrutarlas tanto en dulce como en salado pues tienen muchos beneficios para nuestra salud y están riquísimas.



Ingredientes:
- 3 cucharadas soperas de semillas de chía.
- 250 gr de fresas (lavadas y troceadas).
- 500 ml de leche de coco.
- 1 cucharada de esencia de vainilla líquida.
- Sirope de ágave (a gusto).

Toppings 
- Piña fresca cortada a trocitos, plátano, más fresas, kiwi... cualquier fruta que tengáis en casa.
- Copos de avena finos o copos de quinoa inflados.
- Hierbabuena.

Preparación:
  • Molemos las fresas limpias y picadas con la leche de coco y una o dos cucharadas de sirope de ágave para endulzar.
  • Cuando tengamos un batido, echamos las semillas de chía y removemos con una cuchara para que se integren bien con el batido. Dejamos reposar unos 10 o 15 minutos. Volvemos a remover muy bien. También lo podemos dejar tapado toda la noche y comérnoslo al día siguiente con la fruta recién cortada. Además, si lo guardáis en botes individuales, bien cerrados, os puede durar perfectamente toda una semana en el frigorífico e ir sacando cada mañana un botecito, añadiéndole en el momento la fruta y los toppings que más os gusten. Así no tendremos excusa para desayunar healthy.
  • Servimos en los boles o vasos de presentación y ponemos los toppings que más nos gusten por encima. 


Hoy no me enrollo mucho, pero espero que os animéis con este sencillo pudin, que os va a encantar. Os mando un beso grande y nos vemos la semana que viene con más recetas fáciles y saludables... ¿te las vas a perder?


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Guiso de soja verde o judía mungo

jueves, 3 de mayo de 2018




Y ya estamos en el mes de mayo, siento que los días se me escapan de las manos como los granos finos de arena... qué barbaridad, si no da tiempo ni de hacerse a la idea que ya hay que ir planificando las vacaciones del próximo verano... Uy, pero eso es otro tema del que hablaré más adelante.

Hoy vengo "literata", y -¿a qué me refiero con ello?-  estaréis pensando. Pues a mi pasión por la lengua y la literatura en español, que me llevó a los 18 años a estudiar en la universidad de Sevilla, Filología Hispánica, carrera en la que me licencié después de 5 largos años de estudio y esfuerzo, en los que disfruté a más no poder, pues era lo que me apasionaba por aquél entonces... después, los avatares de la vida me llevaron a venir a Cataluña, y emprender un negocio con mi marido, del que gracias a Dios vivimos desde mediados de 2005; pero qué queréis que os diga... mi vena literata me tira, de vez en cuando, y vuelvo a mis orígenes a releer, si el tiempo me lo permite, clásicos y modernos de las letras españolas.

La receta que traigo hoy no tiene nada que ver con lo que he empezado a contaros, pero sí, el mes en el que nos encontramos: MAYO. Desde los años de mi juventud, en el bachillerato, me aprendí de memoria, para recitarlo en clase el famoso y archiconocido Romance del prisionero, poema Anónimo del Romancero Viejo español, que se ha transmitido popularmente desde la Edad Media y siempre lo recuerdo cuando llega este mes...

Qué por mayo, era por mayo, 
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria 
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor,
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es día, 
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla 
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.

Me sobrecoge recitarlo y leerlo una y otra vez. Qué hermoso y qué triste a la vez, ¿no os parece? Ese pobre prisionero, que se supone que está en una celda (tipo mazmorra), a la que no llega el aire limpio de la mañana, ni la luz solar por el día, pero que tiene la fortuna de oír a lo lejos a una pequeña avecilla que le canta, según él, al amanecer... qué romántico, qué poético y qué sensibilidad más pura y honesta. El poema declara la libertad de las aves, del campo y del amor en primavera, pero a la vez llama la atención sobre la pérdida de la libertad, la esclavitud y la desdicha de saber que un día puede ser privado de la vida; por eso, creo, que el cautivo supone que a la avecilla la ha matado un ballestero (con una ballesta o flecha), dejando ver que sus días quizá también están contados.

¿Conocíais este poema? ¿Lo habíais leído alguna vez? ¿Qué os sugiere a vosotros? ¿Qué interpretación le dáis? ¿Por qué no os animáis y me lo contáis en los comentarios?



No es la primera vez que la cocino en el blog esta judía mungo o soja verde, pues ya tenéis otro potaje de azukis y mungo que también está bien sabroso. 

La judía mungo, llamada en español comúnmente soja verde, en realidad no tiene nada que ver con la soja, pero la sigue de cerca en cuanto a proteínas se refiere. Además es muy fácil de digerir, por lo que si tenéis problemas con las legumbres, aquí encontraréis una alternativa fantástica para que no sufráis de aerofagia, post-lemgumbril, ni tengáis digestiones pesadas. Este es un guiso, que se hace prácticamente solo y que se digiere rápido y sin mayores problemas. Yo las cocino prácticamente igual que las lentejas y me da muy buenos resultados o también las he usado alguna vez para hacer hamburguesas vegetarianas.



El domingo pasado amaneció lluvioso y algo fresquete, así que al pensar "¿qué comemos hoy?", abrí la despensa, vi un "viejo" paquete de soja verde que había comprado el invierno pasado... y pensé: "Ya está, guiso de soja y así lo pongo el el blog, que no tengo la receta..." Dicho y hecho fue todo uno... así que ahora os propongo ponernos el delantal e ir a cocinar esta delicia que seguro os conquistará. Ah, y mientras tanto... no olvidéis recitar el Romance del prisionero, para inspiraros...




Ingredientes:
- 250 gr de soja o judías mungo.
- 1 cebolla blanca (yo usé de Figueras una variedad local de Cataluña que me apasiona).
- 3 dientes de ajo.
- 1 pimiento verde pequeño.
- 1/2 pimiento morrón rojo.
- 1 zanahoria.
- 1 calabacín pequeño.
- 1 hoja de laurel.
- Sal, aceite de oliva, 1 pastilla de caldo vegetal.

Preparación:
  • En primer lugar lavamos muy bien, en un colador grande, la soja verde o judía mungo. La ponemos a remojar de 3 a 4 horas. Escurrimos y ya están listas para usarlas.
  • Mientras se remojan las judías mungo, lavamos y cortamos a trocitos pequeños el ajo, la cebolla, el pimiento verde y el rojo, así como la zanahoria. El calabacín, lo podéis picar como yo hice a medias lunas.
  • En una olla ponemos a sofreír todas las verduras, menos el calabacín. Las pochamos bien durante unos 10 minutos y agregamos la soja verde, la hora de laurel, la sal y la pastilla de caldo ecológico. Si queréis podéis añadirle cualquier otra especia, como comino, piméntón o curry; yo en esta ocasión lo hice bien sencillo y quedó muy sabroso, igualmente.
  • Añadimos el triple de agua, que el volumen de las mungo y lo dejamos cocer por unos 30 o 40 minutos, removiendo despacio de vez en cuando. Se me olvidaba deciros que añadí las medias lunas de calabacín cuando quedaban 10 minutos para apartar el guiso.
  • Apartamos cuando las mungo estén tiernas, no recocerlas, pues al ser unas judías tan pequeñas se pueden romper fácilmente.



Nos vemos la semana que viene y espero que me contéis qué os ha parecido el Romance y el potaje... dos temas antagonistas, pero que he tenido a bien juntar hoy en esta entrada. Besos y hasta la semana que viene.


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