Potaje de garbarzos con soja texturizada

jueves, 17 de enero de 2019





El típico tópico... es tiempo de cuchara, para mí se representa con una buena olla de potaje de garbanzos, y vosotros, ¿con qué tipo de plato de cuchara os identificáis más? ¿Con las sopas, con los guisos, con las minestrone, con los estofados, con las calderetas... etc? En mi casa las legumbres nunca faltan, ya lo sabéis, y no solo en guisos, sino incluso en hamburguesas, albóndigas, en la masa de un seitán, o en snacks... pero, en fin, que en pleno invierno, la manera que más me apetece y me gusta en en potaje.

Sin duda, los garbanzos son mis favoritos y nunca le digo que no a un buen plato, pues son nutritivos, saciantes y muy saludables. Pero, podría decirse que son una legumbre, entre otras, que tienen un punto en contra... a muchas personas les causan flatulencias o gases, bastante incómodos.

Pues déjame decirte que esto se puede evitar, no solo en cuanto a la forma de cocinarlos, sino también con ciertas conductas que tienen que ver con el estilo de vida. 

  • Masticar muy bien los alimentos.
  • No tomar bebidas carbonatadas.
  • Comer más despacio.
  •  Relajarse al comer.
  • Caminar durante 10 ó 15 minutos después de comer.
  • No masticar chicle o comer caramelos con sorbitol.
  • Beber bastante agua al día, ya que el agua ayuda al paso de la fibra a través del aparato digestivo.
  • También hay remedios naturales, como la infusión de  manzanilla, que contiene sustancias químicas que pueden ayudar a reducir los gases y la flatulencia, al relajar los músculos y producir cierta sedación.

Como ves, evitando ciertas cosas o poniendo en práctica estas sencillas prácticas, puedes decir adiós a los molestos gases el día que decidas comer legumbres.

Este potaje con soja texturizada, te lo recomiendo, pues quedó muy sustancioso, sabroso y lleno de energía.




Ingredientes:
- 300 gr de garbanzos lechosos.
- 50 gr de soja texturizada gruesa.
- 1 litro de agua.
- 2 hojas de laurel.
- 1 cebolla grande.
- 4 dientes de ajo.
- 1/2 pimiento verde.
- 2 zanahorias.
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
- 1/2 cucharadita de comino molido.
- 2 cucharaditas de pimentón agridulce de la Vera.
- 2 cucharadas de pasta de tomate (o 1/2 taza de tomate triturado).
- 2 cucharaditas de sal rosa del Himalaya.
- 1 pastilla de caldo vegetal.

Preparación:
  • Ponemos en remojo, con agua caliente y 1 cucharadita de sal, los garbanzos la noche anterior o durante unas 12 horas.
  • Al día siguiente, los escurrimos, los enjuagamos y los ponemos en la olla esprés con el litro de agua caliente, y las hojas de laurel. Tapamos la olla y hervimos los garbanzos durante 25 minutos, desde que sube el vapor. 
  • Mientras tanto, ponemos a hidratar la soja texturizada con agua caliente y vamos realizando un sofrito con las verduras, menos las zanahorias, que cortaremos en rodajas y reservaremos, de momento.
  • En una sartén con 3 cucharadas de aceite de oliva sofreímos la cebolla, los ajo y el pimiento verde, en trozos grandes. Hasta que comiencen a dorarse y pocharse. Después, verteremos todo el contenido de la sartén, incluido el aceite en el vaso de la batidora. Agregaremos la pasta de tomate o el tomate triturado y lo batimos todo bien, hasta obtener una crema.
  • Abrimos la olla, añadimos la crema de verduras, la soja texturizada hidratada y escurrido y el resto de los ingredientes.
  • Esto es, la sal, el comino, el pimentón, pastilla de caldo vegetal y las redondelas de zanahorias. Si está muy espeso ponemos algo más de agua, siempre caliente.
  • Llevamos al fuego, nuevamente y hervimos todo junto de 10 a 15 minutos, para que se integren todos los sabores y se ablanden la soja y las zanahorias. Probamos, rectificamos de sal, si es necesario y ya tenemos nuestro potaje vegano.

Espero que sigas cocinando, comiendo y fomentando el consumo de legumbres, una costumbre muy nuestra que no debemos perder. Nos vemos la semana que viene.

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Golden milk o leche dorada

jueves, 10 de enero de 2019



Un nuevo año, con nuevas recetas, como siempre cada jueves, pero  con las mismas ganas, ilusión y con un montón de proyectos e ideas para este querido blog, que tantas satisfacciones me da... espero no aburriros y, al contrario, engancharos a desear tener una alimentación más consciente, responsable y sobre todo respetuosa, con nosotros mismos, con los demás, con el medio ambiente, con los animales y el mundo en general... ¿qué, te animas a seguir a mi lado?

Vamos a comenzar con una sencilla receta, que quizás ya conozcas e incluso hayas tomado o tomes alguna que otra vez... yo te cuento que desde que la conozco, es mi merienda casi a diario, pues me encanta y sé que también he enganchado a más de una de mis hermanas, esta Navidad pasada. Así qué vamos a descubrir de qué se trata.



La leche dorada o golden milk, es un remedio que ha sido utilizado desde tiempos ancestrales en la Medicina Ayurveda; actualmente está de moda y todos quieren saber de qué se trata y para qué sirve... por eso, hoy os quiero hablar un poco de ella.

Por su color dorado pareciera que se trata de una bebida digna de los dioses del Olimpo, pero dejando mitologías y otras creencias a parte, lo cierto es que es una bebida que tomada regularmente, no solo es un placer por su aroma y sabor, sino que nos ayuda a desinflamar nuestro cuerpo gracias a la cúrcuma, la especia que le otorga sus propiedades y su color tan atractivo.

La cúrcuma también es considerada como un antibiótico natural, capaz de prevenir infecciones, mejorar la circulación y fluidificar las mucosidades, por lo que si, como yo, sois de los que en invierno no soltáis el pañuelo de papel..., por los constantes resfriados os vendrá de maravilla tomarla regularmente durante un tiempo.

La leche dorada es una bebida muy simple de preparar y muy reconfortante, sobre todo en los meses fríos; además su sabor es muy agradable y el aroma especiado que desprende también nos hace querer volar con la imaginación a países lejanos y exóticos como la India, lugar de donde proviene.

Lo mejor es tomarla recién hecha y caliente, a la mañana o por las noches, pues tiene propiedades relajantes que nos ayudan a prepararnos para  tener un sueño reparador.

Y tú, ¿conocías la leche o dorada? ¿La has tomado alguna vez? ¿Te he convencido para probarla? Cuéntame tu experiencia que estoy deseando saberla...


Ingredientes:
Para 2 tazas
- 500 ml de leche vegetal (almendras, soja, coco, avena, avellana, etc.).
- 1 cucharadita de cúrcuma en polvo o un trozo de cúrcuma fresca.
- 1/4 cucharadita de jengibre molido o un trozo de jengibre fresco.
- 1 ramita de canela y una pizca de canela molida para decorar.
- 2 granos de pimienta o una pizca de pimienta negra molida.
- Opcional: cardamomo, clavos, anís, etc.
- Miel o sirope de ágave para endulzar.

Preparación:
  • En un cazo ponemos la leche con las especias y llevamos a ebullición. Hervimos durante unos 5 minutos, a fuego lento removiendo de vez en cuando, para que las especias se mezclen y suelten su aroma. Dejamos infusionar otros 5 o 10 minutos, colamos y servimos. Podemos endulzar y decorar con canela molida. 

Nos vemos el jueves que viene con una nueva propuesta para sobrellevar este frío invierno. Hasta entonces, sed felices y disfrutad creando vuestra alimentación.

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P.D. PROPÓSITO Nº 1 PARA EL 2019: reeditar antiguas recetas, dándoles una nueva oportunidad... comenzamos con esta sencilla salsa de yogur vegana, ¿te la vas a perder?



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Galletas de mantequilla para los Reyes Magos

jueves, 3 de enero de 2019



El día de Reyes, ¡qué ilusión nos hacía cuando éramos chicos, a qué si! Al menos a mi me hacía una ilusión tremenda, los esperaba con ganas y deseos de recibir los regalitos que había pedido aquel año en la Carta... con unos nervios, que seguro que más de uno o una también pasabais, ¿a qué si? Ahora, que ya soy adulta, y que no he tenido la oportunidad de tener hijos... ya no lo vivo con las mismas ganas y expectativas, pues por vivir lejos de mi familia, y tener que trabajar, no puedo quedarme con mis sobrinos pequeños para vivir esa experiencia con ellos, pero qué le vamos a hacer. Eso sí, sigo yendo, si es posible a ver la cabalgata y recoger algún que otro caramelo, ¿eh?

Hoy os traigo una receta que perfectamente podréis realizar con vuestro hijos, si los tenéis, para recibir a los Reyes, es decir, para dejárselas preparadas, junto con una taza de chocolate, para que ellos se sirvan a gusto, pues después de toda la noche trabajando, seguro que están muy cansados y tienen que reponer fuerzas... es una receta, que seguramente muchos ya conocéis y soléis hacer en casa, y que yo, sinceramente, no había hecho nunca y me moría de ganas... galletas de mantequilla.

Se trata de una adaptación, fácil, rápida y riquísima de varias recetas que he ido recopilando de aquí y de allí. Estas galletas me recuerdan a las típicas galletas danesas que se pueden encontrar aún en muchos supermercados, y que solía comer mucho de adolescente, pero que hacía años que no probaba... A ver, mi dieta ha ido cambiando, pero este año he vuelto a lo tradicional en muchos sentidos y estoy rememorando recetas y sabores de mi niñez, pero ahora, a mi manera. Es el caso de estas estupendas galletas, que sin duda repetiré. Me han encantado, me han recordado a las de siempre y me voy cargada con una buena caja metálica para Sevilla, para compartir con mis hermanas, a la hora del café. ¿Te apuntas?



Esta receta es ideal, como ya he dicho más arriba, para hacer con niños, hacer galleta a ellos les encanta y si son tan fáciles como éstas, no debemos perder la oportunidad de implicarlos en la cocina, para tenerlos ocupados durante estos días, que quizás haga frío o nieve fuera... y no podamos salir, tanto como quisiéramos. Decidles que vamos a hacer galletas y veréis qué contentos se ponen. Además, estas galletas son un poco más saludables que las compradas, al no llevar colorantes ni conservantes,  y se mantienen frescas durante días, en una lata hermética y metálica, de toda la vida.




Ingredientes:
- 250 gr de harina de trigo.
- 100 gr de azúcar blanco (yo usé moreno).
- 100 gr de mantequilla (la mía de producción orgánica).
- 1 huevo de gallinas felices (el mío ecológico).
- 1 cucharadita de canela en polvo.
- 1 cucharadita de extracto de vainilla.
- 1 cucharadita de levadura en polvo (tipo Royal).
- 1 cucharada de fécula de maíz.
- Una pizca de sal.

Preparación:
  • En un bol, con unas varillas eléctricas cremamos o mezclamos la mantequilla cortada en cuadraditos con el azúcar. La mantequilla debe estar a temperatura ambiente.
  • Cuando estén bien integradas agregamos el huevo y el extracto de vainilla. Volvemos a mezclar bien.
  • Tamizamos los ingredientes sólidos: harina, canela, sal, levadura y fécula de maíz (esto hará que las galletas sigan blandas por dentro y crujientes por fuera), y mezclamos con una espátula con la crema anterior. No debemos amasar la masa, solo conseguir que todo se integre bien y ya está.
  • Envolvemos la masa con papel film y la llevamos a la nevera durante 30 minutos. Después, sacamos la masa, la dividimos en dos y extendemos con un rodillo en unos 5 mm. de espesor. Cortamos las galletas y las colocamos en una bandeja de horno, sobre papel vegetal.
  • Horneamos, con horno precalentado, a 180º C durante 10 o 12 minutos, hasta que sintamos el maravilloso olor que empieza a salir del horno y veamos los bordes doraditos y las galletas aún blanquitas por arriba. Es importante colocar la bandeja a media altura en el horno, así se harán de forma uniforme por ambos lados.
  • Dejamos enfriar nuestras galletas sobre una rejilla y guardamos en una lata hermética de metal.


Felices Reyes a todos y espero que si os habéis portado bien... os traigan muchos regalos, proyectos, salud, buenos deseos y esperanza para este Nuevo Año 2019.

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