Guiso de papas con alga cochayuyo

jueves, 21 de enero de 2021




Definitivamente, al meterme la primera cucharada de este guiso en la boca, y saborearla lentamente, mi mente, mi paladar y mis recuerdos se transportaron a través del tiempo, a los años de mi infancia, cuando mi madre hacía su guiso de papas con calamares. Su aroma, su textura algo gelatinosa y, sobre todo, su sabor me recordaron casi al 100 % a los años de mi niñez y las comiditas de mamá... Y, ¡Cuánto me gustaba ese guiso, por favor! Yo creo que era de mis preferidos de cuando era chica y comía carne y pescado... 

Me gustaba, pero cuando ella lo hacía con calamares en redondelitas... no tanto cuando lo hacía con chocos, que también era otra versión... Ambos llevaban, prácticamente, los mismos ingredientes, pero dependiendo si era calamar o choco, lo que había usado para acompañar a las papas, sabía de una forma u otra y hasta la textura cambiaba, lógicamente.

Es por eso, que siempre recordaba el sabor de aquel guiso de mi madre, pero no porque echara de menos comer calamar, en absoluto, sino por su aroma tan característicos a mar;, y amigos, después de tantos años... siendo vegetariana, creo que lo he conseguido con esta alga.





El cochayuyo chileno se consume desde hace siglos como alimento y remedio popular para ciertos problemas de salud. En Chile es muy normal encontrarlo seco, en los mercados, y en grandes cantidades, pero aquí, en España, lo venden en pequeñas cantidades, normalmente cortado en trozo muy pequeños y como complemento nutricional. Yo lo compré, en mi dietética habitual, porque la vi de oferta y pensé: "Esta es mi oportunidad de probar a hacer mi guiso de papas con calamares... vegetariano, al estilo de mi madre". Así que fue dicho y hecho. 

Al hidratar esta alga, comprobamos que tiene una textura más carnosa que otras algas, a las que estamos acostumbrados, se podría decir que su consistencia se asemeja más a una seta, por ejemplo... pero a mí me hizo las veces "de calamar" a la perfección.

El cochayuyo es una fuente de proteínas de muy buena calidad, tiene todos los aminoácidos esenciales y otras muchas propiedades, beneficiosas y medicinales para nuestro cuerpo, que podéis descubrir aquí, en este artículo de la Revista Cuerpo Mente.

En el mar esta alga llega a medir hasta 15 metros y en nuestro plato la podemos consumir de forma cruda, como aperitivo y en ensaladas o cocinada, como he hecho yo hoy. Os animo a probarla, si algún día se os da la ocasión, pues su sabor me ha fascinado por completo y, sé, que no será la última vez que la traiga al blog.




Ingredientes:
- 80 gr de alga cochayuyo en trocitos.
- 4 patatas medianas.
- 1 cebolla.
- 2 dientes de ajo.
- 1/2 pimiento rojo.
- 1 pimiento verde.
- 2 hojas de laurel.
- 1 cucharadita de pimentón dulce de la Vera.
- 1/2 cucharadita de comino molido.
- 1/2 cucharadita de cúrcuma en polvo.
- 1 pastilla de caldo vegetal ecológico.
- Sal rosa del Himalaya.
- Aceite de oliva para hacer el sofrito.
- Agua en cantidad necesaria.

Preparación:
  • REHIDRATAR el alga cochayuyo en agua caliente, al menos media hora. Mientras...
  • LAVAR y PICAR todas las verduras en brunoise pequeña.
  • REHOGAR las verduras en un chorro de aceite de oliva, en una olla grande.
  • Cuando las verduras estén tiernas, pero no doradas, AÑADIR las patatas peladas, cascadas y lavadas, dar unas vueltas y AGREGAR los condimentos: laurel, caldo vegetal, pimentón, comino y cúrcuma.
  • PONER el alga con el agua de hidratación incluida y un poco de sal. 
  • AGREGAR más agua, a vuestro gusto, para que el guiso no se quede seco al cocer las patatas.
  • COCER a fuego medio-lento, hasta que las patatas y el alga estén tiernas.
  • RECTIFICAR de sal y servir.

Sabores sencillos y nutritivos es lo que estoy buscando, cada día más en mi cocina... adaptando la tradición a mi forma de comer vegetariana, como siempre, ya sabéis. Espero que os haya gustado mi guiso de hoy y os animéis a probarlo algún día. Queda genial, no os miento.


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Lentejas para comenzar el Año 2021

jueves, 14 de enero de 2021



No hay nada más simple, y a la vez más nutritivo, reconfortante y delicioso que un buen guiso calentito de lentejas, ¿estáis de acuerdo conmigo?

En muchas culturas, las llaman el plato de la abundancia, pues a pesar de ser tan humildes y baratas, nos aportan un sin fin de propiedades beneficiosas para nuestra salud, además de estar cargadas de fibra, lo que nos hace sentir, por más tiempo, sensación de saciedad al comerlas. Si aprendemos a combinarlas, adecuadamente, con otros alimentos, hasta nos pueden ayudar a bajar de peso, ¿curioso, verdad?

Pues, estas pequeñinas son, una legumbre, bajas en calorías y ricas en proteínas, por lo que resultan una opción ideal para incluir en una dieta saludable. Además, son ricas en muchos nutrientes esenciales. ¿Cómo cuáles, te estarás preguntando?

Pues, por ejemplo, en 100 gramos de lentejas encontramos 28 gramos de proteína y tan solo 1 gramo de grasa. Tienen también 67 gramos de carbohidratos y 1 gramo de fibra, que puede ser soluble e insoluble. No tienen colesterol y son bajas en sal, según este estudio de la Universidad de las Américas, Puebla (México).

En España, como en otros muchos países, es típico comer lentejas, al menos una vez a la semana y, también, desde hace años, se puso de moda comer lentejas el último día del año... 31 de diciembre, pues decían que dan suerte; no sé si será verdad o mentira esta fábula, lo que sí sé es que están riquísimas, son muy fáciles de hacer y con esta nueva versión que te voy a preparar hoy, adquieren un sabor intenso, con mucho carácter y personalidad, ¿te las vas a perder?



En mi casa, desde que yo tengo uso de razón, siempre se ha comido para el almuerzo, el día 31 de diciembre, un buen guiso de lentejas... así que, este año, o mejor dicho, el año que ya pasó... el innombrable... quise que fuera igual, aunque la Navidad la hemos pasado en pareja. Sin ver a la familia, pues como sabéis vivimos a miles de kilómetros.

Para darles un toque diferente, se me ocurrió echarles unos tomates secos, previamente hidratados... y fue tal la explosión de sabor y carácter que aportaron al plato, que al final, me he enamorado locamente de esta versión, y creo que de ahora en adelante, siempre las haré así, ¿quieres saber cómo?



Ingredientes:
- 250 gr de lentejas marrones.
- 1 cebolla pequeña.
- 2 dientes de ajo.
- 1 rama de apio.
- 1 zanahoria mediana.
- 2 patatas pequeñas.
- 12 o 14 tomates secos, rehidratados.
- 1 hoja de laurel.
- 1 cucharadita de pimentón dulce.
- 1/2 cucharadita de comino molido.
- Agua en cantidad necesaria (más el agua de hidratar los tomates secos).
- 2 cucharadas de aceite de oliva.
- Sal rosa del Himalaya al gusto (ojo que los tomates secos aportan mucho sabor).

Para servir
- Abundante perejil fresco recién picado.
- Abundante queso parmesano recién rallado (puedes usar mi versión vegana).
- Un hilo de aceite de oliva virgen extra, en crudo (opcional, pero recomendado).
Preparación:
  • REHIDRATAR los tomates secos en agua caliente, al menos, durante 30 minutos.
  • PICAR la cebolla, el ajo, la rama de apio y la zanahoria en brunoise pequeña.
  • SOFREIR en una olla con las dos cucharadas de aceite de oliva, hasta que la cebolla comience a ablandarse, pero sin que tome color.
  • AGREGAR las lentejas limpias y lavadas.
  • PONER el laurel, las patatas en cuadraditos y los tomates secos, rehidratados, cortados en cuartos.
  • AÑADIR el agua de hidratar los tomates y algo más, hasta cubrir las lentejas uno o dos centímetros por encima de su volumen.
  • AGREGAR el comino, el pimentón y una pizca de sal. 
  • COCER a fuego medio- bajo, hasta que las lentejas estén tiernas. Aproximadamente unos 40 o 45 minutos.
  • RECTIFICAR de sal, si fuera necesario, antes de apagar el fuego.
  • SERVIR con perejil fresco recién picado, parmesano recién rallado y un hilo de aceite de oliva.



Me ha encantado poner tomates secos en las lentejas, les da una profundidad y carácter al plato, que nunca antes había experimentado... a veces, con los cambios más sencillos descubrimos sabores nuevos sin quererlo, os lo recomiendo. Espero que estéis bien y nos vemos la semana que viene. Cuidaros que hace mucho fríooooooo!!


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Torta galesa, receta de Navidad

jueves, 24 de diciembre de 2020



No estáis acostumbrados a que os traiga dos recetas dulces, tan seguidas; pues sinceramente a mi me gusta más el salado... pero como es Navidad, este año, para darme ánimos a mi misma me he propuesto llenar el blog con cositas ricas, con tradición y al más puro estilo festivo. Por eso, os enseño a preparar esta delicia, que no conocía, pero que ha llegado a mi cocina para quedarse en mi vida para siempre, eso os lo aseguro. 

Es más, ya he visto por ahí otra versión vegana que me ha recordado a mi carrot cake vegana que hice unas cuantas navidades atrás... así que no os extrañe que en breve os enseñe la versión, sin huevos, de esta torta tan maravillosa. 

La torta galesa (sí,, torta, no tarta, pues así se la llama en Argentina) es una variación de los tradicionales pasteles y cakes británicos, creada a mediados del s. XIX  por los inmigrantes galeses llegados a la Patagonia Argentina. Con el fin de preservar sus costumbres, elaboraron esta deliciosa y nutritiva torta de larga durabilidad en el tiempo. Aprovechando los ingredientes que tenían y sustituyendo unos por otros, hasta llegar a esta ricura morena... que en cada casa tiene su propia receta y cada familia la atesora como oro en paño de abuelos a nietos.


La tradición dice que su duración es de un año, bien envuelta, regada con alguna bebida alcohólica como ron, coñac o vino dulce, por ejemplo, y guardada en una lata. También era típica para regalarla a los recién casados; pues, según cuenta la leyenda la pareja debe comerse una pequeña porción cada mes del primer año de matrimonio, como símbolo de la superación de las dificultades que vayan surgiendo, por ello esta deliciosa Torta Galesa se denomina también Torta de Novios.

Aquí no hay novios, ni somos galeses, pero lo que si somos es golosos y por esa razón vamos a disfrutar de esta torta galesa inspirada en la del metódico, purista y buenísimo chef pastelero argentino Osvaldo Gross. Puedes ver cómo la hace en este vídeo de Youtube. Yo me guié por él, aunque cambié la cantidad de los ingredientes, pues no tenía tantas frutas secas ni confitadas... y salió perfecta y preciosa, ¿no crees?



Ingredientes:
Para macerar las frutas confitadas y los frutos secos
- 100 gr de pasas rubias.
- 100 gr de pasas sultanas.
- 100 gr de arándanos deshidratados.
- 100 gr de frutas confitadas.
- 100 gr de ciruelas pasas (sin hueso y en trocitos).
- 1 lata de cerveza negra de 330 cl.
Para la masa de la torta
- 350 gr de harina blanca de trigo.
- 200 gr de panela o azúcar integral de caña.
- 5 gr de bicarbonato de sódio.
- 1 pizca de sal rosa del Himalaya.
- 1 cucharada sopera de mezcla de especias para pasteles (cardamomo, jengibre, nuez moscada, clavo y canela).
- 1 cucharada sopera de cacao en polvo desgrasado ecológico (opcional, esto es aportación mía, pues lo vi en otra receta y me encantó la idea).
- Ralladura de dos naranjas.
- 250 gr de mantequilla fría, cortada en cubos.
- 100 gr de almendras o nueces (o una mezcla de las dos) picadas.
- 50 gr de miel.
- 4 huevos ecológicos (de gallinas felices).
- 200 ml de la cerveza negra que resulte cuando hayamos macerado y escurrido las frutas.

Preparación:
  • MACERAR toda la fruta confitada y los frutos secos en un bote de vidrio limpio, cubriéndolo con el contenido de una lata de cerveza negra. Dejar macerar, en el frigorífico de uno a dos días. 
  • SACAR del frigorífico, las frutas maceradas, al menos 4 o 5 horas antes de hacer la torta, para que esté a temperatura ambiente.
  • TAMIZAR en un bol grande la harina de trigo, el azúcar moreno o la panela, el bicarbonato de sodio, la sal, las especias dulces, el cacao en polvo y la ralladuras de las naranjas. 
  • MEZCLAR muy bien, con las manos, los secos con la mantequilla fría hasta obtener un arenado, como si fuéramos a hacer un crumble.
  • AGREGAR las almendras picadas, la miel y los huevos. INTEGRAR todo muy bien.
  • AÑADIR las frutas maceradas, escurridas y 100 ml del líquido de maceración.
  • TERMINAR de mezclar todo bien y VERTER en un molde de 23 cm enmantecado y enharinado. Yo no tengo esa medida de molde, así que vertí la mitad de la masa en un molde de 20 cm y la otra mitad en uno de 18 cm. Así me salieron dos tortas, una para nosotros y otra para regalar.
  • HORNEAR en horno precalentado a 150º C durante 2 horas.
  • COMPROBAR que está bien cocida por el centro y si es así, sacar del horno.
  • VERTER el resto del líquido de maceración que nos haya quedado, a mi me quedaban aún unos 100 ml de cerveza negra.
  • DEJAR reposar unos 10 o 15 minutos dentro del molde y desmoldar.
  • DEJAR enfriar y comer a partir del día siguiente, si es posible. Cuantos más días la dejes reposar, bien envuelta y dentro de la lata, más rica estará, yo la dejé dos semanas (la segunda que hice). Después la saqué unas horas horas antes de consumirla y la regué con un licor tipo Amaretto, sin alcohol, que me gusta mucho.
Esta torta, envuelta en papel vegetal o film transparente y metida en una lata metálica, dentro del frigorífico, nos puede durar varios meses, eso he oído en todos los vídeos y tutoriales que he visto sobre ella.

¡¡A nosotros, la primera que hice, nos duró 3 días, pues estaba espectacular....!! Con un buen té negro, estilo inglés, con un buen mate o con un café queda una merienda invernal, de toda categoría.



Os deseo una Feliz Navidad y lo mejor para el próximo 2021. Nos vemos en enero, hasta entonces, sed felices, procurad el bien para todos en vuestro entorno y afrontad la vida con miradas de esperanza.


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Vitel toné vegano, receta de Navidad

jueves, 17 de diciembre de 2020




El vitel toné o vitello tonnato ("ternero atunado") es un plato típico del Piamonte, en Italia, que se hizo muy popular en Argentina y, que ahora, se disfruta en toda mesa que se precie para la Navidad, al ser un plato frío, como allí es verano, lo sirven como un entrante o un primero. Aquí es invierno, lo sé y quizás apetezca más comer una sopa, como entrante, pero sé que en muchas familias, incluida la mía, los entrantes son fríos o a temperatura ambiente, como es el caso de los aperitivos, el queso, el jamón, las gambas, la ensaladilla, los huevos rellenos... etc. Por eso, esta Navidad, he querido traer a mi mesa este plato, tan festivo y típico de esta época, en su versión vegetariana. 




A mi me ha encantado y a mi marido... ni os cuento, si haces un buen seitán, con mi receta de seitán a la vinagreta, lo cortas bien finito y le pones esta salsa (que a continuación te enseñaré) tu entrante se convertirá en un plato del que todos tus invitados querrán repetir... no te quepa la menor duda.

Lo más característico de esta receta y, lo principal, es la salsa, por eso lo he incluido en la etiqueta de "aliños y salsas". La versión original de esta salsa lleva mayonesa, mostaza de Dijon, anchoas, atún, etc. Pero, lógicamente, la mía no iba a llevar esos ingredientes... es por eso, que investigué por la web y encontré muchas versiones, pero al final hice esta versión, que encontré en un libro de recetas vegetariana que le regalé hace tiempo a una amiga, y de la cual había tomado una captura de pantalla... La ajusté a mi gusto y quedó riquísima, en serio. Sale mucha cantidad de salsa, no os a asustéis, pues la podréis usar con otros entrantes o aperitivos, además está tan rica que incluso a cucharada os la querréis comer, jajaja!!




Pues vamos a hacer la salsa que es muy simple y deliciosa... os recomiendo que el seitán lo tengáis hecho del día anterior, como mínimo. Para que lo podáis cortar bien, al estar frío.

Ingredientes:
- Un rollo de seitán de garbanzos.
- 300 ml de veganesa casera
- De 8 a 10 corazones de alcachofas, en conserva.
- 2 o 3 cucharadas soperas de alcaparras.
- 1 cucharadita de mostaza de Dijón.
- 1 lámina de alga nori.
- Sal y pimienta negra recién molida.
- 1 cucharada de zumo de limón (si no le habéis puesto a la veganesa).
- Algunas alcaparras para adornar el plato.

Preparación:
  • El día antes preparar el seitán y dejar enfriar por completo en el frigorífico.
  • CORTAR el seitán en lonchas delgadas.
  • HACER la veganesa.
  • AGREGAR  a la veganesa: las alcachofas, las alcaparras, la mostaza, la lámina de alga nori picada y el zumo de limón. 
  • BATIR muy bien con la batidora de mano. 
  • PROBAR el sabor y rectificar, si es necesario, con más mostaza, sal o pimienta. Al gusto.
  • SEVIR en platos individuales, 4 o 5 lonchas de seitán con salsa por persona, o en una fuente de presentación, como veis en la fotografía.



Espero que este plato os haya gustado, y os parezca sencillo, os cuento que está riquísimo y que es muy resultón en cualquier celebración. Besos y hasta la semana que viene, que pasaré por aquí a desearos Feliz Navidad.

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