Vegan Mac & cheese

jueves, 15 de noviembre de 2018




Si pones el título de esta receta en Google, te saldrán mil y una formas de hacerla... así que, yo, picoteando un poco de aquí y un poco de allí he preparado mi versión... a ver qué os parece.

La salsa es muy cremosa, ligera, aromática y no tiene colesterol, así que si estás intentando bajarlo, ésta es tu receta. Los macarrones con queso o Mac 'n' cheese en inglés, es una de esas recetas que se consideran en Estados Unidos como comfort food o comida reconfortante casera, pero ha llegado a popularizarse tanto, en las últimas décadas, que ya en casi todos los supermercados la encuentras entre los platos precocinados más populares. Reconozco que los originales, o una versión aproximada, que también he preparado alguna vez en casa, están de muerte... pero aquí he querido mostraros una versión más saludable y súper fácil de hacer para que no os compliquéis la vida y podáis disfrutar en pocos minutos de un rico plato de pasta.



Ingredientes:
- 250 gr de macarrones.
- 300 gr de calabaza.
- 2 dientes de ajo.
- 1/4 de cebolla.
- 1/2 taza de agua de hervir la calabaza.
- 1/4 taza de levadura de cerveza en copos.
- 1 cucharadita de salsa de soja.
- 1 cucharadita de sal rosa del Himalaya.
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
- 1 o 2 cucharadas de tomate frito casero (opcional).
- Un toque de pimienta negra recién molida.
- Un puñadito de semillas para decorar. Además de unas hojas de menta. 

Preparación:
  • Es tan fácil como poner a hervir tu pasta el tiempo que indique el fabricante.
  • A la vez, en otra olla, pondrás a hervir con dos dedos de agua la calabaza, lavada, pelada y cortada en cubitos, junto con los dientes de ajo pelados y el trozo de cebolla. Hierve hasta que éste tierna la calabaza, serán unos 15 minutos, más o menos. No tires el agua de la cocción. Usaremos de 1/2 taza a una 1 taza para hacer la salsa.
  • A continuación, escurre los macarrones, agrégales un hilo de aceite de oliva y reserva unos instantes. El tiempo justo para poner las verduras (calabaza, ajo y cebolla) en el vaso de la batidora y agregarle el resto de los ingredientes. Batimos, entonces, hasta que todo esté integrado y consigamos una salsa suave, algo consistente (dependiendo de la cantidad de agua de cocción que hayas usado) y muy aromática.
  • Mezcla con la pasta, espolvorea con unas semillas, a tu gusto y puedes gratinar 2 minutos en el horno... o no. Como prefieras. 


ESTO NO SON MACARRONES CON QUESO... PERO LO PARECEN Y ESTÁN MUY BUENOS, ¿TÚ QUE OPINAS?

Recuerda que al ser un plato tan sencillo, cuanta más calidad tenga tu pasta, más rica estará... yo usé macarrones normales, pero con los integrales queda también fantástico. Espero que te haya entusiasmado mi receta, que te atrevas a prepararla y que me cuentes qué tal te ha ido. Hasta entonces, nos seguimos leyendo amig@!!!


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Pan rústico de remolacha

jueves, 8 de noviembre de 2018



Con lo frío que está siendo este otoño, no me digáis que no apetece ponerse a hacer pan y repostería a todas horas... ya sé que ésta es una afirmación retórica, pues no hay más que ver la blogosfera para ver como nuestros hornos y cocinas no paran de funcionar, sacando a nuestras mesas manjares a diario de lo más pintorescos, aromáticos, ricos y otoñales.

Hacia mucho tiempo que no publicaba una receta de pan y me apetecía mucho. Pues amasar me fascina, me relaja y me inspira;  y más el olor del pan recién horneado, eso no tiene punto de comparación con nada, es alucinante. Y engancha. No es que no haya hecho algún que otro pan en todo este tiempo... sino que no me parecían interesantes para publicarlos, hasta que hice éste con harina de espelta, semolina y remolacha. Su miga, ya la veis, es esponjosa (casi como si se tratara de un bizcocho), es suave, es tierno, es aromático y muy, muy jugoso y sabroso. Es uno de los mejores panes que he probado en mucho tiempo... La receta salió, en serio, sobre la marcha. Reconstruyendo varias recetas de pan que ya tengo publicadas en el blog y lanzándome a la piscina probando a mezclar varios restos de harinas y sémolas que tenía en la despensa y había que acabarlos, sí o sí.

La excusa perfecta para hacer este pan la tuvo un botecito de mermelada de pétalos de rosa, una mermelada gourmet, que me regaló mi querida amiga Iolanda. Ella me dijo que es una delicatessen rumana, pues es de este país y estoy segura de que lo es, pues está deliciosa, es fresca, aromática, y para nada empalagosa, al contrario es dulce en la justa medida y te deja un sabor muy agradable en el paladar al comerla, acompañando este rico pan.

Nunca había probado el pan de remolacha, y qué queréis que os dicha... se ha convertido en mi favorito, con diferencia y llevando la delantera con muchos otros. Os animo a probarlo, que os va a encantar. Es el pan perfecto para desayunar el fin de semana, sin prisas, con una buena margarina o mantequilla y su mermelada correspondiente. Mmmm... solo de pensarlo se me hace la boca agua.




Es una tarea muy gratificante y agradecida el amasar y hornear tu propio pan, así que si aún no lo has intentado, te aconsejo que lo hagas cuanto antes. No te arrepentirás. ¿Qué, te animas a meter las manos en la masa? Pues vamos a ello.



Ingredientes:
- 300 gr de harina de fuerza.
- 200 gr de harina de espelta.
- 100 gr de sémolina (sémola de trigo duro).
- 315 ml de agua templada.
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
- 1 sobre de levadura para pan (instantánea, 7 gr).
- 1 cucharadita de azúcar integral de caña o azúcar de coco.
- 1 cucharada de sal rosa del Himalaya.
- 1 remolacha mediana fresca, rallada.

Preparación:
  • En un bol grande mezclamos la harina de fuerza y la harina de espelta, tamizadas, con la sal.
  • En una taza grande mezclamos el agua, el azúcar y la levadura instantánea.
  • Hacemos un hueco en el centro de las harinas y al rededor colocamos la remolacha rallada. En el centro vertemos el líquido y las dos cucharadas de aceite de oliva. Comenzamos a mezclar con un tenedor de dentro hacia a fuera, hasta lograr integrar todo. 
  • Vertemos la pasta en la encimera espolvoreada con la semolina y vamos amasando hasta integrarla por completo. De 5' a 10'. 
  • A continuación, devolvemos la masa al bol, previamente engrasado con aceite de oliva, y lo tapamos con un film transparente. Dejamos leudar por dos horas, en un cálido y fueras de las corrientes de aire. Yo lo pongo dentro del horno, solo con la luz encendida.
  • Sacamos el bol, del horno, una vez pasadas las dos horas y lo encendemos, para precalentarlos a 180º C. 
  • Mientras se caliente el horno, desgasificamos la masa y la dividimos en dos, si queremos hacer dos panes. Yo los puse en dos moldes metálicos, tipo bol, para darles forma redonda, pero lo podemos hacer, perfectamente sin molde. Solo dándoles forma redonda y dándole un corte en cruz en el centro. Pintamos con agua y espolvoreamos con harina de fuerza o de espelta por encima.
  • Llevamos al horno y horneamos durante 35' a 40';  5' a 200ºC y el resto del tiempo a 180ºC, hasta que estén dorados y al golpearlos por la parte inferior suenen a hueco.


Me despido, deseando dar un buen mordisco a esta rico pan y nos vemos la semana que viene... hasta entonces, sed felices, y cocinad para los que más os quieren.

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Salteado de seitán al sirope de arce con tubérculos asados

jueves, 1 de noviembre de 2018




Esta receta es tan sencilla que no me decidía a publicarla en el blog. Es una de esas recetas que haces, cuando tienes que gastar algo de la despensa sí o sí, y que resulta quedar exquisita, sin haberlo planeado.

Hace años que uso el seitán coreano de la marca Granovita, digo la marca, no porque me paguen por ello; sino porque me ha dado siempre muy buenos resultados, y porque no conozco ninguna otra marca que lo comercialice. Es un producto vegetal, de muy buena calidad y que para los veganos o vegetarianos, como yo, usarlo o tenerlo a mano de vez en cuando para hacer este tipo de recetas, te puede sacar de muchos apuros y tener un plato saludable, completo y exquisito en muy poco tiempo. 


En otoño, empieza mi temporada de asar tubérculos y verduras al horno, es algo que me apasiona. Ya os he dado alguna que otra idea en el blog, como esta increíble ensalada de invierno, o este buddha bowl de verduras asadas. Si no estáis habituadas a hacerlas, os propongo que lo intentéis esta misma semana, porque quedan riquísimas, son muy fáciles de hacer y de guardar, bien tapadas, en un tupper para tenerlas a mano en el frigorífico, y así poder preparar una estupenda comida o cena, rápida, además de saludable cuando llegues a casa, cansadas y después de un largo día de trabajo.

El toquecito dulce, que le aporta el sirope de arce es fantástico, incluso yo diría que le da un gusto ahumado muy agradable y diferente. A veces, me gusta experimentar en mi cocina para ver qué sabor descubro... unas veces sale bien, y os lo muestro, y otras... no sale tan bien y me lo guardo (jajajaja...). No obstante, atrévete a probar sabores y texturas nuevas para hacer de tu día a día más interesante y divertido, ya verás como no te arrepientes.



Ingredientes:
Para el salteado
- 1 lata de seitán coreano (es un tipo de carne vegetal que suelo usar de la marca Granovita). También puedes usar seitán hecho en casa, en el blog te explico varias formas de hacerlo, pero la más fácil y básica es ésta. 
- 1 cebolla.
- 4 dientes de ajo.
- 2 pimientos verdes.
- 2 cucharadas de sirope de arce (si no tienes puedes usar sirope de ágave o miel, ojo que con ésta última la receta ya no se consideraría vegana).
- 1 cucharadita de pimentón dulce o picante de la Vera.
- 1 cucharadita de tomillo seco.
- Aceite de oliva, sal y pimienta al gusto.
- 1 taza de agua filtrada.
- Semillas de sésamo para decorar.

Para los tubérculos asados al horno
- 1/2 kg de patatas de guarnición.
- 3 remolachas frescas.
- Sal, aceite de oliva, tomillo y perejil frescos o secos (yo los puse secos, pero es mucho mejor usarlos frescos, si los tienes).
- Cúrcuma y zumo de 1/2 limón recién exprimido (solo para las patatas).

Preparación:
De los tubérculos asados al horno
  • Lavamos muy bien las patatas de guarnición y las remolachas. Sin pelarlas.
  • Las cortamos en trozos de tamaño similar y las ponemos en dos boles diferentes. 
  • Al bol de las patatas le añadimos, sal, pimienta negra recién molida, pimentón de la Vera, tomillo, perejil, cúrcuma, zumo de limón y aceite de oliva. Todo a tu gusto. Mezclamos y colocamos en una rustidera que pueda ir al horno.
  • Al bol de las remolachas le añadimos, sal, pimienta negra recién molida, tomillo, perejil y aceite de oliva. Mezclamos y colocamos en una rustidera que pueda ir al horno.
  • Metemos ambas bandejas en el horno, precalentado a 180º C, durante unos 25 a 30 minutos.
  • Pinchamos las remolachas y las patatas y si están tiernas por dentro ya estarán listas.
Del salteado de seitán
  • Si usas seitán coreano de lata. Ábrela y escúrrela muy bien en un colador, para desechar el líquido en el que viene envasado. 
  • Cortamos la cebolla, el ajo y el pimiento verde en trocitos y los salteamos en una sartén con aceite de oliva. Cuando estén blandos agregamos la carne vegetal y seguimos salteando hasta dorar.
  • A continuación, agregamos sal, pimentón de la Vera, tomillo y el sirope de arce. Ponemos la taza de agua y la dejamos hervir, hasta que todo esté cocinado y blanco y el líquido se haya evaporado casi por completo y se haya formado una especie de sirope que cubrirá todo el conjunto. Servimos con los tubérculos asados y semillas de sésamo tostado por encima. 


Ya ves qué fácil y rápido es de preparar este plato y lo mejor de todo es que lo puedes preparar el domingo, guardar en tupper de cristal y conservar en el frigorífico, incluso hasta 5 días antes de consumirlo. Así, cuando llegues tarde del trabajo, solo tienes que servir el salteado y los tubérculos en un plato, calentarlos en el microondas (yo no tengo microondas en casa, así que los caliento en una sartén) y tendrás un plato perfecto en menos de 5 minutos. 

Bueno, espero que lo prepares y que me cuentes si conoces el seitan, o si también, como yo, eres de asar verduras al horno para tener a mano cuando te hagan falta... Nos vemos la semana que viene, hasta entonces, sed felices y disfrutad preparando platos sencillos para el día a día.

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Quesitos curados (crudiveganos)

jueves, 25 de octubre de 2018

QUESO CRUDO- CURADO DE ALMENDRAS

Para mí el poder hacer un sucedáneo de queso, a partir de frutos secos, ya sean almendras, anacardos, nueces o semillas como las de girasol o calabaza, por ejemplo, es todo un invento CULINARIO con mayúsculas. Pero, no quiero que te lleves a engaño, porque no soy mentirosa... queso, lo que se dice queso no es, pero se aproxima bastante, en textura, aroma y sabor, te lo puedo asegurar. Es un queso libre de láctosa, libre de grasas trans y libre de gluten. Es un producto totalmente natural, hecho desde cero en tu propia cocina y, es un producto, en el que vas viendo día a día los cambios tan maravillosos, casi mágicos de transformar unos humildes frutos secos en queso vegano. Sinceramente, me parece sublime y alabo a quien lo inventara, pues es un acierto, seguro.

QUESO CRUDO- CURADO DE ANACARDOS

Estos que os muestro hoy los hice a partir de anacardos y almendras activadas (esto es, puestas en agua durante unas 8 horas) y rejuvelac, sí, ese líquido turbio que no te gustó demasiado cuando lo viste por primera vez, pero he de decirte que, de momento es el mejor fermento que he descubierto para llevar a cabo este tipo de quesos.

El de anacardos me gustó más que el de almendras, pero creo que fue porque el anacardos es un fruto seco más untuoso y se bate mejor a la hora de hacer la masa de nuestro queso; no quiero decir con esto que el de almendras no estuviera rico, que también, sino que las texturas y el resultado final fueron diferentes. No obstante, voy a seguir practicando para conseguir el resultado final óptimo, o que a mí más me agrade.


Me fascina... ponerme manos a la obra en mi labor quesera. Es casi alquimia, mágica en la cocina... estoy totalmente enganchada a estos queso, o mejor dicho, más que a ellos... a su elaboración; a todo el proceso de fermentado, curado, secado... hasta que llega a mi boca y puedo disfrutar de gusto.

¿Y tú te atreves a probarlos, te vez capaz de hacerlos?



Ingredientes:
- 2 tazas de anacardos o almendras remojadas.
- 1 taza de rejuvelac.
- 3 cucharadas de levadura de cerveza en copos.
- 1 cucharada de zumo de limón recién exprimido.
- 1 cucharadita de sal.

REJUVELAC 


Preparación por pasos:
PASO 1
  • Activación: Remojamos 2 tazas de almendras (sin piel) durante 8 horas.
PASO 2
  • Procesado: En el procesador de alimentos o con una batidora de alta potencia, batimos las almendras remojadas y enjuagadas con 1 taza de rejuvelac (la receta la tienes en el enlace). Debemos obtener una pasta bien suave y sedosa, sin grumos, a ser posible.
PASO 3
  • Fermentación: Dejamos fermentar la pasta envuelta en una gasa de algodón bien limpia, yo tengo una exclusivamente para esto. La gasa la colocamos dentro de un colador, y éste en un recipiente, para que drene el suero al ir fermentando. Este proceso puede durar de 1 a 3 días, depende de la época del año en que estemos. En verano con unas 24 horas, casi estará listo, sin embargo, en invierno, por las temperaturas más bajas le cuesta más fermentar y quizás necesitemos más de 48 horas. De todas formas es bueno ir revisando. ¿Cómo saber que la mezcla está fermentada? Tan fácil como ver que el aspecto es más compacto y esponjoso, con microburbujitas en la superficie y, también, por el olor: ya huele a queso fermentado.
FASE DE FERMENTADO

PASO 4
  • Curado: este proceso es el más largo. Una vez fermentada la pasta de frutos secos con el rejuvelac, debemos mezclarla con la sal, la levadura de cerveza en copos y el zumo de limón (este último es opcional, pero muy recomendable). Formamos nuestros quesitos, ya sea con las manos o con aros para darle forma redonda y los envolvemos en papel vegetal. Para el proceso de curado se puede hacer de tres formas: 
  • Uno, acelerando el proceso de curación externa en el deshidratador con una temperatura constante de 35º C, de 24 a 48 horas, dándole varias vueltas.  
  • Dos, a temperatura ambiente, sobre una rejilla en la encimera, dándole la vueltas cada día, para que se se seque igual por todos lados. Siempre envuelto en papel vegetal. Tardaremos de 2 a 3 semanas, depende de lo curado que te guste.
  • Tres, en el frigorífico, en la parte de arriba, donde normalmente hace menos frío. También debe estar siempre cubierto por el papel vegetal y lo debes girar cada 12 o 24 horas. Tardaremos de 2 a 3 semanas, depende de lo curado que te guste.
FASE DE CURADO

Ante de curarlo o estacionarlo, cuando le hayas dado la forma lo puedes saborizar con alguna hierba o especia, yo dejé uno al natural, otro lo rebocé con orégano y el tercero lo embadurné con pimienta negra. En la etapa de curación el tiempo y nuestro cuidado harán su labor para obtener el producto final.



Es un proceso fácil, aunque no te creas... o aunque te parezca complicado... lo más tedioso, quizás, sea tener que esperar a que nuestro quesitos fermenten...


Las fotos de este post están tomadas en distintos días, a distintas horas y con distintos quesos. El que veis más curado es de anacardos: MI PREFERIDO, SIN DUDA. El menos curado o, curado durante menos tiempo, es de almendras.

Deseo que te animes a probar este tipo de quesito son ricos, aromáticos y sobre todo hechos en casa con ingredientes de óptima calidad.

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"Mediaslunas" veganas con harina de espelta

jueves, 18 de octubre de 2018




Este otoño estoy muy dulce... ¿por qué será? Se me han juntado varias recetas de repostería, tanto con huevos como veganas, que me apetece iros enseñando, así que ésta es la segunda de una buena lista que ya veréis poco a poco de aquí a un tiempo...

Las mediaslunas forman parte de lo que en la repostería argentina se denominan: "facturas". Típica pastelería de cafetería, o a lo que nosotros llamamos bollería, que están para morirse de buenas.

Sí, ya sé que vuelvo con otra receta de origen argentino totalmente reinventada, según las instrucciones de mi querida amiga y chef vegana, Sandra Patrone, del restaurante Beagle Sabadell. Bueno, es que mi amiga colgó hace tiempo su versión de las medialunas en su Facebook, Vegan Colours y yo la he retocado, a mi estilo, tomando ideas de aquí y de allí. Pues tenía muchas ganas de hacer esta receta.

Al final quedaron unas facturitas muy sabrosas y aromáticas, aunque eso si, de textura diferentes a las tradicionales, pues usé harina de espelta en vez de harina blanca común que es lo habitual. También, al ser la primera vez que las hacía quedaron más chiquitas que las tradicionales, pero igual de ricas y se liquidaron toditas, así que volveré a hacerlas otro día seguro, que con un cafecito (el mío descafeinado), una leche con cacao o unos mates, en estos días en que ya empieza a hacer fresquito, entran divinamente.


Es que la hora de mate es tan linda, como dicen los buenos bebedores de mate en Argentina que tiene mil y un bizcochitos, budines (o bizcochos), masitas, galletitas, facturitas... pastas finas, para acompañarlo. Todo está rico y hay que controlarse, os lo aseguro, pues si te dejas llevar cada día tendrías en la mesa algo dulce y no puede ser... menos mal. que nosotros lo comemos solo de vez en cuando y siempre compartiendo, pues esa es la mejor parte del ritual matero.

Te invito a probar estas pequeñas exquisiteces, una mezcla entre brioche y croissant, aunque no tan hojaldrados... y me cuentas qué te han parecido; ahora vamos a prepararlas juntos.





























Ingredientes:
Pre-fermento (esponja):
- 25 gr de levadura fresca.
- 1 cucharada de harina de espelta.
- 1 cucharada de azúcar.
- 100 ml de leche de soja tibia.

Masa
- 100 ml de aceite de girasol.
- 50 ml de leche de soja.
- 1 cucharada de esencia de vainilla.
- Ralladura de 1 naranja bio.
- 80 gr de azúcar.
- Una cucharadita de sal.
- Entre 350 y 400 gr de harina ecológica de espelta.

Glaseado
- 100 ml de zumo de naranja.
- 50 ml de sirope de ágave.

Nota: para el proceso de preparación de estas medialunas me guié por este vídeo, donde la chica lo explica muy bien.


Preparación:
Pre-fermento
  • Comenzamos haciendo el pre-fermento. Para ello, en un recipiente mezclamos la levadura fresca desmenuzada, el azúcar, la harina y la leche de soja tibia. Mezclamos bien, tapamos con film transparente y dejamos descansar, para que leude y se forme una espuma o "esponja", en un lugar abrigado y alejado de las corrientes de aire. En unos 10 o 15 minutos observaremos que se ha formado una especie de esponja y estaremos preparados para comenzar con la receta.
Masa
  • Mientras se está formando la "esponja", vamos pesando y midiendo el resto de los ingredientes, para tenerlos todos listo e ir directamente a preparar la masa.
  • Para esto, colocamos en un bol grande 350 gr de harina de espelta (se puede hacer también con harina blanca o de fuerza o incluso con harina integral o con una mezcla de varias harinas).
  • Hacemos un hueco en el centro e introducimos el resto de los ingredientes: "esponja", aceite de girasol, leche de soja tibia, esencia de vainilla, sal, azúcar y ralladura de naranja. 
  • Mezclamos de la forma tradicional como se hacen todas las masas, colocando la masa sobre la encimera y añadiendo poco a poco más harina hasta obtener y un bollo liso y suave.
  • Dejamos descansar bien tapada con film en el bol durante unas 2 horas, o hasta que duplique su volumen.
Armado
  • Una vez leudada la masa, la estiramos en la encimera, embadurnada de harina y le hacemos tres pliegues, pintando con aceite y espolvoreando con fécula de maíz entre pliegue y pliegue. Este proceso lo repetimos tres veces. Esto es para crear una especie de "medio-hojaldre" que da mucho volumen y esponjosidad a la masa. 
  • Por último la volvemos a estirar y cortamos triángulos que estiraremos un poco por las puntas y que enrrollaremos sobre sí mismos empezando desde la parte más ancha (para este procedimiento te vendrá bien ver el vídeo que te he indicado más arriba). Después plegamos las puntitas de nuestras mediaslunas hacia abajo y las vamos colocando sobre una placa de horno, cubierta con papel vegetal. (Para hacer todo este proceso, repito, os aconsejo que si no os queda muy claro, veáis, al menos una vez el vídeo que os he dejado más arriba).
Horneado
  • A continuación, las llevamos al horno, precalentado a 180º C con calor arriba y abajo, durante unos 15 minutos o hasta que estén doraditas, pero no quemadas. 
  • Las sacamos y las pincelamos por encima, todavía calientes, con el almíbar de naranja. Para hacerlo solo tenemos que mezclar en un pequeño bol, el sirope de ágave y el zumo de naranja. Así quedarán brillantes y más apetecibles, si cabe.

El olor que desprenden es increíble y ... tanto solas como acompañadas por alguna mermelada casera están de vicio. Son fáciles de hacer, aunque no lo parezcan, y quedan muy tiernas, aunque si os sobran os aconsejo que las guardéis en un bote hermético o una caja de lata, para que no se sequen ni se endurezcan demasiado... si veis que se han puesto muy duras, solo tenéis que ponerlas unos segundos sobre el tostador y quedarán como recién hechas. 


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