La "fougasse" de la Provenza

jueves, 7 de abril de 2016





Con la llegada del otoño las callejuelas empedradas de su barrio se volvían, a la caída de la tarde, algo más oscuras. A través de los pequeños escaparates de algunas tiendecillas y restaurantes se podían observar estampas de la vida cotidiana.
Una pareja que mientras tomaban su cappuccino, entrelazaban las manos a través de la mesa mirándose el uno al otro y recordando el momento, en ese mismo Caffé, en que se conocieron y se prometieron amor eterno. O esa madre afanosa y esmerada que intentaba entretener a su bebé con un sonajero barato mientras, en la otra mano, sostenía su teléfono móvil pegado a la oreja y no paraba de hablar y hablar quizá con alguna amiga u otra madre también solícita. También estaba,  el signore Fabrizio, que como cada tarde había bajado, impecablemente vestido con su traje gris y corbata para leer el periódico, sentado en la mesa de la esquina, a la vez que sujetaba su pipa vacía, que antaño fumara, cómo le gustaba el contacto de la madera brillante y pulida de su vieja compañera, aquella que tantas veces había encendido, y que ya solo le servía para entretenerse. Y Aldo, al frente, acomodando las cestas de sus frutas y verduras siempre frescas y aromáticas.

A ella le encantaba mirar las preciosas filas de naranjas, tomates o pimientos que cada día meticulosamente, el tendero y su esposa, Ángela, exponían en su pequeña verdulería y sobre todo le gustaba el sabor de los productos recién cosechados, que ellos se dedicaban a cultivar, los fines de semana, en su propia huerta.

Era aquella hora cuando más actividad había en calles y plazas, gente que iba y venía, que volvían del trabajo y entraban a comprar algo de última hora para la cena, Entonces, le llegó el inconfundible e irresistible olor a pizza recién horneada de la trattoria de Giovanni que desde hacía más de treinta años horneaba cada día pizzas, focaccias y fougasses,  con masa finísima y crujiente en su horno a leña como lo hacían su abuelo y su padre. Uy... cuántas historias le había contado su amigo mientras disfrutaba de un trozo de pizza al taglio, y supo que no podría resistirse así que se dispuso a entrar para llevarse una buena porción para la cena. 
Texto: Pilar Cabello.
La Olla Vegetariana, 2016



Hacía tiempo, desde el otoño pasado, que no publicaba ningún relato; hoy me inspiraron las musas y os dejo éste, espero que lo disfrutéis mientras saboreáis un trozo de pizza...

La masa es rapidísima de hacer, sin amasar y muy sabrosa a la vez que esponjosa y aromática; de todas las masas de pizzas que he probado, de momento, ésta es de las mejores, además con la harina ecológica de espelta semi-integral que me obsequiaron en Conasi estoy encantada. No olvidéis echar un vistazo a su tienda on line tienen una variedad de productos fantástica.



Ingredientes:
Para la masa batida
- 100 gr de harina semi-integral de espelta, cortesía de Conasi.
- 150 gr de harina blanca de buena calidad.
- 1 cucharadita pequeña rasa de levadura para panadería, cortesía de Conasi.
- 1 cucharadita pequeña rasa de sal rosa del Himalaya.
- 1 cucharadita pequeña rasa de azúcar integral de caña.
- 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra.
- 150 ml de leche de soja sin azúcar añadido.

Para la "fougasse"
- 2 cucharadas soperas rasas de hierbas provenzales secas: perejil, cebollino, perifollo, albahaca y estragón.
- 1/2 cebolla finamente picada.
- Aceite de oliva virgen extra en cantidad necesaria.
- 1 bola de mozzarella fresca a cuadraditos (este ingrediente es opcional), se puede omitir para hacer nuestra "fougasse" vegana.


Preparación:
  • En el procesador de alimentos, Thermomix (si tenéis), o amasadora mezclamos la harina de espelta, la sal, la levadura, el azúcar, el aceite y la leche. Después vamos añadiendo a cucharadas la harina blanca, mientras la máquina va haciendo el trabajo de amasado hasta que se forme una bola. Apagamos el aparato y con las manos engrasadas de aceite sacamos la masa y le damos forma de bola en la encimara. 
  • Tapamos con un paño limpio y dejamos descansar la masa de 10 a 15 minutos, mientras que preparamos el resto de los ingredientes.
  • Picamos muy fina la cebolla y la mezclamos con las hierbas provenzales, el aceite que necesitemos y una pizca de sal. Dejamos descansar.
  • Picamos la mozzarella fresca muy pequeñita en dados y reservamos.
  • Pasados los 10 o 15 minutos de reposo de la masa, nos volvemos a engrasar las manos y la pizzera y extendemos la masa con la palma de la manos del centro hacia los extremos para cubrir toda la superficie. Tapamos con un paño limpio y dejamos que leude la masa durante una media hora, más o menos.
  • Cubrimos con la mezcla de "fougasse" y la mozzarella. Llevamos al horno a 200º durante 10 o 15 minutos o hasta que esté crujiente y dorada nuestra pizza.








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Trigo tierno con puré de manzanas inspirado en Carme Ruscalleda para CTC

martes, 5 de abril de 2016






Cada mes me fascina más el reto de Cooking the Chef; en seguida que recibo el nuevo o la nueva chef propuesta para ese mes me pongo manos a la obra para buscar una receta y prepararla; aunque reconozco que este mes casi no llego... y no ha sido por falta de ganas, sino por falta de tiempo, como otras muchas veces. 

En esta ocasión, Aisha y Abril, de nuevo, nos proponen  a una magnífica chef, Carme Ruscalleda, que en la actualidad es la única mujer del mundo que posee siete estrellas de la Guía Michelín, tres por su restaurante Sant Pau en Sant Pol de Mar (Barcelona), dos por Moments, en Barcelona al frente de cuyas cocinas se encuentra su hijo Raül Balham y dos más por el restaurante Sant Pau en Tokio.
En España es la cocinera con más estrellas de la Guía Michelín y cuenta además con la máxima calificación (tres soles) de la Guía Campsa-Repsol. Su cocina está fundamentada en la tradicional cocina catalana, pero dando siempre un toque de modernidad. El hecho de abrir un restaurante en Japón, y sus consecuentes viajes al país, ha hecho que se interese por algunas técnicas culinarias de ese país, adaptándolas a la cocina y productos catalanes. Además también se preocupa mucho porque su cocina sea saludable y asequible a todos los públicos.



Me he decantado, aunque nos sabía muy bien cuál elegir, pues tenía muchas posibilidades, por un plato sencillo y que podemos incorporar, sin problemas, a nuestra cocina del día a día... haciendo que el momento de la comida o la cena sea toda una celebración.
La receta está inspirada en una parecida de su libro La cocina mediterránea de Carme Ruscalleda, así que espero que os guste y lo probéis pues es muy fácil de preparar y está exquisito, además de ser muy saludable.


Ingredientes:
- 250 gr de trigo tierno.
- 20 ml de cerveza sin alcohol.
- Una cucharadita de hierbabuena seca.
- Una cucharadita de orégano seco.
- Unas hebras de azafrán.
- 2 manzanas golden.
- 75 gr de nueces de macadamia.
- Aceite de oliva virgen extra, pimienta blanca, margarina vegetal y sal. 


Preparación:
  • Ponemos  un litro de agua en una olla y añadimos la cerveza, unas hebras de azafrán y un poco de sal. Cuando el agua empiece a hervir, añadimos el trigo y dejamos cocer unos 15 minutos, después,  retiramos la olla del fuego y colamos el trigo, lo refrescamos bajo el chorro de agua fría y reservamos.
  • Pelamos y troceamos las dos manzanas, a continuación, las salteamos en una sartén con un poco de aceite de oliva y un poco de margarina vegetal hasta que veamos que se han cocido y tienen una textura blanda, ahora lo echamos en el  vaso de la batidora y añadimos las nueces de macadamia. Trituramos todo y pasamos la crema por un colador para eliminar el exceso de agua y obtener un puré fino y compacto. Terminamos condimentando el puré con un poco de sal, pimienta blanca y orégano con hierbabuena secos por encima. Se puede comer tal cual o como guarnición.

Como siempre os invito a visitar el blog de Cooking the Chef y ver los enlaces de mis compañeras a cada una de sus recetas, pues es todo un espectáculo digno de admiración, el esfuerzo, dedicación y mimo con que cada una preparamos, cada mes, este evento. Besos...





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Puerros de primavera.-

jueves, 31 de marzo de 2016




Seis puerros baby es lo que nuestro huerto ha dado esta primavera. Son los primeros que cultivamos y, aunque pequeñitos, son aromáticos, ecológicos y tiernos... así que se merecían que los tratara de una forma muy especial y, por ello me dediqué a buscar una receta digna de tan buena materia prima y, además,  en la que el puerro fuera el protagonista absoluto, y creo que lo he conseguido. 

La salsa que los baña tiene un sabor fresco y delicioso, que saca lo mejor de los puerros, sin opacar su rico sabor y aroma, así que es perfecta para este tipo de verduras... y para otras, pues cómo con la cantidad que os doy sale bastante salsa, aprovechad para hacer otras verduras al vapor como brócoli o coliflor y disfrutadlas con esta estupenda salsa, que sin duda os recomiendo.




Para esta primavera, prácticamente recién estrenada, las chicas del Recetario Mañoso han propuesto tres ingredientes, al igual que hicieron el pasado invierno y he querido participar usando una verdura típicamente primaveral, aunque la encontremos todo el año en el mercado... los puerros.



Os aconsejo que, aunque en los supermercados tenemos a nuestro alcance, todo el año, un sin fin de productos frescos, no dejéis pasar la oportunidad de buscar algún agricultor de vuestra zona que os pueda proveer de verduras y hortalizas frescas y de temporada recién cosechadas, pues no tienen ni punto de comparación con las que normalmente estamos habituados. 

El puerro ayuda a disminuir la presión arterial y a mejorar el funcionamiento del sistema circulatorio, por esto, es un alimento recomendado para personas que padecen de hipertensión. Además, ayuda a fortalecer el sistema inmunológico, gracias a la vitamina C que contiene. Por otra parte, la gran cantidad de fibra que aporta el puerro ayuda a regular el transito intestinal y el magnesio le otorga un suave efecto laxante que previene el estreñimiento... y no tenemos que olvidarnos de que el puerro también ayuda a disminuir el colesterol, por lo que aumentar el consumo de puerro en nuestra dieta no trae más que ventajas.



En fin que ya que el puerro es una gran verdura, aunque muchas veces actúa como ingrediente secundario en nuestras recetas, hoy vamos a darle todo el protagonismo que se merece... ¿me seguís?

Ingredientes:
- 6 o 7 puerros de tamaño baby (o pequeños, no demasiado gruesos).
- 2 cucharadas soperas de fécula de maíz. 
- 2 cucharaditas de azúcar.
- 2 yemas de huevo ecológico.
- El zumo de un limón.
- Sal y pimienta negra recién molida.



Preparación:
  • Recortamos las hojas de los puerros, los abrimos a lo largo y los enjuagamos para quitarles la tierra que puedan tener. A continuación, los ponemos en una olla grande, preferentemente que quepan acostados, y los cubrimos de agua con una cucharadita de sal. Los hervimos durante 4 o 5 minutos hasta que estén tiernos. Los sacamos con cuidado y los dejamos escurrir sobre papel de cocina. Después los acomodamos en la bandeja en la que los vayamos a presentar.
  • Ahora vamos con la salsa que es muy sencilla de hacer. En un bol disolvemos la fécula de maíz con un chorrito de agua fría. Después la vertemos en un cazo donde habremos puesto una taza del caldo de haber hervido los puerros y removemos con unas varillas hasta obtener una salsa ligeramente espesa. La retiramos del fuego y dejamos enfriar casi por completo. No olvidemos agregar el azúcar para que se disuelva en el salsa.
  • Seguidamente, mezclamos las dos yemas de huevo en el zumo de limón. Volvemos a poner la salsa al fuego, ahora muy bajo y lento, y vertemos poco a poco, los huevos con el limón, dentro de la salsa hasta integrar totalmente, debe calentarse pero no llegar a hervir para que no cuaje.
  • Una vez haya espesado, retiramos el cazo del fuego y seguimos removiendo durante un minuto más. Probamos de sal o azúcar (para que no esté muy ácida) y dejamos templar. Una vez templada la salsa bañamos nuestros puerros con ella y decoramos con un poco de pimienta negra recién molida. Dejamos enfriar en la nevera hasta el momento de servir y a disfrutar...








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Ensalada templada de zanahorias y remolacha.-

jueves, 24 de marzo de 2016



El 3 de marzo salió publicada, por primera vez en español, la revista Slowly Veggie cocina vegana y vegetaria y, como ya la conocía en su versión en inglés, decidí comprármela para ver qué tal. Hoy os quiero enseñar una de las recetas veganas que vienen entre sus páginas y también quisiera escribir una breve reseña de lo que me ha parecido dicha publicación.


La revista Slowly veggie está dividida en tres partes: vegetariana (ovolactovegetariana), vegana y postres y contiene más de 30 recetas en este número. Además se publica cada dos meses, por lo que tenemos tiempo de ojearla y hacer las ricas recetas que se incluyen entres sus páginas.

Personalmente me han encantado los detalles tanto en las recetas como en las presentaciones, todas magníficas y muy inspiradoras. Se nota el gran equipo de trabajo que tiene detrás tanto de chef internacionales como de fotografía, estilismo, redacción o impresión.

El surtido de recetas es amplio y variado, además de estar explicadas de forma sencilla y de estar realizadas con ingredientes fáciles de conseguir o, por lo menos, fácilmente sustituibles.

El estilo de cocina que presentan me ha recordado a la cocina nórdica, del norte de Europa, e inglesa de tipo vegetariano y solo le pondría una pega... que en muchas recetas se usa el huevo, alimento que yo también consumo, pero que en algunas preparaciones se podrían sustituir y hacer, así, el plato vegano, para rendir más tributo a su nombre si cabe... Por lo demás, os la recomiendo, pues ya seáis veganos, vegetarianos u omnívoros... encontraréis una gran variedad de recetas para inspiraros y deleitaros las papilas gustativas.



Ingredientes:
- Un manojo de zanahorias de tamaño pequeñito.
- 4 o 5 remolachas de tamaño pequeñito.
- Para el aderezo al horneaarlas: 5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, 50 ml de caldo de verduras, 3 dientes de ajo, una cucharadita de tomillo (si es fresco mejor), 1 cucharada sopera de semillas de anís y sal al gusto.
- Para el aliño: 3 cucharadas soperas de tahina o crema de sésamo, zumo de un limón, ralladura de 1/2 limón, 200 ml de nata vegetal, sal y pimienta negra molida al gusto.
- Semillas de sésamo para decorar.


Preparación:
  • Precalentamos el horno a 200º C.
  • Lavamos las  zanahorias y las remolachas y las pelamos. Las cortamos a lo largo en sentido longitudinal.
  • Mezclamos el aceite de oliva y el caldo vegetal junto el ajo prenssado, el tomillo, la sal y las emillas de anís. Ponemos las verduras en una fuente de horno y las enbardurnamos bien del aderezo que hemos preparado. Tapamos la fuente con papel de aluminio y lo llevamos al horno durante unos 35 minutos. Las verduras deben quedar hechas pero al dente.
  • Mientras preparamos en un bol el aliño mezclando todos los ingredientes arriba descritos. 
  • Vertemos este aliño en el fondo de la fuente donde vamos a presentar nuestras ensalada y por encima disponemos las verduras horneadas y decoramos con semillas de sésamo y hojitas de perejil, por ejemplo. Se puede comer templado o frío.


Con esta receta me despido de vosotros por unos días... nos vemos el jueves que viene, feliz semana a todos...



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Torrijas... AL HORNO.

lunes, 21 de marzo de 2016



En estas fechas las calles de Sevilla, mi tierra, se llenan de cofradías, nazarenos y penitentes, además de vírgenes y cristos... Pero dentro de las casas, en prácticamente todas las cocinas, se abren los paquetes de pan para hacer torrijas, los botes de miel y se enciende el fuego para calentar el aceite y freír este dulce tan típico...


Yo he querido sumarme a la gran marrea de recetas "torrijeras" que abunda estos días por la red, haciendo una versión, a mi entender, más sana y menos calórica si cabe, pues en vez de ir fritas, estas torrijas se doran en el horno, por lo que no llevan ni una gota de aceite... A mi me han encantado y me han parecido mucho mas fáciles de hacer y más "digestivas" (si es que se le puede aplicar este calificativo a este dulce tan tradicional y calórico...). La idea de hacerlas al horno la vi en el blog kidsandchic de Rocío. La verdad que al final lo único que "copié" fue la forma de hacerlas al horno pues la receta la hice a mi manera... espero que os gusten y las probéis.


Ingredientes:
- 10 rebanadas de pan de molde tipo rústico. 
- 750 ml de leche de soja. 
- 4 huevos ecológicos. 
- Cáscara de una naranja ecológica. 
- 1 rama de canela.
- Un sobre de azúcar avainillado. 
- 200 gr de miel de flores y 200 ml de agua.

Preparación:
  • En un cazo grande calentamos la leche, hasta que llegue a punto de ebullición, dentro pondremos la piel de una naranja sin la parte blanca, una rama de canela y un sobrecito de azúcar avainillado.
  • Mientras se atempera e infusiona la leche, tenemos que encender el horno a 200º C, calor arriba y abajo, para que esté bien caliente.
  •  Batimos los huevos en un plato hondo y vamos mojando las rebanadas de pan en la leche y en huevo. A continuación, las ponemos sobre la bandeja del horno cubierta con papel vegetal y las llevamos a que se doren, cuando ya el horno está bien caliente, durante 10 minutos. A mi con ese tiempo me quedaron perfectas, pero todo depende de cada horno.
  • Después, las enmelamos... es decir, las pasamos por miel. Para esto lo que hice es lo que siempre he visto hacer a mi madre: ponemos en una olla la miel junto con el agua y dejamos que se caliente bien, para que la miel se disuelva; después solo tenemos que ir bañando cada torrija en esa jalea e ir poniéndolas en una bandeja bonita.  




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