Polenta con salsa estilo ragú o como dicen en Argentina... con "tuco".-

martes, 28 de enero de 2014



¡Hola amigos!

Hoy vengo con un plato increíblemente bueno para un día lluvioso, con viento y  mucho, mucho frío... para reponer energías... Un día como hoy.

Reconozco que nunca lo había comido hasta que no conocí a mi esposo, pero desde que lo descubrí, se ha convertido en uno de los ideales para el invierno en mi cocina, aunque como os digo, solo lo preparo en días de un frío intenso... 

Queda muy rico y apetecible y con el quesito fundido por encima, está genial!!

La polenta es un cereal, procedente del maíz, característico del norte de Italia, pero que se convirtió en uno de los platos tradicionales y populares de la gastronomía argentina, a raíz de la inmigración de italianos a finales del siglo XIX y principios del XX.

Hoy en día es muy fácil prepararla pues casi todas las marcas que se encuentran en el mercado son instantáneas. Yo usé una polenta bastante buena y ecológica, que es mi preferida, os animo a prepararla con una buena y contundente salsa de tomate con champiñones y setas o con soja texturizada y verduritas, como os la presento hoy o, también, con carne vegetal tipo seitán o similares... queda de lujo. 

La salsa debe quedar tipo ragú, suelta y cremosa, para poder mezclarla con la polenta y el queso a la hora de comerla... 


Porqué se llama "tuco" en Argentina... Esto mismo me había preguntado yo muchas veces, hasta que encontré la explicación... en nuestra amiga la Wikipedia.


El tuco (del italiano suco, zumo o jugo) es el tipo de salsa preferida en ArgentinaParaguay y Uruguay para aderezar las pastas y la polenta; es muy semejante al ragú aunque tiene sin embargo sus diferencias con éste.

Hummm... qué delicia, con solo pensarlo se me hace la boca agua. 




Ingredientes:


- 1 taza de soja texturizada fina hidratada con caldo vegetal.

- 1 cebolla pequeña y 2 dientes de ajo prensados.
- 1 lata de tomates tipo pera pelados o 4 tomates pera pelados y troceados.
- 1/2 taza de caldo vegetal del que hemos usado para hidratar la soja.
- 1 zanahoria rallada y 1 taza de guisantes congelados.
- 1/2 pimiento rojo y 1/2 verde picaditos.
- Aceite, sal, 1 cucharadita de azúcar moreno, tomillo, perejil, pimienta... las especias que más os gusten.



Para la polenta:


- 4 tazas de caldo vegetal (hecho con un cubito biológico), junto con 2 ajos prensados, una cucharadita de perejil y otra de albahacas secos.

- 2 tazas de polenta ecológica (sémola de maíz).
- Pizca de sal.
- Queso para acompañar.



Preparación:



  • Para preparar la salsa de tuco:
  • Ponemos la soja texturizada fina a hidratar por unos 20 ó 25 minutos en el caldo vegetal.
  • Cortamos la cebolla, prensamos el ajo, picamos los pimientos y rallamos la cebolla.
  • En una olla o sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra ponemos a sofreír la cebolla y el ajo.
  • Cuando la cebolla esté hecha añadimos el resto de verduras y removemos a fuego medio-bajo.
  • Ponemos, entonces, los tomates troceados, el agua de hidratar la soja, y todos los condimentos. Tapamos y dejamos que se haga el ragú o salsa tipo boloñeas, lentamente, por unos 30 minutos.
  • Una vez hecha la salsa, reservamos tapada hasta que hagamos la polenta. Podemos tenerla hecha de un día para otro, y solo hacer la polenta al momento de comer.
  • Para preparar la polenta:
  • Llevamos el agua a ebullición con el cubo de caldo vegetal. Echamos la polenta y la sal en forma de lluvia y vamos removiendo hasta que toma la consistencia deseada. Removemos hasta que la polenta se va despegando de los lados de la cazuela.
  • No debe quedar muy espesa, dejar un poco como natillas líquidas, pues después se va espesando. En este punto, si lo deseamos, podemos poner un poco de queso rallado dentro de la polenta, para darle un toque más cremoso o bien, a la hora de servirla, echamos el queso encima de la salsa; esto va a gusto.
Para servir, extendemos la polenta en el plato o en una fuente de presentación. Hacemos un hueco pequeño en el centro y ponemos la salsa de tuco en el centro. Si es mucha, poner el resto en una salsera a parte y llevar a la mesa, por si algún comensal desea más. 




Adornamos el plato o la fuente con perejil fresco picado. Ponemos también un bol con quesito rallado para acompañar... 

Este tipo de platos hay que servirlos inmediatamente pues la polenta se enfría pronto. 

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