Quizás, alguno de vosotros ya me echabais de menos... o no, quién sabe.
Llevo ausente del blog casi cuatro semanas y, eso, después de llevar un ritmo de publicación de dos recetas a la semana es mucho... ¿no os parece?
Pues, la verdad, es que estoy bastante desanimada por dos razones importantes. La primera se refiere a mi salud personal y la segunda es a causa de la salud de mi mascota, Chato.
En cuanto a mi salud personal he de contaros que hace dos años y medio me operaron de urgencia del ojo derecho, a causa de una catarata más grande que la del Niágara y un glaucoma, que actualmente está totalmente controlado... pero no así la catarata, que ahora me ha aparecido en el ojo izquierdo, en teoría mi ojo bueno.... y una inflamación continua que me tiene tres veces al día echándome corticoides en ambos ojos... y a consecuencia de ello, veo menos (como me dicen algunos... para quitar hierro al asunto) que "... un gato de escayola"; pero aún no me pueden operar pues la lente que me colocaron en el ojo derecho parece ser que está "sucia" y la tienen que limpiar haciéndome láser en el ojo, práctica que no os recomiendo porque aunque te echan, previamente, unas gotas que dicen que son un tipo de anestesia... cuando te dan el "disparo" de láser duele como si te estuvieran clavando una aguja en el ojo... literalmente. Y no te lo hacen solo una vez... sino varias veces repetidas y tú, por dentro, te acuerdas de toda la familia cercana y lejana del médico que te lo está haciendo... pero no puedes decir nada, pues sabes que si sale bien es para tu propio beneficio; pero si sale mal... más tarde o más temprano te lo tendrán que repetir y vuelta a empezar. Así que ante esta situación de baja visión... por llamarlo de alguna manera lo único que puedo hacer es tener paciencia y no desesperarme, y cada vez que me canse, ocularmente hablando, descansar... y os aseguro que el ordenador cansa y mucho... y más cuando es tu máquina de trabajo, de lectura y de todo... pues olvídate de leer en papel... a no ser que la letra sea más grande que una catedral... pues las letras normales de los libros convencionales se me juntan y no tengo ánimo ni para leer una página seguida, pues me mareo en seguida.
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| Chato ingresado en el hospital veterinario, tenía oxigeno por la nariz y una vía que le suministraba diuréticos, adema´de otros medicamentos. |
La otra causa de mis desvelos es mi pequeño Chato, un schnauzer miniatura, que es el amor de mi vida y de mi marido... nuestro bebé, nuestro niño mimado, nuestro pequeño y peludo hijo. como no tenemos hijos desde que llegó a nuestras vidas hace 9 años se convirtió, en el centro de todo. Ahora Chato está enfermo del corazón, tiene la válvula mitral dañada y a consecuencia de ello, sus pequeñso pulmones se "inundaron" de líquido de tal forma que no podía respirar bien y tuvo que pasar un par de días ingresado en un hospital veterinario. Debe tomar medicación de por vida para su corazoncito que late más deprisa que nunca y estar muy controlado... pero la mala noticia, si aún puede haber otra mala noticia, es que a la larga, el uso de estos medicamentos que controlan y estabilizan su corazón irán dañando su hígado y sus riñones, por lo que su esperanza de vida, según los veterinarios, es de año a año y medio... así que como os podéis imaginar cada vez que lo veo a mi se me parte mi corazón de verlo decaído y sin la energía que antes irradiaba... Su vida ha cambiado, y mucho, debe hacer una dieta baja en sodio y no alterarse demasiado... en fin, no me digáis que no es como una persona...
Por todo ello, es que no he tendido mucho tiempo ni ganas de publicar y pasar por vuestras cocinas... aunque espero que la rutina vaya surgiendo de nuevo y la normalidad vuelva a nuestra vidas y así poder continuar cocinando para el blog y visitándoos, pues es algo que me encanta.
Para reiniciarme os enseño una receta de panecillos que son tiernos como ellos solos y que os encantarán, seguro. Estos panecillos son muy versátiles y fáciles de hacer, además son una opción más, saludable, aún siendo de harina blanca refinada que los comprados, por eso os los recomiendo. Tibios, con una buena margarina y esta rica mermelada de ciruelas casera, que me regaló Isabel, son el desayuno perfecto para un domingo sin prisas...
Hermoso y entrañable regalo el de Isabel, de Cakes para ti: una mermelada casera de ciruelas, una crema de castañas casera (que ya os mostraré próximamente en otra entrada), unas almendras de su propio campo y un paquete cacao en polvo ecológico. Si no conocéis a Isabel y su precioso blog os recomiendo que no tardéis en visitarla pues es una chica amable, sincera y amiga incondicional.
Gracias Isabel por tus lindos regalos... el saquito tejido por ti con el nombre de "La Olla Vegetariana", sabes que me llegó al corazón. Por eso hoy, para no demorarme más quiero dedicarte estos bollitos qqe con tu mermelada quedaron exquisitos.
Ingredientes:
- 750 gr de harina de trigo Bio.
- 10 gr de sal rosa del Himalaya.
- 30 gr de azúcar integral de caña.
- 25 gr de levadura fresca para panadería.
- 100 gr de margarina Bio de soja.
- 350 ml de agua tibia.
Preparación:
- En un bol grande mezclamos muy bien todos los ingredientes secos: harina, sal, azúcar y la levadura bien desmenuzada.
- A continuación, agregamos la margarina de soja y mezclamos, con una mano, de nuevo para ir obteniendo una especie de arenado.
- Ahora, vamos agregando el agua poco a poco con la otra mano, mientas vamos amasando, hasta incorporar del todo el agua.
- Sacamos del bol nuestro bollo de masa, que aún estará sin forma y sobre la encimera, con poquísima harina, vamos amasando, al menos por unos 10 minutos hasta que tengamos una masa, lisa, suave y totalmente homogénea.
- Dejamos leudar en el bol, la masa tapada con film transparente. hasta que doble su volumen, como mínimo 1 hora y máximo 2 horas.
- Desgasificamos la masa, hacemos bollitos de unos 70 gramos, a mi me salieron 18 unidades y las colocamos en una fuente para horno, previamente engrasada, muy sutilmente. Dejamos que los bollitos crezcan y cuando haya pasado más o menos una !/2 hora, los aplastamos con la mano para que se toquen entre ellos. De nuevo, los dejamos leudar otra 1/2 hora y, después los llevamos al horno, precalentado a 180º C, durante unos 15 o 20 minutos.
- Los sacamos, los pintamos con margarina de soja, para que brillen y ya están listos. Dejarmos enfriar sobre una rejilla y a disfrutar.
Para conservar este tipo de pan, al menos unos 4 o 5 días, si es que os llegan... lo mejor es envolverlos individualmente en papel de cocina o servilletas y meterlos en una bolsa de plástico tipo zip en el frigorífico e irlos sacando conforme los vamos a consumir, Entonces los tostamos o los calentamos levemente sobre una sartén y podremos hacer unos estupendos bocadillitos o sándwiches para irnos de picnic a la montaña, al campo o al parque de la esquina.
































