Como hace unos días os enseñaba mi propia versión del Irish stew (estofado irlandés), no podía ser menos y acompañarlo con un rico pan de aquellas tierras también, así que aquí tenéis el Irish soda bread... el mejor pan que jamás hayáis probado.
Este otoño me ha dado por hacer pan y por todo lo irlandés, esta es la tercera receta que publico esta mes de aquella isla... y creo que más adelante vendrán más... jajaja! Además, me he unido al club de los "panarras" que deambulan por la red blogueril y estoy encantada.
Pero como soy curiosa y no estaba segura de si la palabra panarra existía en español o era un palabro inventado... allá que me fui al DRAE que tengo en el móvil y busqué el término y para mi asombro, panarra existe y en su primera acepción significa murciélago, y en la segunda, coloquialmente, significa hombre simple o tonto; así que soy la tonta del pan... jajaja!
Aunque no acabó ahí mi sorpresa pues aún descubrí que existe toda una página web denominada www.panarras.com, a la que quizás me una si sigo amasando de vez en cuando... no sé.
El caso es que al escribir esta entrada me acordé que a mi amiga Silvia, de Silbando aromas, le chifla, le disloca, le apasiona, le enloquece, le pirra, le encanta... en definitiva... se muere por el pan; así que allí que me fui a su blog a ver si, por aquellas casualidades de la vida, había publicado una receta sobre el pan de soda... y me agradó mucho comprobar que sí. Efectivamente, allí estaba aquel maravilloso pan de soda esperando ser descubierto... su versión es diferente a la mía y me ha encantado, por eso quiero dedicarle este post a ella, pues siendo una apasionada del pan, se lo merece.
Por otro lado, quiero deciros, al igual que apunta ella, que este pan está rico recién hecho cuando ya se ha entibiado, pero que al día siguiente se pone muy duro... Aunque eso no es problema, pues lo podemos utilizar en aquellos casos en los que nos apetezca comer un rico pan recién horneado para el desayuno, la merienda o la cena... por ejemplo. Y es que sin un buen pan no se puede comer... ¿a qué si? y, el de la panadería, a no ser que sea especial con harinas integrales (que no lo son realmente...) o con semillas o frutos secos, al pan diario me refiero, a esas barras que todos conocemos de pan blanco... son horribles!!!
Cuando compro pan, intento que sea alguno fuera de lo común y un día, la panadera de abajo de mi casa me preguntó porqué siempre me llevaba aquellos panes tan negros... y yo le dije que estaban más sabrosos y que tenían más fibra que el pan de harina blanca; aunque no por ello engordan menos... Por lo que desde aquél día cuando bajo a comprar pan, Vicki siempre me aconseja alguno de los "raros", jajaja! que, por lo general resultan ser más caros, así que no se pueden comprar todos los días... En fin, que el pan, como ya sabéis, es todo un mundo fascinante y por descubrir.
Este pan de soda irlandés se llama así porque la levadura ha sido sustituida por el bicarbonato sódico que al entrar en contacto con el ácido láctico de la mantequilla producen diminutas burbujas de dióxido de carbono lo que hace que el pan leve dentro del horno, sin necesidad de reposo. Esto también contribuye a que el pan se seque más rápidamente por lo que es conveniente comerlo tibio o tostado. En fin, que no os quiero dar una clase de química, pues no se me daba nada bien en el Insti... pero me ha gustado mucho saber el por qué de este pan que algunos llaman "rápido", pues en menos de una hora y media (tiempo de preparación, horneado y enfriado) podemos estar comiendo: PAN DEL BUENO!!
Ingredientes:
- 250 gr de harina blanca de trigo, y un poco más para espolvorear.
- 200 gr de harina integral de espelta (es la que yo tenía y me encanta, por cierto).
- 1 cucharadita de sal marina.
- 1 cucharadita de bicarbonato.
- 300 ml de buttermilk o suero de mantequilla (ahora os explico cómo hacer un sucedáneo que da bastante buen resultado).
Preparación:
- Precalentamos el horno a 200° C, calor arriba y abajo, y ponemos un papel vegetal sobre la bandeja.
- Echamos en un bol grande la harina de espelta y tamizamos la harina blanca, la sal y el bicarbonato sobre la integral. Mezclamos bien con una cuchara de palo y reservamos.
- Para hacer el buttermilk, o sucedáneo, mezclamos 300 ml de leche de soja, en mi caso, con una cucharada sopera y media de zumo de limón y lo dejamos reposar sin moverlo durante unos 10 o 15 minutos. Esto hará que la leche se corte y parezca suero de leche.
- En el bol donde teníamos la harina tamizada, vamos agregando poco a poco nuestra buttermilk o suero de mantequilla casero y mezclamos con una cuchara de palo. Es mejor no echar todo el líquido de una vez, sino poco a poco, para que vayamos viendo la consistencia de la masa.
- Espolvoreamos la encimera con un poco de harina, depositados encima nuestra masa y sin trabajarla demasiado vamos formando una masa que quede floja pero no húmeda.
- Una vez terminada la masa, hacemos una bola de unos 20 cm de diámetro y la colocamos sobre la bandeja del horno que teníamos preparada; le hacemos unos cortes en forma de cruz y la introducimos en el horno durante unos 30 o 35 minutos, hasta que al golpear la base con los nudillos el pan suene hueco.
- Entonces sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.













































