Cau cau vegetariano

jueves, 28 de mayo de 2020





Me gusta hacer comidas de otros países, aunque nunca los haya visitado. Y Perú es un país que me atrae, sobre todo, Machu Pichu, y como tengo muchos amigos peruanos, a los que quiero mucho, y ellos lo saben, siempre es un honor para mí aprender a cocinar platos típicos de su gastronomía, adaptándolos a mi cocina vegetariana. Así que, es lo que he hecho en esta ocasión, buscando información por aquí o por allí, para llegar a este plato, que nos ha encantado, tanto a mi marido como a mi.

El cau cau se elabora con una mezcla de mondongo (aquí se le llaman callos o menudo) cocido​ o pollo​ y papas blancas. Los ingredientes principales son cortados en forma de cubitos, que se cocinan en una base de ají amarillo, palillo o cúrcuma, cebolla, ajo, hierbabuena y perejil picado. Además, como la mayoría de los guisos peruanos, se acompaña con arroz blanco cocido (yo usé integral).

lEl origen de este peculiar nombre "cau cau", tiene varias teorías, entre ellas que viene del idioma quechua ​o de la pronunciación que tenían los inmigrantes chinos del siglo XIX, del fonema caucau para indicar que los ingredientes del guiso debían picarse de manera muy pequeña para cocinarlos. 

A parte del origen incierto del plato, ciertamente, es que está riquísimo es muy sabroso y el uso de la hierbabuena resulta muy interesante. Así que no tardéis en probarlo, ya veréis que distinto es a todo lo que estáis acostumbrado... pero que original a la vez.





Ingredientes:
- 250 gr de setas ostra.
- 2 zanahorias.
- 2 patatas grandes.
- 1 cebolla.
- 3 dientes de ajo.
- 1 taza de guisantes congelados.
- 3 tazas de agua o caldo de verduras casero.
- Un trozo de jengibre fresco rallado de unos 2 cm.
- 1 cucharadita de pasta de ají amarillo molido (es un condimento peruano, se puede obviar si no lo encuentras, aquí en Barcelona, yo lo compro en los supermercados latinos, es picante).
- 1 cucharadita de cúrcuma en polvo.
- 1 cucharadita de comino en polvo.
- 1 cucharadita de sal rosa del Himalaya.
- Perejil y hierbabuena fresca, un buen manojo. Estas hierbas son imprescindibles, no las obvies, pues son las que le dan el carácter y el sabor peculiar al plato.

Preparación:
  • PICAR en brunoise muy fina la cebolla, el ajo y el jengibre. 
  • COMENZAR a sofreírla a fuego medio en una olla, sin dejar que se dore.
  • AGREGAR los condimentos: pasta de ají amarillo (si la tenéis, si no... la podéis sustituir por una guindilla de Cayena entera, y después la descartáis). La cúrcuma, el comino y la sal. REHOGAR unos minutos.
  • PONER las verduras picadas a cuadraditos: zanahorias, patatas, guisantes y setas. DAR un par de vueltas y AGREGAR el caldo hasta cubrir, no más. 
  • HERVIR  a fuego medio- suave hasta que esté todo cocido y tierno. 
  • Por último; AÑADIR, bien picado, el perejil y la hierbabuena. INTEGRAR y servir con arroz blanco o integral cocido.

Esta receta es tan sencilla y está tan sabrosa y rica, que ya la he repetido varias veces, pues se hace en poco tiempo y es muy apañada con arroz, con pasta e incluso sola... Pruébala y me cuentas... Saludos y hasta la semana que viene.

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Spaghetti con berenjenas a la parmesana

jueves, 21 de mayo de 2020


Sé que a mucha gente no le gusta la berenjena, pero estoy convencida que, aunque no os gusten las berenjenas creo que a este plato no le diríais que no... porque la berenjena no sabe a berenjena y el empanado que le he puesto, es toda una delicia... las hace crujientes por fuera y suaves y cremosas, muy cremosas por dentro. 

Hasta yo misma me sorprendí con este empanado, y ya solo ahora, al estar escribiendo este post, se me hace la boca agua, en serio, estoy salivando más de lo normal y estoy deseando volver a hacerlas, pues quedaron, como nunca... Más ricas que de ninguna otra manera que las haya probado antes... así, que os animo a probarlo, ya veréis como es toda un descubrimiento.

Aunque, si realmente, no puedes con ellas... (como me pasa a mi con las aceitunas...) te sugiero que no te quedes sin probar este plato y lo hagas con calabacines, de la misma forma, pero con rodajas de calabacín, me lo estoy imaginando y sé que quedaría igual de bueno o más. Como veis es comida casera, en fotos caseras... recién llevada a la mesa... no tenía pensado publicar este plato, pero quedó tan delicioso que no os lo podéis perder, en serio, palabra de honor.



Las verdaderas protagonistas de este plato son las berenjenas, pues los spaghetti con salsa de tomate, no tienen ningún misterio... es, al añadir este empanado con queso parmesano rallado, cúrcuma y mostaza, lo que les da el protagonismo y la presencia que se merecen en el plato.


Ingredientes:
Para los spaghetti y la salsa de tomate
- 200 gr de spaghetti integrales.
- 400 gr de tomate triturado.
- 1/2 vaso de agua.
- 1 cebolla.
- 3 dientes de ajo.
- 1 cucharadita de azúcar moreno.
- 1 cucharadita de sal rosa del Himalaya.
- 1 cucharadita de orégano.
- 1 cucharadita de albahaca.
- 1/2 cucharadita de pimienta negra molida.

Para las berenjenas rebozadas
- 1 o 2 berenjenas (depende de los comensales).
- 3 cucharadas de harina de espelta blanca.
- 3 cucharadas de harina de maíz amarillo.
- 3 cucharadas de queso parmesano rallado.
- 1 cucharada de mostaza de Dijon.
- 1/2 cucharadita de sal rosa del Himalaya.
- 1 cucharadita de ajo en polvo.
- 1 cucharadita de cebolla en polvo.
- 1 cucharadita de cúrcuma en polvo.
- 1 cucharadita de hierbas provenzales, orégano o albahaca seca (opcional).
- Leche de soja en cantidad necesaria para dar al rebozado la consistencia de huevo batido.
- Pan rallado (en un plato aparte) para rebozar las berenjenas.

Preparación:
De los spaghetti
- HERVIR los spaghetti en agua con sal el tiempo que indique el paquete, yo siempre los hago al dente. Aunque te lo estoy diciendo en primer lugar, es mejor que hagas este paso el último. Cuando ya estén listas tanto la salsa como las berenjenas rebozadas.

De la salsa de tomate casera
- SOFREIR la cebolla y el ajo, bien picaditos.
- AGREGAR el tomate triturado, el medio vaso de agua y la sal con las especias.
- DEJAR cocinar a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que tengamos lista nuestra salsa de tomate. De 20 a 30 minutos.

De las berenjenas rebozadas
- En un plato hondo, MEZCLAR todos los ingredientes secos del rebozado, excepto el pan rallado que va en otro plato aparte.
- AÑADIR la mostaza y la leche y BATIR con un tenedor hasta obtener una consistencia parecida a la del huevo batido.
- PASAR las rodajas de berenjenas por el rebozado y por el pan rallado.
- Las puedes hacer al horno o fritas, depende como más te gusten: al horno quedarán más crujientes y algo sequitas, unos 20 minutos, 10 por cada lado, hasta que estén doradas. Fritas quedaran crujientes por fuera a la vez que cremosas y jugosas por dentro.
- No olvides ESCURRIRLAS bien sobre un papel de cocina al ir sacándolas de la sartén.


Si te sobran berenjenas rebozadas, no te preocupes, que frías en un bocadillo con lechuga, tomate y mayonesa están para morirse de buenas, también. Te lo cuento por experiencia... Bueno, y éstas son las recetas que seguimos haciendo en confinamiento, sencillas, saludables y apetecibles, ¿qué te parecen?


Bueno, un apunte final... ya sé que las berenjenas están rebozadas y fritas, que quizás no sea lo más saludable que te puedas imaginar para un plato, pero si las escurres bien con papel absorbente de cocina, y las fríes en aceite bien caliente, no hirviendo, claro está, de vez en cuando te las podrás permitir en tu dieta, si llevas una vida equilibra en todos los aspectos. 


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Crackers deshidratados de lino

jueves, 14 de mayo de 2020



Estos días de confinamiento estoy aprovechando para experimentar y probar recetas con el deshidratador que me regaló hace un tiempo mi marido. Cada día me salen más ricos, crujientes y sabrosos los crackers y panes deshidratados, ya os los iré enseñando, pues en definitiva son muy fáciles de hacer, versátiles (en cuanto a ingredientes se refiere) y sobre todo muy nutritivos, pues al fin y al cabo todos sus ingredientes están crudos, esto es, no han sido expuestos en su preparación a una temperatura superior a los 42º C. Con lo que estamos consumiendo un alimento pleno de nutrientes, fibra, vitaminas, minerales, ácidos grasos Omega 3 y a penas calorías. 

Estos crackers son ideales para comértelos como snack, tal cual, o untados con alguna crema, paté o mantequilla vegetal.

También los puedes hacer al horno, a la temperatura más baja que éste te permita, con la puerta entreabierta con una cuchara, para permitir la circulación del aire, y en unas dos o tres horas, los tendrás listos, crujientes y bien aromáticos.



Ingredientes:
- 1 taza de lino dorado.
- 1/2  taza de lino marrón.
- 1/2 taza de harina de lino marrón.
- 1 taza de semillas de chía.
- 1 tomate mediano.
- 1 diente de ajo.
- 1/4 de cebolla.
- 1 cucharadita de sal rosa del Himalaya.
- 1 cucharadita de hierbas provenzales.
- 2 tazas de agua filtrada.

Preparación:
  • MOLER en un molinillo de café (que yo solo uso para moler semillas) la media taza de semillas de lino marrón, hasta obtener una harina fina.
  • BATIR el tomate, el ajo y el trozo de cebolla con una de las tazas de agua. 
  • MEZCLAR todos los ingredientes, el batido y el resto de agua hasta obtener una masa gelatinosa. 
  • DEJAR reposar por al menos media hora.
  • EXTENDER sobre papel antiadherente o papel de horno, sobre las bandejas del deshidratador, ayudándonos con una espátula de silicona, la masa de medio centímetro de espesor, aproximadamente. 
  • DESHIDRATAR a 42º C de 20 a 24 horas. Dándoles la vuelta a mitad del tiempo y marcando la masa con la forma que queramos, ayudándonos de un cuchillo. Yo hice rectángulos. Los crackers deben quedar bien secos, crujientes y aromáticos. 
  • GUARDAR en un recipiente de cristal bien seco, limpio y hermético. Dura mucho tiempo.



Ya sé que no todos tenemos deshidratador, pero en el horno, salen igual de ricos. O si no... como siempre te digo, usa el deshidratador más grande y económico y ecológico que tenemos a nuestra disposición: el sol.


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Torta toscana con cebolla y romero

jueves, 7 de mayo de 2020





Hacer pan en casa, es una actividad muy gratificante y relajante. Y más en estos días raros... que parecen todos iguales y en los que no sabes si es lunes, miércoles, o domingo... Es por eso, que he estado amasando casi una vez o dos por semanas, para no tener que salir a comprar pan todos los días, y para dejar volar mi creatividad y así, hacer más llevadero todo este sin sentido.

Cogí uno de mis libros de pan y vi esta receta de torta de pan plano, al estilo de las focaccias y panes planos de Marruecos y el Magreb y, en seguida, me puse manos a la obra, pues justo tenía todos los ingredientes a mano. He de decirte que está tan rica, jugosa, esponjosa y fragante... que es todo un peligro, pues empiezas a comer y te tienes que controlar para no comer más y dejar para el día siguiente. A mi, ésta que veis en la imagen, me duró dos días y al día siguiente estaba igual de buena que el primero, solo tuve que calentarla unos minutitos al horno y quedó crujiente y perfecta, como si estuviese recién horneada.



Animate a hacer tu propio pan, aunque sea con harina blanca común y corriente... verás como poco a poco ya no quieres comer más ese "sucedáneo" que venden en algunas panaderías, por llamarlas de algún modo.

Yo hace mucho tiempo que amaso en casa, tengo épocas que lo hago más seguido y otra que no... pero siempre sale algo rico del horno y el olor al hornear, los distintos panes, es increíble, y casi indescriptible... lo tienes que vivir, por eso, te invito a amasar, comienza con algo sencillo, sin complicaciones y verás cómo te va picando cada vez más el gusanillo.




Ingredientes:
- 450 gr de harina blanca de trigo.
- 1 cucharadita de sal rosa del Himalaya.
- 1 sobre de levadura seca para panadería o 25 gr de levadura fresca.
- 2 cucharadas de romero fresco picado o seco (como yo).
- 5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
- 300 ml de agua templada.
- 1 cebolla roja (yo usé la variedad de Figuras) en aros finos.
- 1 cucharada de sal gruesa (yo usé una sal especial que tengo con hojas de Hibiscus y romero).


Preparación:

  • TAMIZAR la harina y la sal en un bol grande e INCORPORAR la levadura y el romero.
  • HACER un hueco en el centro y ECHAR 3 cucharadas de aceite y el agua. 
  • MEZCLAR hasta que la masa empiece a ligarse y trabajarla con las manos hasta que se desprenda del bol. 
  • VOLCAR sobre la encimera ligeramente enharinada y AMASAR por unos 10 minutos aproximadamente, hasta que quede homogénea y elástica.
  • ENGRASAR el bol con aceite y METER la bola de masa. TAPAR con film transparente y LEUDAR por unas 2 horas, hasta que haya duplicado su volumen.
  • DESGASIFICAR, ESTIRAR sobre una bandeja de horno, forrada con papel de hornear y dejar LEUDAR, nuevamente, tapada durante 30 minutos. Mientras tanto, precalentar el horno a 200º C. 
  • COLOCAR los aros de cebolla (yo los corté con mandolina), un poco más de romero y el resto del aceite.
  • HORNEAR a 200º C durante 20 minutos. Hasta que esté dorada.
  • ENFIAR sobre una rejilla antes de comer.


La puedes cortar por la mitad y rellenarla con lo que quieras a modo de bocadillo, con mozzarella y tomate queda riquísima. Deseo que te haya gustado, disfruta, cuídate y nos vemos la semana que viene. 



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Vinagre de cítricos para limpieza

jueves, 30 de abril de 2020


La Olla Vegetariana se vuelve ecofriendly


Desde hace tiempo ronda en mis planes y en mi vida, en general, el querer ser más sostenible (en la medida de mis posibilidades), y más responsable con todo lo que entra en mi hogar y llevo a mi mesa y, sobre todo, me siento más comprometida y sensibilizada con el cambio climático, y el medio ambiente. Es por eso, que como dicen: "Año nuevo... vida nueva", y sabemos, que posiblemente, después de todo este "caos"que nos ha traido el Covid-19... nuestras vidas no serán iguales, he querido traer al blog, una serie de "recetas" que aunque no son específicamente para comer, nos ayudarán, y mucho, en las tareas del hogar y, sobre todo, en generar menos tóxicos para nuestra salud y menos residuos plásticos para este Mundo, nuestro, que tan mal tratado está.

Aunque, sé que no estoy hablando de ninguna novedad y tampoco es una "novedad", pues todos somos conscientes de la situación actual y lo que el futuro nos puede deparar si no hacemos algo para mejorar nuestro planeta. Es por esta razón, que he decidido romper con el plástico y con todo lo que afecte a nuestra tierra con tal de volverme un poco más ecofriendly y aportar mi pequeño granito de arena a la causa. Porque, por insignificante que parezca, todo ayuda y todo suma y, si cada vez fuéramos más los que nos sumamos a estos pequeños cambios en nuestro hogares, el Planeta, poquito a poco nos lo agradecería. Y dicho sea de paso... nuestro bolsillo, nuestra salud y nuestro hogar también. Ya os iré contando, por qué.

Uno de los primeros cambios que estoy llevando a cabo es ir sustituyendo mis antiguos productos de limpieza por otros más naturales, biodegradables, sin tóxicos y que a la larga generen menos residuos plásticos en mi hogar; así como también, me ayuden a ahorrar. Pues ya llevo un tiempo poniendo en práctica estos cambios y os aseguro que se nota en la lista de la compra que cada vez es más corta y más barata, además, de que solamente tiene productos para comer.

Porque si os ponéis a pensar (yo antes no lo había hecho nunca... lo reconozco) ¿cuántos productos distintos, caros, tóxicos y a veces inservibles, echamos en el carro de la compra, entusiasmados por la publicidad engañosa que nos promete grandes resultados en la limpieza y después... no es así? Pues a mi me ha pasado, y muchas veces, no os engaño.




Cómo mínimo en un mueble de limpieza tendremos acumulados los siguientes botes:
- Limpiador multiusos.
- Limpia cristales.
- Limpiador de baño.
- Desengrasante.
- Limpiador para el horno.
- Friegasuelos.
- Desatacador.
- Antical.
- Lavavajillas (para platos y del lavavajillas).
- Sales del lavavajillas.
- Abrillantador para el lavavajillas.
- Limpiador para el polvo de los muebles.
- Detergente para lavadora (blanco, de color, para tejidos delicados, para lavar a mano...).
- Suavizante.
- Potenciador del lavado o quitamanchas.
- Ambientadores.
etc, etc, etc.

Pues, aunque no lo creamos, y os aseguro que yo he sido la primera sorprendida... todos estos productos pueden ser sustituidos por solo 4 o 5 productos biodegradables, sin tóxicos y muy económicos, que solos o combinados entre sí, nos darán unos resultados increíbles en la limpieza de nuestra casa. Yo llevo ya un tiempo probándolos y  estoy realmente enamorada, os aseguro que hasta la tarea de limpieza semanal se ha convertido en más llevadera, sencilla y agradable, si cabe, para mí.

Así que, poco a poco, os voy a ir desvelando "mis cambios" y progresos en cuanto a productos sin tóxicos y sostenibles se refiere... aunque, si os ha picado el gusanillo de saber más... basta con echar una ojeada a los tutoriales que andan sueltos por Youtube, os quedaréis alucinados... Os aconsejo que empecéis por este vídeo, que es uno de los que más me ha gustado a mí.




Vinagre de cítricos, un limpiador sano, natural y muy versátil 

Comenzaré por mostraros este vinagre que es facilísimo de hacer y que nos servirá de base para hacer otros productos de limpieza sostenibles, ecológicos y baratos para nuestro hogar.

¿Qué necesitamos?
- Vinagre de manzana o vinagre blanco para limpieza.
- Cáscaras de cítricos como limón, naranja, lima o pomelo.

¿Cómo lo hacemos?
  • En un bote de vidrio limpio ponemos las cáscaras de los cítricos y llenamos más o menos unas 3/4 partes.
  • Terminamos de llenar el bote hasta el borde con el vinagre de manzana y tapamos.
  • Dejamos reposar en un lugar oscuro, por ejemplo, dentro de un mueble de cocina, de una a dos semanas, o más de un mes, como hice yo. Cuanto más lo dejéis más olor y sabor a cítricos tendrá. Porque, en este caso, este vinagre se puede usar, perfectamente para consumo humano, si has usado vinagre de manzana para realizar, no así, ocurrirá, si usas vinagre blanco, por ejemplo.
  • Pasado este tiempo, colamos el vinagre, tiramos las cáscaras y lo depositamos en otro bote, preferentemente con pulverizador, disolviéndolo a partes iguales con agua y ya tendremos nuestro primer limpiador multiusos, sano, fácil, económico y muy efectivo. ¡Palabra de honor!
¿Qué limpio con este vinagre?
  • La encimera de la cocina (si no es de mármol o granito, pues podría estropearos el brillo).
  • El fregadero y los grifos para darles brillo y desinfectarlos.
  • Sirve para limpiar el hervidor de agua, usándolo puro y poniéndolo a hervir varias veces seguidas, hasta conseguir sacar la cal que se deposita en el fondo y las paredes.
  • Para limpiar cristales, para limpiar la mesa antes de comer, para limpiar tus muebles, para limpiar el baño, combinado con bicarbonato... (ya os hablaré de este tema más adelante), para limpiar las ollas, la grasa, como fregasuelos, mezclado con agua en el cubo, etc. 

Como ves es muy fácil empezar a hacer pequeños cambios en tu hogar, ¿te ha gustado este post? ¿quieres que te siga hablando sobre cómo sustituir tus productos de limpieza para el hogar? ¿estás concienciado con este tema? ¿quieres mejorar tu salud tanto interna como externa, en tu cuerpo y tu casa? Pues dímelo en los comentarios.

P. D. Ahh... si tienes un ratito, no te vayas sin ver mi versión del tumbet marllorquín, que publiqué en 2013 y que ahora he revisado y reeditado. 





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Scones veganos de naranja y semillas de amapola

jueves, 23 de abril de 2020





Se me antojó merendar... y tenía ganas de algo rico, atrayente y que, para nosotros, se saliera de lo común. Así que a mi mente vino aquella publicación de mi amiga Patty, la de sus scones escoceses, y fue algo magnético: dicho y hecho, pero como no tenía todos los ingredientes que ella utilizaba, al final, conforme los iba haciendo fui improvisando con los cambios y, en definitiva, quedaron unos scones espectaculares para mi gusto. Gracias a Patty y su blog, La taza de loza, en pocos minutos estábamos disfrutando de una merienda de calidad, riquísima y con lo que había en la despensa.

Un scone es un panecillo individual que puede tener forma redonda o triangular, típico del Reino Unido, originario de Escocia y, cuya tradición y elaboración se ha extendido por todo el mundo anglosajón y, de un tiempo a esta parte, también por otras partes del mundo. Es muy común prepararlos y tomarlos tanto en los desayunos como en la meriendas de los británicos, acompañados con mantequilla, mermelada o su típica clotted cream. Yo, personalmente, ya los había probado y estoy totlmente enamorada de ellos, ¿y tú te has atrevido a hacerlos alguna vez?




Ingredientes:
Secos
- 180 gramos de harina de espelta blanca.
- 20 gr de azúcar blanco.
- 1 sobre de polvo para hornear. 
- 1 pizca de sal rosa del Himalaya.
Húmedos
- 50 gramos de margarina orgánica (100% vegetal).
- 90 ml de leche vegetal de coco y arroz.
- 1 cucharada sopera de zumo de naranja.
- Piel rallada de una naranja.
Decoración
- 2 cucharadas de semillas de amapola para espolvorear.

Preparación:
  • TAMIZAR y MEZCLAR los ingredientes secos. En un bol grande.
  • AGREGAR la ralladura de naranja.
  • PONER la margarina fría en trozos y UNIR con las manos hasta forma una especie de arenado. 
  • AÑADIR el zumo de naranja y la leche vegetal y SEGUIR mezclando con las manos.
  • HACER una torta de unos dos centímetros de alto, ayudándonos con un poco más de harina de espelta. 
  • DEPOSITAR sobre una bandeja de horno con papel vegetal y CORTAR en porciones triangulares. Salen unas 8 unidades.
  • PINTAR con leche de coco  y ESPOLVOREAR con las semillas de amapola.
  • HORNEAR en horno precalentado a 200º C, unos 15 minutos.
  • SACAR del horno,  DEJAR enfriar.



Ya ves, scones, con lo que había en la despensa. Me parece una opción buenísima, sana y económica de ofrecer a nuestros hijos una merienda sencilla y diferente, que les encantará. Dáselos con un buen vaso de leche fría (la mía de arroz y coco) y te aseguro que es toda una pasada, en una tarde de primavera. 

Bueno... y aquí seguimos, confinados en casa, dándole a la olla, al tarro o a la bombilla... para sacar ideas atractivas y publicarlas cada semana en el blog... ¿y a ti, te han gustado mis scones?

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Jambalaya vegetariana

jueves, 16 de abril de 2020




El motivo de enseñaros hoy esta receta es porque soy curiosa y cada vez que escucho un plato que no conozco, ya sea en la TV, en una peli, en una serie o en alguna conversación con amigos.... corro a Internet a ver de qué se trata, cómo se prepara y, en seguida, quiero traerlo a mi estilo de cocina. Menos mal, que esta motivación, de momento no la he perdido.

Aunque reconozco que para esta versión, no tuve que buscar mucho, pues desde que vi las fotos de Cilantro & Citronella, quise probar este platazo. Y, sí, al final hice mis arreglillos y cambios para adaptarlo a lo que tenía por aquí y por allí, porque son tiempos de abrir las despensas, vaciarlas, ver todo lo que tenemos acumulado, limpiarlas y reorganizarlas, sacando a la luz, para consumirlos lo antes posibles, aquellos comestibles que estén caducados (aunque en buen estado) o a punto de caducar. Por eso, este plato es ideal, pues para sustituir la parte proteína que normalmente es carne, pescado o marisco, puedes usar, por ejemplo, aquellas legumbres de las que te queda tan solo un restillo en un paquete olvidado o en el fondo de un bote... para que puedas ir reponiendo tus provisiones.

La jambalaya es un plato muy típico de la gastronomía cajún. Su base es el arroz y sus principales ingredientes son pollo, jamón, langostinos y muchas especias. Existe también en la Provenza una especialidad llamada Jambalaia hecha de arroz con pollo y azafrán.

La gastronomía cajún pertenece principalmente al estado de Luisiana, en EE.UU. Es un estilo de cocina muy sencilla, con productos locales y de producción propia en la mayoría de los casos y en la que, normalmente, no puede faltar la cebolla, el pimiento y el apio como base de sus sofritos, además de las especias, con toques picantes.

Yo hice mi propia mezcla de especias en casa, y como es el toque original del plato, me pareció apropiado mostrároslo a parte. Ahora, te invito a que vayas a tu despensa, agarres el arroz, las alubias y tus especias favoritas y nos pongamos a cocinar.





Ingredientes:
- 150 gr de arroz integral o cualquier tipo de arroz que tengas en tu casa.
- 100 gr de garbanzos cocidos (o hervidos por ti, en casa, que es lo que yo hice).
- 100 gr de alubias cocidas (de cualquier variedad, yo las hice carillas, pues las había hervido para otra preparación).
- 4 salchichas veganas, las tenía de la noche anterior, si no tienes puedes sustituirlas por seitán, tofu, tempeh o soja texturizada... o incluso por nada, con las legumbres y el arroz ya tendrás un plato muy completo.
- 1 cebolla.
- 4 o 5 dientes de ajo.
- 2 ramas de apio.
- 1/2 pimiento verde.
- 1/2 pimento rojo.
- 1 zanahoria.
- 3 o 4 tomates maduros, sin piel y cubos.
- 1/4 de taza de vino tinto o blanco.
- 1/4 de taza de salsa de tomate casero (o envasado).
- Caldo vegetal o agua, el doble de volumen que de arroz.
- Sal a tu gusto.
- Mezcla de especias: las tienes especificadas en la imagen de arriba, usé 1 cucharadita de cada una de ellas.
- Perejil fresco para decorar.

Preparación:
  • LAVAR, PELAR Y CORTAR en brunoise la  cebolla, el ajo, el apio, los pimientos, la zanahoria y los tomates.
  • SOFREIR con aceite de oliva virgen extra en una olla grande.
  • Una vez sofrito, AGREGAR el arroz y la mezcla de especias, dar unas vueltas y VERTER el vino, dejar evaporar el alcohol.
  • AÑADIR la salsa de tomate, las legumbres, el caldo o agua y la sal al gusto.
  • HERVIR hasta que el arroz esté tierno. El mío al ser integral tardó unos 30 minutos. PROBAR de sabor, rectificar de sal y SERVIR espolvoreado con perejil fresco picado.



Reconozco que este plato nos ha gustado muchísimo, es parecido a una paella de arroz con verduras, pero con un toque picantón que le da una chispa buenísima a la receta. Te animo a probarlo, si te animas o tienes la ocasión... ¿y tú, conocías esta receta? ¿la habías oído alguna vez? ¿te gustaría probarla? ¿te ha llamado la atención? 

Te deseo lo mejor y espero que todos podamos volver a la normalidad lo antes posible.

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