Pan rústico de remolacha

jueves, 8 de noviembre de 2018



Con lo frío que está siendo este otoño, no me digáis que no apetece ponerse a hacer pan y repostería a todas horas... ya sé que ésta es una afirmación retórica, pues no hay más que ver la blogosfera para ver como nuestros hornos y cocinas no paran de funcionar, sacando a nuestras mesas manjares a diario de lo más pintorescos, aromáticos, ricos y otoñales.

Hacia mucho tiempo que no publicaba una receta de pan y me apetecía mucho. Pues amasar me fascina, me relaja y me inspira;  y más el olor del pan recién horneado, eso no tiene punto de comparación con nada, es alucinante. Y engancha. No es que no haya hecho algún que otro pan en todo este tiempo... sino que no me parecían interesantes para publicarlos, hasta que hice éste con harina de espelta, semolina y remolacha. Su miga, ya la veis, es esponjosa (casi como si se tratara de un bizcocho), es suave, es tierno, es aromático y muy, muy jugoso y sabroso. Es uno de los mejores panes que he probado en mucho tiempo... La receta salió, en serio, sobre la marcha. Reconstruyendo varias recetas de pan que ya tengo publicadas en el blog y lanzándome a la piscina probando a mezclar varios restos de harinas y sémolas que tenía en la despensa y había que acabarlos, sí o sí.

La excusa perfecta para hacer este pan la tuvo un botecito de mermelada de pétalos de rosa, una mermelada gourmet, que me regaló mi querida amiga Iolanda. Ella me dijo que es una delicatessen rumana, pues es de este país y estoy segura de que lo es, pues está deliciosa, es fresca, aromática, y para nada empalagosa, al contrario es dulce en la justa medida y te deja un sabor muy agradable en el paladar al comerla, acompañando este rico pan.

Nunca había probado el pan de remolacha, y qué queréis que os dicha... se ha convertido en mi favorito, con diferencia y llevando la delantera con muchos otros. Os animo a probarlo, que os va a encantar. Es el pan perfecto para desayunar el fin de semana, sin prisas, con una buena margarina o mantequilla y su mermelada correspondiente. Mmmm... solo de pensarlo se me hace la boca agua.




Es una tarea muy gratificante y agradecida el amasar y hornear tu propio pan, así que si aún no lo has intentado, te aconsejo que lo hagas cuanto antes. No te arrepentirás. ¿Qué, te animas a meter las manos en la masa? Pues vamos a ello.



Ingredientes:
- 300 gr de harina de fuerza.
- 200 gr de harina de espelta.
- 100 gr de sémolina (sémola de trigo duro).
- 315 ml de agua templada.
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
- 1 sobre de levadura para pan (instantánea, 7 gr).
- 1 cucharadita de azúcar integral de caña o azúcar de coco.
- 1 cucharada de sal rosa del Himalaya.
- 1 remolacha mediana fresca, rallada.

Preparación:
  • En un bol grande mezclamos la harina de fuerza y la harina de espelta, tamizadas, con la sal.
  • En una taza grande mezclamos el agua, el azúcar y la levadura instantánea.
  • Hacemos un hueco en el centro de las harinas y al rededor colocamos la remolacha rallada. En el centro vertemos el líquido y las dos cucharadas de aceite de oliva. Comenzamos a mezclar con un tenedor de dentro hacia a fuera, hasta lograr integrar todo. 
  • Vertemos la pasta en la encimera espolvoreada con la semolina y vamos amasando hasta integrarla por completo. De 5' a 10'. 
  • A continuación, devolvemos la masa al bol, previamente engrasado con aceite de oliva, y lo tapamos con un film transparente. Dejamos leudar por dos horas, en un cálido y fueras de las corrientes de aire. Yo lo pongo dentro del horno, solo con la luz encendida.
  • Sacamos el bol, del horno, una vez pasadas las dos horas y lo encendemos, para precalentarlos a 180º C. 
  • Mientras se caliente el horno, desgasificamos la masa y la dividimos en dos, si queremos hacer dos panes. Yo los puse en dos moldes metálicos, tipo bol, para darles forma redonda, pero lo podemos hacer, perfectamente sin molde. Solo dándoles forma redonda y dándole un corte en cruz en el centro. Pintamos con agua y espolvoreamos con harina de fuerza o de espelta por encima.
  • Llevamos al horno y horneamos durante 35' a 40';  5' a 200ºC y el resto del tiempo a 180ºC, hasta que estén dorados y al golpearlos por la parte inferior suenen a hueco.


Me despido, deseando dar un buen mordisco a esta rico pan y nos vemos la semana que viene... hasta entonces, sed felices, y cocinad para los que más os quieren.

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11 comentarios:

  1. El pan tiene una vista que engancha, más aún con esa mermelada por encima. Yo no me he atrevido nunca a amasarlo, pero sí que me gusta un buen pan casero, a veces hasta comerlo solo. Los experimentos pueden salir bien o menos bien; yo pienso que si se disfruta con ellos y al final el resultado es bueno, merece la pena intentarlos.
    Un beso.

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  2. ¡¡Oh, Pilar, qué pinta tan estupenda!! Visualmente es precioso, con esos tonos rosáceos en su interior, y si además de bonito, me dices que está riquísimo, pues que me acabo de enamorar de este bellísimo pan. Y lo acompañas de una mermelada de pétalos de rosa, pues que el flechazo es mayor, no me digas que no es un desayuno de lo más romántico.
    Estoy contigo, no hay nada como el olor que desprende un pan recién horneado, y la satisfacción de saber que lo has elaborado con tus propias manos, no tiene precio. Sin duda, este pan merecía ser publicado y con todos los honores. Besitos.

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  3. Doy fe que la mermelada de Pétalos de Rosa es una auténtica delicia, no hace mucho Beatriz me regaló un tarro, y la dosifiqué con cuenta gotas, ya sé que tu no comes cosas de origen animal, pero con un Foie mi-cuit y nos granos de sal de Camargue, es una auténtica locura, seguro no, segurísimo que con este tu pan, debe estar de muerte, así que ya sé lo que me voy a pedir por navidad, jajaja.
    Besitos.
    PD: Esa foto de portada es alucinante ♥

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  4. Hola Pilar, menudo pan, te ha quedado muy bonito además de buenísimo, se nota a la miga jeje. Es sorprendente lo de echar remolacha al pan, nunca se me hubiera ocurrido pero viendo tu resultado no hay ninguna duda de que queda genial. ¡Pintaza de la buena! Yo me lo como encantada con tu mermelada tan especial, tu amiga te hizo un regalo muy lindo, a mi me encanta que me regalen ese tipo de cosas, las disfruto un montón. Pero también me uno a tu hermana y pienso que con un "bon foie gras mi-cuit" estaría estupendo igualmente, ¡jajaja! ¡Un besazo guapi!

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  5. Vaya colorido tiene ese pan ,sin duda ha sido mas que un buen acierto que te lanzaras hacerlo sin una receta concreta y guiandote por tu instinto con las recetas que tienes de otros panes.
    Se ve divinisimo y no dudo lo mas minimo que este de rexupete con esa mermelada que te ha regalado tu amiga o solo uummmm.
    Bicos mil y feliz finde wapa.

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  6. Que maravilla de pan........no solo por la miga perfecta sino por el color tan bonito,desde luego para disfrutar el fin de semana de el sin prisas.......
    Muchos besitos¡¡¡

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  7. Hola, la mermelada de pétalos la probé hace mucho y estoy tentada a hacerla, a ver si encuentro los pétalos. Pero el pan es una aravilla, para aplaudirte y darte un beso de los grndes!!!

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  8. Me ha encantado como se ve el corte de tu pan :-))
    Un saludito

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  9. Cualquiera diría que ha salido de la improvisación Pilar ¡ese día estabas más que inspirada reina! Tiene un color precioso y la forma me encanta ¡seguro que es todo un gustazo disfrutar de este pan!

    ¡Besos mil!

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  10. Pilar te digo que este pan pensé en un inicio que eran dos masas una con remolacha y otra sin, luego analizando bien la miga y leyendo tu receta son los pedazos de ralladura de remolacha perfectamente repartidos. Qué bonito te ha quedado, te entiendo cuando dices que no publicas muchos panes, me pasa lo mismo porque suelo hacer el mismo siempre, esa fórmula con la que te casas o sencillamente le haces pocos cambios como poner más o menos semillas, en fin. Por acá el calor empieza a sentirse con más fuerza y yo terca siempre, prendo el horno a veces todo el día, eso sí toca abrir ventanas y ojalá que esté haciendo un viento estupendo que refresque el apartamento, pero es que sin mi pan de masa madre no me veo, jajajjaja concuerdo contigo, una vez te metes en el mundo de los panes y su magia es difícil dejar de hacerlos. Te quedo una miga esponjosa que ya quisiera poder saborear y sentir su aroma, nada más rico que el aroma del pan hecho en casa, para provocar a los vecinos. Besos

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