Dulce de leche vegano (2 ingredientes)

jueves, 21 de marzo de 2019


Tus meriendas no volverán a ser lo mismo, te lo aseguro. No hay cosa que me guste más que comerme una fruta a media tarde, ahora que empiezan los días más largos, y si le añadimos un toque dulzón, y sin remordimientos, pues mejor que mejor. Digo sin remordimientos, pues hacer este dulce de leche o sucedáneo de dulce de leche... sin azúcar y sin leche es todo una novedad y además, con un plus de energía y sabor.

A mi marido le encanta el dulce de leche, como buen argentino que es..., pero no lo come tanto como quisiera, pues yo no lo compro, jajaja! Sí, es cierto que está delicioso, que es adictivo y que una vez lo pruebas, no te resistes a comer solo un poquito... así, que para no tentar a la glotonería, no se compra tan a  menudo y problema resuelto. El caso es que uno de eso días, que andaba buscando inspiración, me topé con este vídeo y enseguida quise hacerlo, y no contenta con eso, vi este otro y ya la tentación fue tan fuerte que caí rendida a este magnífico dulce de leche o de dátiles, al que no podrás decir que no, ya verás. Al final hice un mix entre ambas preparaciones y quedó un dulce magnífico, nada empalagoso y que duró una semana en la nevera, en perfectas condiciones.

Esta receta no tiene ninguna complicación, así que tienes que probarla, para darte un gustito, que te aseguro que no te arrepentirás, en serio... te doy mi palabra. Hasta un argentino bien gaucho como mi marido, le dio el visto bueno, así que por algo será.



Ingredientes:
- 300 gr de dátiles remojados y sin huesos.
- 200 ml de leche de almendras.
- Pizca de sal rosa del Himalaya (opcional).
- Pizca de canela molida (opcional).
- Chorrito de aroma de vainilla (opcional).

Preparación:
  • Remojamos los dátiles durante unos 30 minutos en agua tibia. Después, los escurrimos y les sacamos los huesos. 
  • Los procesamos en un robot de cocina potente o con tu batidora de toda la vida, junto con la leche de almendras. Opcionalmente, podemos añadir, la pizca de sal, que potenciará los sabores y la canela, junto con la vainilla que le aportarán sabor y aroma. Pero repito, que son opcionales, úsalos o no, según te convenga.
  • Tritura todo muy bien hasta tener una pasta homogénea, que llevaremos, posteriormente, a ebullición, sin dejar de remover durante 10 minutos, al fuego. 
  • Por último, vertemos nuestro dulce de leche vegano en un bote de cristal limpio y seco y guardamos en la nevera durante una semana. 


Os dejo con esta presentación de merienda, saludable, a más no poder y os deseo feliz semana, con este inusual y diferente dulce de leche... ¿qué mejor forma de comenzar la primavera...?

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Fideuá con alga dulse

jueves, 14 de marzo de 2019



Esta es de esas recetas que las haces y no son para el blog, pero, también es de esas recetas, que quedan tan ricas que ya por la rutina de fotografiar todo lo que pones en el plato... acabas por publicar, pues sinceramente, merece la pena probarla. Es rápida, fácil y muy nutritiva, además de sabrosa, por lo que os la recomiendo.

Es también, de esas recetas que sueles hacer el domingo a mediodía, ya tarde, antes de que empiecen las pelís "malas" de hacer la santa siesta del domingo... y que abres el frigorífico y la despensa e improvisas totalmente, pues no la tenías planeada, para nada, y al final quedas satisfecha con el resultado... y te ves, en menos de 30 minutos con dos súper platos y dos ensaladitas, bien apañadas, en la mesa y lista para pasar la tarde dominguera, sin que nadie se atreva a molestarte... jajaja!

Y, ojo, con presentar una fideuá sin ali-oli, porque eso no es fideuá, ni ná... este ali-oli lo haces en 0,2 segundo y es vegano, no cuesta ni 0,2 céntimos y está perfecto, por eso no lo puedes obviar, así de simple...

Pin, pan, pun... y en un tris tienes la comida resuelta; para mí las fideuás, son mi As en la manga, literalmente, cuando tengo prisa por ir a la mesa y no muchas ganas de cocinar, hago fideuá y todos felices.

Y tú, ¿qué tal te llevas con la fideuá? ¿Te gusta? ¿La sueles hacer o eres más de paella? ¿Cuál es tu As en la manga de la cocina del día a día? Cuéntamelo, que me apetece mucho saberlo.



Ingredientes:
- 300 gr de fideos mediano.
- 1 cebolla.
- 4 dientes de ajo.
- 1 tomate rallado.
- 1/2 taza de soja texturizada fina.
- Un buen puñado de alga dulse.
- 1 pastilla de caldo vegetal biológico.
- 3 tazas de agua caliente o caldo de verduras.
- Aceite de oliva, sal y toque de pimienta negra recién molida.
- 1 hoja de laurel.

Ali-oli vegano:
- 100 ml de leche de soja sin azúcares añadidos.
- 200 ml de aceite de girasol.
- 1/2 cucharadita de sal rosa del Himalaya.
- 1 buen diente de ajo.

Preparación:
  • Primero, preparamos el ali-oli, del mismo modo que te expliqué hace años la veganesa, pero con los ingredientes que te he indicado más arriba. Una vez hecha, te recomiendo que la guardes un ratito en el frigorífico.
  • Ahora comenzamos con la fideuá. En la sartén o paellera limpia, sin aceite, donde la vayamos a hacer, echamos los fideos y los tostamos a fuego medio-lento, hasta que se vean dorados y crujientes; tenemos que removerlos continuamente con una cuchara de madera para que no se quemen. Este paso nos llevará más o menos unos 10 minutos. Reservamos los fideos dorados en un plato a parte, y nos ponemos con el sofrito.
  • Mientras estamos dorando los fideos, podemos poner a hidratar la soja texturizada en agua caliente o en caldo de verduras.
  • Para el sofrito, colocamos 2 o 3 cucharadas de aceite de oliva, en la misma paellaera donde hemos dorado, previamente, los fideos y pochamos la cebolla en brunoise y los ajos en láminas. Una vez estén doraditos, agregamos el tomate rallado y sofreímos 5 minutos más.
  • Ponemos la hoja de laurel, la soja escurrida, y los fideos. Removemos para integrar todo y vertemos el agua o caldo para terminar de hacer nuestra fideuá. En este momento también añadimos el alga dulse en pedacitos, para que se hidraten con el caldo del guiso y dejen todo su sabor en la preparación.
  • Hervimos a fuego lento, removiendo de vez en cuando, durante unos 10 o 15 minutos, hasta que se haya absorbido todo el caldo y los fideos se vean tiernos.
  • Apagamos el fuego y dejamos reposar durante 10 minutos más, mientras ponemos la mesa, hacemos la ensalada y vamos a comer.
  • Opcionalmente, pero muy recomendable, es ponerle un toque de pimienta negra recién molida y perejil fresco, si tenéis, antes de ir a la mesa.

Las fotos son muy de andar por casa, pero tienen un aire casual, y despreocupado, que, al final, me han gustado y todo... ¿y tú qué opinas? Sé sincero, por fa...

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Hummus de calabaza

jueves, 7 de marzo de 2019





Se pueden hacer hummus de muchos tipos y sabores, conservando la base de garbanzos cocidos o utilizando otra legumbre como hice yo en este hummus de frijoles negros.

A mi me gusta con crudités, con tortillas de maíz, en sándwiches, o acompañando cualquier plato, a modo de topping cremoso, como si se tratara de mayonesa, pero mucho más saludable.

En el blog tengo una gran variedad de hummus, algunos de ellos crudiveganos como este de calabacín o este otro de zanahorias, y más que quiero ir haciendo, pues siempre me gusta tener en el frigorífico, un bote preparado para improvisar un picoteo o una cena ligera. El hummus, una vez te acostumbras a comerlo, es un alimento muy completo y versátil que no debería faltar en tu dieta, pues a parte de estar buenísimo, nos aporta muchos nutrientes de buena calidad y es fácil de digerir, además de combinable con otros alimentos.

¿Qué me dices del hummus? ¿Lo sueles hacer, o lo compras? ¿Te atreves con otros sabores y combinaciones? ¿Te apetece probar el mío?



Ingredientes:
- 400 gr de garbanzos cocidos.
- 350 gr de calabaza asada.
- 1 o 2 dientes de ajo.
- 1/2 taza de agua filtrada.
- 2 cucharadas de zumo de limón.
- 2 cucharadas de tahini o crema de sésamo.
- 1/2 cucharadita de sal rosa del Himalaya.
- 1/2 cucharadita de pimentón dulce de la Vera.
- 1/2 cucharadita de comino molido.
- 1/2 cucharadita de cúrcuma.
- Un buen chorro de aceite de oliva.

Preparación: 
  • Si tus garbanzos son de bote, lo primero que haremos será enjuagarlos muy bien bajo el grifo de agua y escurrirlos.
  • A continuación, en un procesador de alimentos o con una batidora potente, trituraremos todos los ingredientes, excepto el aceite de oliva, hasta obtener una pasta suave, lisa y homogénea.
  • Ahora, añadimos el aceite en hilo, para emulsionar el hummus y lograr que se vea aún más suave, untuoso y brillante. La cantidad de aceite no la mido, cada uno pone la que le parece adecuada, sin pasarnos, porque después, al servir, siempre me gusta añadirle otro poco de aceite con alguna especia o perejil fresco picadito, si lo tenéis. 


Te espero este fin de semana con un buen hummus, tú traes el pan, ¿qué te parece, te vienes?

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Queso tipo camembert de anacardos

jueves, 28 de febrero de 2019


Este jueves vengo con otro queso vegano, pues el próximo lunes 4 de marzo, mi amiga y chef vegana, Sandra Patrone del Restaurante Beagell Sabadell y yo misma tendremos un taller, mano a mano, para llevar a cabo varias propuestas de quesos vegetales, en un taller presencial que se hará en Barcelona. aún estás a tiempo, así que si te apetece acercarte por aquí y así nos conocemos, sería fantástico.


Alucino... sé, que no te puedo volver a repetir que estoy totalmente fascinada con mi etapa "quesera vegana", pero es que estos quesitos quedan tan ricos, son tan saludables y lucen tan bien en las fotos que sigo enamorada de ellos, y no hago más que practicar y practicar recetas para mostrárosla en el blog. En serio, tienes que probar alguno de ellos, si aún  no te has decidido, pues merecen la pena, y mucho.

Este por ejemplo, es espectacular, suave, cremoso, aromático, rico a rabiar y fácil ya  ni te cuento... no tardas nada en hacerlo, y disfrutarás de un manjar en toda regla a la hora del aperitivo con tus amigo, ya verás. 

Beneficios de consumir quesos veganos

  1. Están mucho menos procesados que los quesos industriales procedentes de leches de animales y nos aportan abundante energía en forma de hidratos de carbono, acompañados de fibra. También están formados por grasas saludables y proteínas de buena calidad.
  2. Los ingredientes usados como base de los quesos veganos, semillas, frutos secos, legumbres, cereales... los convierten en una excelente fuente de calcio y otros minerales y oligoelementos. Además son ricos en vitaminas como la E, la provitamina A, las del complejo B y la C.
  3. Por otro lado, cuidan nuestro intestino , pues nos aportan bacterias probióticas que protegen la microbiota o flora intestinal. Tampoco contienen sustancias como la lactosa o la caseina, que sí encontramos en la leche que da lugar a los quesos lácteos y que nos producen mucosidad, problemas respiratorios y desórdenes autoinmunes, entre otros.
  4. Para las personas con problemas intestinales, intolerancias o alergias existen versiones libres de gluten, de soja y de frutos secos que pueden ser elaboradas con semillas como las de girasol o con almidones y aceites.
  5. Si consumes quesos veganos, evitas consumir residuos de hormonas, virus, bacterias, pus, o toxinas que sí contienen los lácteos y que están generados por los antibióticos que inyectan a los animales.
Fuente (adaptada): Revista digital CM


Ingredientes:
- 1 taza de anacardos remojados por 8 horas.
- 1 taza de agua filtrada.
- 1 yogur de soja sin azúcares añadidos.
- 2 cucharadas de aceite de coco.
- 2 cucharadas de almidón o fécula de mandioca o yuca.
- 1 cucharada de levadura de cerveza en copos o levadura nutricional.
- 1 cucharada de zumo de limón, recién exprimido.
- 1 cucharadita de agar agar en polvo.

Preparación:
  • Remojamos los anacardos durante toda la noche. A la mañana siguiente los enjuagamos y los escurrimos bien. Los depositamos en un procesador o picadora de alimentos de gran potencia.
  • En una olla, a parte, mezclamos el agua, el yogur, el aceite de coco, la fécula de mandioca, la levadura de cerveza y el agar agar. Una vez bien mezclado, encendemos el fuego y llevamos a ebullición, hasta que hierva, sin dejar de remover, al menos por 1 minuto.
  • Vertemos esta crema sobre los anacardos, dentro del procesador de alimentos y trituramos todo, hasta obtener una crema suave, homogénea y lisa.
  • Ponemos en un molde redondo y bajo y dejamos enfriar en el frigorífico durante al menos 2 o 3 horas. 
  • Desmoldamos y espolvoreamos por todos lados con maizena o fécula de maíz, para otorgarle a este queso la apariencia de camembert.

Es una delicia, mira que he probado quesos veganos, pero éste tiene una textura y un aroma increíbles, además del aspecto, por supuesto, el sabor. Te lo recomiendo, sin duda.

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Requesón de almendras con sirope de coco y FELIZ 6º CUMPLEBLOG!!

jueves, 21 de febrero de 2019




Estos días, concretamente, el próximo sábado 23 de febrero, La Olla Vegetariana cumplirá 6 años ya... 6 años compartiendo con vosotros mis aventuras, alegrías, sinsabores (a veces) y recetas mil... para alegraros el cuerpo y el ánimo. Y la palabra que más sale de mi boca, y sin duda, no me canso de repetir es: ¡¡GRACIAS!!

Gracias por haberos sumado poco a poco y cada día a las filas de La Olla... gracias por venir cada semana,  gracias por comentar, hacer y halagar mis recetas y gracias porque os habéis convertido en una parte muy importante de todo este proyecto, que veo con ganas y vientos de cambios ahora y en el futuro.

Ya van más de 600 recetas publicadas, y más de un millón de visitas y eso me llena de orgullo y satisfacción, por todo el trabajo que con amor y mucha dedicación hay detrás de todo esto. Lo hago por y para vosotros, los conocidos y los anónimos que cada día os acercáis a llevaros ideas, espero que apetecibles y saludables para incorporarlas a vuestros hábitos alimenticios. Es todo un reto para mi y sé que os gusta; muchas gracias por todo ello y espero que nos sigamos encontrando por aquí, cada jueves.

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Estoy en una etapa de prueba y experimentación de recetas total. Mi gran reto, entre otros muchos, que me gustaría llevar a cabo este año, es el de llegar a preparar riquísimos y completos quesos veganos, o crudiveganos y sin lácteos. Es mi reto personal. 

Amo el queso y los lácteos desde pequeña, y es uno de mis talones de Aquiles, en cuanto a la alimentación... si todavía no me he hecho vegana, es porque me gusta comer huevos y queso; además de yogur. Con éste último, no tengo problemas, pues los suelo hacer regularmente en casa con leche de soja y quedan muy buenos; así que, por ese lado, estoy satisfecha... pero con los huevos y el queso, es otra historia.

El tema huevos, de momento, tampoco me preocupa demasiado, pues los compro ecológicos o de gallinas felices desde hace años, prácticamente desde que comencé con este blog. Además, no los como tanto como quisiera.. . si llego a uno por semana, ya es mucho. Así, que de momento, pienso seguir así.

Otro tema es el queso.. ay, amigos... ese tema es difícil de afrontar. Uno, porque me gusta su sabor, olor y textura... sea cual sea su procedencia y dos, porque a mi marido le fascina el queso y no perdona, el comer pizza, el sábado por la noche y que no lleve queso menos todavía; así que en beneficio de mi salud y la suya... es que no ceso en el intento de buscar, practicar y llevar a cabo, distintas recetas de quesitos de todo tipo, y os confieso que cada día me gustan más... lo que me hace olvidarme, casi por completo de los quesos verdaderos... Porque si están bien hechos, madurados y fermentados, los quesos de origen vegetal pueden llegar a ser toda una delicatessen; como es el caso de este requesón, que nada tiene que envidiarle a original.

Cada vez me gusta más hacer quesos fermentados, pues siento que como todo en la vida, se aprende de los errores, pero también se aprende con la práctica, y cuanto más practico, más aprendo.




Quizás os estaréis preguntado, ¿si abandono totalmente el consumo de lácteos y sus derivados, tendré alguna carencia nutricional? ¿Porque... de dónde obtendré el calcio, por ejemplo?

Pues os diré, porque está probado en muchos estudios que podemos alimentarnos perfectamente, sin tener carencias de ningún tipo, prescindiendo de los lácteos. Esa necesidad psicológica de sustituir los lácteos animales y sus derivados por otros alimentos, responde a una preocupación infundada sobre la posible carencia de calcio y al apego social que tenemos de consumir algunos alimentos, que la industria nos ha hecho creer y pensar que son imprescindibles, como son beber leche, tomar yogur o comer queso.

La carencia de calcio, en nuestro organismo, no solo se debe a no tomar alimentos que lo contengan, sino también a que tomamos, muchas veces en exceso, otros alimentos que nos acidifican la sangre, es decir, que nos hacen perder nutrientes sin darnos cuenta; por ejemplo, es el caso del consumo ingente de azúcar blanco, cereales refinados o carnes de animales muertos. También, es perjudicial, para nuestro organismo y, todos los sabemos, injerir alimentos cocinados a altas temperaturas como los fritos, los horneados o pasteurizados. (Nota: fragmento parafraseado del libro: Quesos crudiveganos, de Ana Moreno).

Por lo tanto, lo que debemos intentar hacer, cada vez más, es incluir en nuestra dieta diaria alimentos saludables que contengan calcio y magnesio, por ejemplo, como son las verduras de hojas verdes, las crucíferas (o coles), las semillas de sésamo, de amapola, los frutos secos como las almendras y los dátiles e higos secos; además de las algas. Entre otros. 

Pero, amigos, este es un proceso, lento, no se hace en un día o dos... sino en años de concienciación y  aprendizaje, como es mi caso, y sobre todo muchas con ganas de cuidarnos y respetarnos cada vez más a nosotros y los demás seres vivos del planeta.

Uy, y ya no me enrollo más por hoy, que diréis que os estoy dando mucho la brasa... vamos con la receta que es muy sencilla, ya veréis.



Ingredientes:
- 150 gr de almendras crudas.
- 200 ml de rejuvelac.
- 1/4 taza de aceite de coco.
- 1 cucharada de zumo de limón.
- 1 cucharada de levadura de cerveza en copos.
- 1/2 cucharadita de sal rosa del Himalaya.
- Sirope de coco al gusto.
- Arándanos para acompañar.

Preparación:
  • Ponemos a remojar las almendras, deben ser peladas, de 8 a 12 horas, para activarlas. Al día siguiente las escurrimos, las enjuagamos y ya las secamos un poco.
  • En una batidora  de vaso turbo trituramos bien las almendras junto con el rejuvelac hasta obtener una crema suave y homogénea.
  • Introducimos esta mezcla en un bote de vidrio y los cubrimos con un paño de algodón limpio y los sujetamos con una goma. Colocamos el bote en un lugar oscuro, fresco y seco para que fermente durante 48 horas.
  • Transcurrido este tiempo, el requesón estará esponjoso y habrá creado algunas burbujas de aire en la fermetación. Las podéis ver  en la foto de arriba, si os fijáis bien.
  • Es el momento de añadir el aceite de coco, el zumo de limón y la levadura de cerveza en copos, además de una pizca de sal rosa del Himalaya. Mezclamos muy bien y formamos nuestro quesito o requesón. Cualquier bol os servirá, aunque yo usé mi cheese-maker, que os enseñé hace mucho. 
  • Lo metemos en el frigorífico durante un par de horas y ya estará listo para consumirlo.
  • Para ello lo acompañé de un sirope de coco, que había comprado hace tiempo y unos arándanos, por ejemplo.


Espero que lo probéis, y si lo hacéis, contadme qué os a parecido.  Gracias por haber leído toda la perorata que os he soltado hoy... que no ha sido poca... será porque con lo del cumpleblog, me sentí más inspirada... Besos, siempre, y hasta la semana que viene.

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