Irish soda bread (Pan irlandés).-

jueves, 15 de octubre de 2015






Como hace unos días os enseñaba mi propia versión del Irish stew (estofado irlandés), no podía ser menos y acompañarlo con un rico pan de aquellas tierras también, así que aquí tenéis el Irish soda bread... el mejor pan que jamás hayáis probado.

Este otoño me ha dado por hacer pan y por todo lo irlandés, esta es la tercera receta que publico esta mes de aquella isla... y creo que más adelante vendrán más... jajaja! Además, me he unido al club de los "panarras" que deambulan por la red blogueril y estoy encantada.

Pero como soy curiosa y no estaba segura de si la palabra panarra existía en español o era un palabro inventado... allá que me fui al DRAE que tengo en el móvil y busqué el término y para mi asombro, panarra existe y en su primera acepción significa murciélago, y en la segunda, coloquialmente, significa hombre simple o tonto; así que soy la tonta del pan... jajaja! 

Aunque no acabó ahí mi sorpresa pues aún descubrí que existe toda una página web denominada www.panarras.com, a la que quizás me una si sigo amasando de vez en cuando... no sé. 

El caso es que al escribir esta entrada me acordé que a mi amiga Silvia, de Silbando aromas, le chifla, le disloca, le apasiona, le enloquece, le pirra, le encanta... en definitiva... se muere por el pan; así que allí que me fui a su blog a ver si, por aquellas casualidades de la vida, había publicado una receta sobre el pan de soda... y me agradó mucho comprobar que sí. Efectivamente, allí estaba aquel maravilloso pan de soda esperando ser descubierto... su versión es diferente a la mía y me ha encantado, por eso quiero dedicarle este post a ella, pues siendo una apasionada del pan, se lo merece.




Por otro lado, quiero deciros, al igual que apunta ella, que este pan está rico recién hecho cuando ya se ha entibiado, pero que al día siguiente se pone muy duro... Aunque eso no es problema, pues lo podemos utilizar en aquellos casos en los que nos apetezca comer un rico pan recién horneado para el desayuno, la merienda o la cena... por ejemplo. Y es que sin un buen pan no se puede comer... ¿a qué si? y, el de la panadería, a no ser que sea especial con harinas integrales (que no lo son realmente...) o con semillas o frutos secos, al pan diario me refiero, a esas barras que todos conocemos de pan blanco... son horribles!!! 

Cuando compro pan, intento que sea alguno fuera de lo común y un día, la panadera de abajo de mi casa me preguntó porqué siempre me llevaba aquellos panes tan negros... y yo le dije que estaban más sabrosos y que tenían más fibra que el pan de harina blanca; aunque no por ello engordan menos... Por lo que desde aquél día cuando bajo a comprar pan, Vicki siempre me aconseja alguno de los "raros", jajaja! que, por lo general resultan ser más caros, así que no se pueden comprar todos los días... En fin, que el pan, como ya sabéis, es todo un mundo fascinante y por descubrir.



Este pan de soda irlandés se llama así porque la levadura ha sido sustituida por el bicarbonato sódico que al entrar en contacto con el ácido láctico de la mantequilla producen diminutas burbujas de dióxido de carbono lo que hace que el pan leve dentro del horno, sin necesidad de reposo. Esto también contribuye a que el pan se seque más rápidamente por lo que es conveniente comerlo tibio o tostado. En fin, que no os quiero dar una clase de química, pues no se me daba nada bien en el Insti... pero me ha gustado mucho saber el por qué de este pan que algunos llaman "rápido", pues en menos de una hora y media (tiempo de preparación, horneado y enfriado) podemos estar comiendo: PAN DEL BUENO!!

Y, ahora ¿os apetece meter las manos en harina? Pues vamos al lío.




Ingredientes:

- 250 gr de harina blanca de trigo, y un poco más para espolvorear.
- 200 gr de harina integral de espelta (es la que yo tenía y me encanta, por cierto).
- 1 cucharadita de sal marina.
- 1 cucharadita de bicarbonato.
- 300 ml de buttermilk o suero de mantequilla (ahora os explico cómo hacer un sucedáneo que da bastante buen resultado).



Preparación:
  • Precalentamos el horno a 200° C, calor arriba y abajo, y ponemos un papel vegetal sobre la bandeja.
  • Echamos en un bol grande la harina de espelta y tamizamos la harina blanca, la sal y el bicarbonato sobre la integral. Mezclamos bien con una cuchara de palo y reservamos.
  • Para hacer el buttermilk, o sucedáneo, mezclamos 300 ml de leche de soja, en mi caso,  con una cucharada sopera y media de zumo de limón y lo dejamos reposar sin moverlo durante unos 10 o 15  minutos. Esto hará que la leche se corte y parezca suero de leche.
  • En el bol donde teníamos la harina tamizada, vamos agregando poco a poco nuestra buttermilk o suero de mantequilla casero y mezclamos con una cuchara de palo. Es mejor no echar todo el líquido de una vez, sino poco a poco, para que vayamos viendo la consistencia de la masa. 
  • Espolvoreamos la encimera con un poco de harina, depositados encima nuestra masa y sin trabajarla demasiado vamos formando una masa que quede floja pero no húmeda. 
  • Una vez terminada la masa, hacemos una bola de unos 20 cm de diámetro y la colocamos sobre la bandeja del horno que teníamos preparada; le hacemos unos cortes en forma de cruz y la introducimos en el horno durante unos 30 o 35 minutos, hasta que al golpear la base con los nudillos el pan suene hueco. 
  • Entonces sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla. 





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Irish stew (estofado irlandés vegano)

lunes, 12 de octubre de 2015


¿Habéis visto la película Un arco iris de Corrie (A shine of Rainbows)?



Pocas veces he hablado de películas que he visto o me han gustado en el blog, creo que solo lo he hecho en dos ocasiones; cuando hablé de Criadas y señoras, e hice la famosa Mississippi mud pie, y cuando lo hice de Julie & Julia, y realicé la Vichyssoise.

Pues bien, hoy quiero recomendaros esta emotiva y entrañable película y mostraros mi propia versión adaptada a mi dieta vegetariana del conocido Irish stew o estofado irlandés, que era el plato preferido del pequeño protagonista de nuestro film.

Marie O' Donnell, una mujer alegre y bastante extravagante, decide adoptar a Thomas un niño huérfano muy introvertido y deseoso de recibir amor maternal. Ella se lo lleva a vivir a su pequeña granja en Corrie una islita remota frente a las costas de Irlanda. Desde el principio ella le enseña a amar la belleza de su isla natal y lo educa en el folclore local, que incluye "el secreto de las focas". Por su parte, su marido, no se adapta tan bien a convivir con el pequeño, pero pronto la situación dará un giro repentino... Uy, no os cuento más para que la podáis ver, pues seguro que os encantará.




Pues bien, en la película, Marie enseña a Thomas a cocinar el típico plato irlandés, el Irish stew (que es un estofado de cordero con hortalizas), así, que como sabéis que me encanta adaptar platos a mi forma de alimentarme... se me ocurrió preparar este rico estofado vegano al estilo irlandés; lo hago con mucho amor y respeto y espero que os guste, por favor, que no se me enfade ningún irlandés si estáis leyendo este post.


Ingredientes:

- 250 gr de escalopines es de soja y legumbres. También podéis hacerlo con trozos de gluten casero. 
- 1/2 taza de harina de trigo o también puede ser harina integral.
- 1 cebolla grande.
- 6 dientes de ajo.
- 3 ramas de apio.
- 2 zanahorias grandes.
- 3 patatas medianas.
- 250 gr de champiñones y un buen puñado de setas secas rehidratadas (yo usé rebozuelos, senderuelas, shiitake y champiñones negros chinos).
- 1 lata de cerveza negra sin alcohol, tipo Guiness.
- 3 o 4 tazas de caldo de verduras.
- Aceite de oliva, sal, pizca de pimienta negra molida (opcional), tomillo y romero secos o frescos bien picaditos, 1 cucharadita de cada uno.



Preparación:
  • Si no tenemos gluten preparado en casa habremos de hacerlo, o en último caso... comprar el que ya viene hecho y listo para consumir; pero me parece que es muy caro y no merece la pena. También podemos usar proteína de soja gruesa, si no queremos tomar gluten.
  • Una vez cortado en trozos más o menos de un bocado nuestro seitán (o gluten base) lo enharinamos y lo freímos en la olla en la que vamos a preparar nuestro estofado, hasta que esté bien doradito. Vamos sacando los trocitos y los depositamos en un plato con papel de cocina para que absorban el exceso de grasa. Es mejor hacerlo poco a poco para que la "carne" quede bien doradita por todos lados.
  • Una vez dorado el seitán o los escalopines de legumbres (que es lo que yo usé) agregamos la cebolla y los ajos a trocitos, además de un poco de más aceite si es necesario,  y los dejamos también que se ablanden y doren un poco. Ahora es el turno de agregar 1 cucharada de harina de la que nos había sobrado del rebozado, además del resto de hortalizas todo en pedazos de un bocado. Rehogamos unos minutos, para que todo se mezcle, y agregamos las setas, los champiñones a trozos y las patatas a cubos. Cubrimos con la cerveza negra sin alcohol, si la usáis con alcohol deberéis agregarla antes que las verduras para que el alcohol se evapore. También ponemos el caldo de verduras para completar el estofado. No debe quedar muy líquido, es mejor ir añadiendo poco a poco a medida que lo vamos encontrando que se seca. Por eso, os recomiendo que lo tengáis caliente a un costado e ir agregando cazo por cazo. Yo comencé con 3 tazas y al final, para recalentarlo tuve que añadirle la cuarta taza pues se había secado un poco.
  • En este punto debemos añadir los condimentos y un poco de sal y pimienta, si la usáis.
  • Dejamos el estofado hervir a fuego medio- lento durante unos 20 minutos hasta que las verduras y las patatas estén tiernas. Probar de sabor y si le falta sazón... agregamos una pizquita más de sal.

Os recomiendo que sirváis este estofado unas horas después de haberlo hecho o de un día para otro para que los sabores se asienten y quede más contundente y hogareño. Es una delicia casera en toda regla, un estofado como los de antes... aunque no llevaba carne, me recordaba a los que comía hechos por mi madre cuando era pequeña.


Tajine de tempeh con verduras

jueves, 8 de octubre de 2015






Hoy es una fecha importante en mi vida, pues es mi aniversario de boda: 11 años con el hombre que me completa, me apoya en todos mis proyectas, me apasiona, me mima y que también de vez en cuando me "tira de las orejas" si ve que me estoy equivocando... en fin, el hombre de mi vida!! Por eso, he querido preparar este plato que fue uno de los que descubrimos juntos en nuestro primer viaje.

He de confesar que en este plato he hecho un poco de trampa... pues se llama tajine, porque se cocina en un tajine, pero yo no tengo tajine... aunque no me faltan ganas de tenerlo, eh? Es más, me he puesto en campaña de buscar uno para comprarlo... pero no quiero uno cualquiera, me gustaría que fuera uno de barro, bonito, pintado... en fin, de los típicos que os podáis imaginar.


Tipos de tajine, imagen extraída de internet.

La primera vez que comí un tajine fue en Tánger (Marruecos), hace más de 10 años, fue de pollo con verduras y garbanzos y recuerdo que llevaba, calabaza y berenjena... Mmmm... qué rico estaba aquel plato, además fue la primera vez que probé el cous-cous y ya, desde entonces, me enamoré perdidamente de la cocina marroquí y su cultura. En aquel viaje lo pasamos genial mi marido y yo, nos montamos en camello, paseamos por el Zoco, visitamos una fábrica donde hacían alfombras preciosas a mano... qué solo podíamos mirar... y no tocar, ni mucho menos comprar... jajaja!!  Lo pasamos de maravilla y siempre recordamos aquella aventura moruna con deseos de volver... 

No sé si os lo he contado alguna vez pero adoro las especias y las hierbas aromáticas, la hierbabuena, el perejil, los aromas mediterráneos que me inspiran todos los ingredientes que elegí para este tajine... así que hoy por fin me he decidido a ponerlo en el blog. No lo había hecho antes con la esperanza de poder tener mi propio tajine, pero en vista de que aún no lo tengo... lo hice en una olla de barro que tengo y salió divinamente.





Los alimentos se fríen primero y luego se cocinan estofados a fuego muy lento. Para este menester, usé como os he dicho, una olla de barro y quedó un plato espectacular, aromático, exótico y que acompañado con el tradicional cous- cous nos encantó a todos.




Ingredientes:
- 250 gr de tempeh.
- 2 cebollas grandes.
- 2 zanahorias grandes.
- 1 pimiento rojo morrón.
- 1/2 coliflor en tallos.
- Un buen puñado de judías verdes.
- Un puñado de orejones secos (unas 8 unidades).
- Un puñado de pasas sultanas secas.
- Condimentos: sal, aceite de oliva virgen extra, Ras el Hanout (mezcla de especias árabes: cúrcuma, pimentón dulce, comino, etc.).
- Cous- cous integral para acompañar.



Preparación:
  • Lavamos, secamos y cortamos todas las verduras como más nos guste. Mejor a trozos medianos, para que no se deshagan al cocinarse. También cortamos el tempeh a trozos gruesos.
  • Empezamos rehogando la cebolla a juliana gruesa. Una vez empiece a ablandarse agregamos el tempeh y lo vamos dorando.
  • A continuación vamos agregando una a una las demás verduras y las vamos integrando en el estofado con una cuchara de madera: pimiento rojo a juliana, zanahorias a redondelas, coliflor en cabitos, judías verdes, orejones cortados a tiras y pasas sultanas enteras. 
  • Agregamos 1/2 litro de caldo de verduras, una buena cucharada sopera colmada de Ras el Hanout o las especias que más nos gusten y dejamos cocer la olla tapada a fuego medio-lento durante unos 30 o 40 minutos, hasta que el guiso esté tierno, meloso y aromático.
  • Mientras, en un momentito, preparamos el cous- cous, de la siguiente manera: ponemos en un bol grande una taza de cous- cous, aderezamos con sal y aceite de oliva, removemos para que todos los granos de sémola se impregnen un poco de aceite y lo cubrimos con la misma medida y un poquitín más de caldo vegetal hirviendo.  Tapamos con film transparente y dejamos reposar 5 minutos. Pasado este tiempo, lo airemos con un tenedor para que todos los granos queden sueltos. No volver a tapar el bol, para que el cous- cous no se humedezca.




Servir nuestro tajine de verduras con el cous- cous en un plato hondo y disfrutar...

Flor de huevo con coliflor en dos texturas y aceite de vainilla al estilo de Dario Barrio para CTC

lunes, 5 de octubre de 2015



09:00 horas, 5 de octubre de 2015... se da el pistoletazo de salida para que todos los participantes de este apasionante reto de Cooking the chef, salgamos a escena y publiquemos nuestras propuestas para el mes de septiembre.

Las chicas del equipo A (Aisha y Abril) nos propusieron cocinar o inspirarnos, en esta ocasión, algún plato de un chef que no conocía: Darío Barrio, pero del que me ha encantado conocer su estilo y su cocina... Se trata de platos sencillos, sin complicaciones y muy sanos;  lástima que por un trágico accidente, este gran chef español, ya no esté entre nosotros; pero podéis conocer más detalles de su trayectoria en el blog anfitrión. 


Darío Barrio (Chef)


Después de indagar sobre él, encontré esta rica e innovadora receta que fue un "amor a primera vista!" por eso me dispuse a hacerla, para participar en el reto. Espero que la disfrutéis, que os guste y os animéis a hacerla, pues es muy fácil y está increíble. Aunque, si no recuerdo mal, ya hice "coliflor frita" en otra ocasión, aunque esta receta y presentación no tienen nada que ver.

Para la espuma de coliflor, Darío usa un sifón de cocina... pero yo no tengo, así que me las ingenié e hice lo que pude, quedando al final una espuma bastante aceptable y rica, aunque no fuera con sifón, Pero creo que lo más importante es la imaginación, el sabor y la presentación, cuando te falta algún recurso...




Ingredientes:

Para la coliflor rehogada
- 250 gr de coliflor al vapor.
- 60 gr de pan rallado grueso (migas de pan).
- 1 cucharada sopera de perejil fresco picado.
- 10 gr de margarina vegetal.

Para los huevos (en flor)
- 1 huevo por persona.
- Sal y aceite de oliva.

Para la espuma o aire de coliflor
- 250 gr de coliflor al vapor.
- 125 ml de nata líquida (usé vegetal de soja).
- 10 ml de aceite de oliva virgen extra.
- Pizca de sal y pimienta negra molida.

Para el aceite de vainilla
- 50 ml de aceite de oliva virgen extra.
- 1 vaina de vainilla (las semillas).



Preparación:
  • En primer lugar limpiamos la coliflor y sacamos los arbolitos. Los ponemos en una olla grande con el accesorio difusor del vapor y dejamos que se haga en unos 10 o 12 minutos, más o menos. Una vez hecha la apartamos y la reservamos.
  • Ahora vamos a hacer las "flores de huevo"; para eso tenemos que poner un bol pequeños y forrarlo con papel film suficiente para después poder hacer un paquetito. Echamos el huevo, un poco de aceite y pizca de sal y cerramos los paquetitos con un nudo. Así el huevo se hará escalfado pero en forma de flor. Ponemos a hervir un cazo con agua y cuando empiece a hervir metemos nuestros huevos. Los dejamos 5 minutos.
  • Mientras haremos la espuma de coliflor. En el vaso de la batidora mezclamos la mitad de la colifor (unos 250 gr.) con la nata vegetal, toque de sal, pimienta (opcional) y el aceite. Batimos bien para que la crema se airee... podéis hacerlo primero con la batidora y luego con las varillas eléctricas para darle más volumen y quedo con una textura parecida a la espuma.
  • Por último nos queda hacer el aceite de vainilla. Nada más sencillo como mezclar el aceite y las semillas de la vaina de vainilla.
  • Ahora sí, rehogamos la coliflor restante en una sartén con la margarina; cuando comience a tomar color agregamos las migas de pan (o pan rallado) para que se mezcle bien con la margarina y la coliflor y por último un toque de perejil fresco picado y pizca de sal.
  • Vamos a montar el plato... En el fondo colocamos la crema o espuma de coliflor,  encima nuestra "coliflor frita" y la flor de huevo coronando todo. Echamos un hilo de aceite de vainilla y servimos caliente. Adornamos con unas hojitas verdes de perejil y listo para degustar.



No os podéis imaginar el olor tan rico que desprenderá vuestro aceite de vainilla... os animo a preparar este plato, sencillo, pero vistoso a la vez. Digno de un restaurante de 5 tenedores... el de cada una de nuestra casas... un saludo y hasta muy prontito!!


 cooking the chef

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Chupe verde con amaranto.-

jueves, 1 de octubre de 2015






El chupe es un plato originario y típico de Perú y se trata de una sopa muy consistente, que generalmente lleva carne, pescado, marisco o pollo; pero también se pueden encontrar versiones vegetarianas como ésta que he preparado. No conocía el plato, hasta que me puse a investigar para poder realizar una receta con el amaranto o la kiwicha, este pequeñito y nutritivo cereal que me trajo mi sobrina, de regalo, desde Perú.





El amaranto (del griego ἀμάραντος, "que no se marchita") es un pequeño, pero poderoso cereal lleno de buenos nutrientes y con más calcio que la leche de vaca, por ejemplo. Este vegetal tiene tantos beneficios que ha llegado a ser, alimento de astronautas.

Al igual que la quínoa, el amaranto fue seleccionado por la NASA para alimentar a los astronautas por su alto valor nutritivo, por su aprovechamiento integral, por la brevedad de su ciclo de cultivo y por su capacidad de crecer en condiciones adversas. Por todo ello, fue calificado por la NASA como cultivo CELSS (Controlled Ecological Life Support System: la planta remueve el dióxido de carbono de la atmósfera y, al mismo tiempo, genera alimentos, oxígeno y agua para los astronautas). El amaranto pasó a ser cultivado en los viajes espaciales desde 1985. Ese año, el amaranto germinó y floreció en el espacio durante el vuelo orbital de la nave Atlantis. El propulsor de este hecho fue el Dr. Rodolfo Neri Vela, primer astronauta mexicano. No conocía todos estos detalles sobre este cereal, así que si te interesa puedes leer más aquí.



El amaranto, también fue una planta de alta consideración en los pueblos precolombinos, sobretodo entre los mayas, aztecas e incas; éstos últimos lo denominaban "kiwicha" que significa "pequeño gigante", por sus poderes curativos. En la época prehispánica los amarantos se sembraban en los huertos familiares, pues de él se alimentaban familias completas y las demás personas de todos los estratos sociales. El amaranto era, por tanto, un cereal muy apreciado y consumido.

Este que usé en la receta está muy viajado... pues me lo trajo Beatriz, que estuvo de vacaciones en Perú, el pasado mes de agosto y necesitaba buscar una receta a la altura de las circunstancias y del ingrediente protagonista... todavía me queda como una taza más de esta ricura así que pronto realizaré alguna otra cosita con él.

Si queréis preparar esta rica y diferente sopa, no lo dudéis, pues el amaranto se puede encontrar fácilmente en tiendas de alimentación natural y dietéticas.




Ingredientes:

- 1/2 taza de amaranto o kiwicha, ya cocido.
- 2 l. de caldo de verduras casero.
- 1 taza de espinacas congeladas o un manojo de espinacas frescas.
- 2 o 3 patatas.
- 1 taza de leche evaporada.
- 1 quesito fresco (usé tipo burgos).
- 1 o 2 huevos duros picados.
- Sal y ajo en polvo.



Preparación:
  • Hacemos un buen caldo de verduras como os he explicado otras veces. Una vez hecho lo colamos y lo ponemos en una olla con la patata cortadas a cubitos,  el amaranto ya cocido (se cuece con el doble de agua en unos 15 minutos) y las espinacas molidas con una taza de agua. Agregar una pizca de sal y 1 cucharadita de ajo en polvo.
  • Cuando las patatas estén tiernas agregamos la leche evaporada. Removemos unos minutos y retiramos del fuego.
  • Mientras, habremos cocidos los huevos y desmigado el queso en un plato con un tenedor.
  • Servimos nuestros chupe en un plato hondo, acompañado del queso desmigado y unos trocitos de huevo duro por encima. 




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